Actualidad

Fotografiar sin luz, pintar sin pintura

 
3
MAR 2010

Sensibilidades cada vez más exageradas adornan las especificaciones de las cámaras que van asomando su nariz al escaparate. Los flashes, indispensables para fotografiar cuando la luz escaseaba hace algunas décadas, conviven ahora con valores de hasta 102.400 ISO, y hay incluso quien se atreve a vaticinar su desaparición. El hombre, animal testarudo como pocos, se empeña en forzar los límites de la fotografía como queriendo demostrar que fotografiar con poca luz, casi a oscuras, es posible. QUESABESDE.COM se ha interesado por la labor de fotógrafos que trabajan en escenarios tan poco propicios para esta práctica como un conflicto bélico a media noche o las aguas de los fondos abisales.

Fotografía: del griego "phos" (luz) y "graphis" (escribir). Fotografía: escribir con luz, pintar con luz. La etimología de la palabra es, sin duda, una gran conocida para cualquiera que haya tenido una cámara entre sus manos y explica magníficamente lo que es esta disciplina sin necesidad de andarse por las ramas ni rebuscar resabidas definiciones de diccionario.

Todo amante de la fotografía sabe que el elemento principal para la fotografía es la luz. El resto de aparatos son ciertamente accesorios, y aunque nos hacen la vida más fácil podríamos fotografiar sin ellos.

Podríamos obviar el sensor (o el carrete) y fotografiar efímeramente sobre una pared. Podríamos despojarnos de los objetivos y utilizar una cámara oscura. Incluso podríamos prescindir de la mismísima cámara y fotografiar por contacto. Los resultados, claro está, no serían los mismos que si disparásemos con una réflex a plena luz del día, pero fotografiar siempre podríamos hacerlo mientras tuviésemos luz.

Sin embargo, hay situaciones en que fotografiar con luz es imposible porque ésta prácticamente no existe. Son disciplinas fotográficas especialmente complejas, rodeadas de circunstancias poco habituales que algunos fotografos sufren en su día a día. A base de paciencia y tesón, son estos profesionales de la oscuridad quienes nos están demostrando que fotografiar sin luz -o casi- también es posible.

En combate
Se cierne la negra noche en Tora Bora, Afganistán. Un pequeño grupo de operaciones especiales comienza una maniobra de ataque contra terroristas. A su lado, un reportero gráfico empotrado -como dice el argot- en su unidad utiliza el disparo silencioso de su cámara para inmortalizar la singladura. Es de noche, no hay apenas luz, y el uso del flash está absolutamente prohibido.

Situaciones como ésta que acabamos de imaginar difícilmente serán vividas por la mayoría de fotografos, pero es precisamente ahí donde reside su encanto. Las últimas cámaras réflex han avanzado muchísimo en lo que a fotografía con baja luz se refiere, ofreciendo valores superiores a 100.000 ISO. Estos avances han abierto las puertas a una nueva clase de imágenes que hasta hace poco era imposible capturar.

Miembros del ejército de los Estados Unidos inspeccionan una zona fronteriza entre Siria e Iraq en busca de evidencias de contrabando. La imagen fue obtenida con una Nikon D300, disparando a través de un visor nocturno. | Foto: US Army
En la misma zona fronteriza, un grupo de soldados es fotografiado con una velocidad de obturación de 30 segundos, una sensibilidad de 800 ISO y -obviamente- prescindiendo del flash. | Foto: US Army

Al hablar de fotografía en condiciones de luz pobre pensamos en los astrofotógrafos, que siguen a las estrellas huyendo de la luz de la ciudad, o los paparazzi, que persiguen al famoso de turno en busca de ese beso fugaz en el interior de un coche bajo la luz de una solitaria farola. Pero también los corresponsales de guerra lidian con tan indeseables condiciones lumínicas.

Estos cazadores de imágenes bélicas son fotógrafos hechos de otra pasta. Ángel Trotter es uno de esos traseros inquietos que se mueve allí donde está la noticia. Ha cubierto guerras en diversos puntos del globo, incluidos Iraq y Palestina, y nos recuerda su forma de trabajar.

"El flash está absolutamente prohibido... a menos que quieras que te disparen. La mayoría de fotografos trabajan desde lejos cuando cae la noche. Aprovechamos la luz de los bombardeos para iluminar y tiramos planos abiertos para tener mayor garantía de éxito. Las escenas esas en verde [para prensa], grabadas con infrarrojos, nunca son de fotógrafos: son de operadores de cámara [de televisión] empotrados o del propio ejército. Es casi imposible ver un fotógrafo trabajando por la noche en una zona urbana."

Pero, ¿y cuándo hay que acercarse? Según Trotter, "en una guerra se funciona, por así decirlo, como un paparazzi: sensibilidad al máximo y que no te vean".

"Normalmente hay que subir la sensibilidad y rezar para que el ruido no destroce la foto", comenta un paparazzi

Este apriorismo, en efecto, constituye también la regla de oro de los fotógrafos de prensa rosa que buscan la exclusiva cuando la ciudad duerme. Los paparazzi, en no pocas ocasiones, fotografían sin apenas luz.

"Son fotos particularmente incómodas", nos explica un profesional del ramo que prefiere permanecer en el anonimato. "Tienes que usar teleobjetivos muy largos, pero que al mismo tiempo sean manejables para poder trabajar desde dentro de un coche u oculto tras un seto. Hay veces que te ves usando un 500 mm f4 o menos luminoso, utilizando sólo la luz de las farolas. En esas condiciones, el riesgo de trepidación es enorme, ya que tienes que tirar a velocidades muy bajas".

"Normalmente, no queda otra opción que subir la sensibilidad y rezar para que el ruido no destroce la foto. Las nuevas cámaras van a ponérnoslo todo más fácil, aunque espero que nadie diga que son demasiado buenas para ser reales."

A 200 metros bajo tierra
En otro tipo de fotografía no hay tanta concesión para el ruido electrónico (aunque aquí el tiempo es un lujo del que sí se dispone). Félix Alabart es espeleólogo y fotógrafo, y rondando ya los ochenta años de edad tiene autoridad como pocos para certificar que fotografiar sin luz es, siendo amable, complicado.

"Si te dedicas a tomar fotos en serio -nos cuenta- es imprescindible el fatídico trípode, varios flashes potentes y la cámara. El problema de las cámaras digitales es que con escasa luz te las ves y las deseas para enfocar." Para remediar este problema los espeleólogos utilizan potentes linternas que les sirven de punto de referencia, e incluso de principal fuente de luz.

Una de las muchas imágenes capturadas por Alabart a lo largo de sus 60 años de experiencia como "espeleofotógrafo". | Foto: Fèlix Alabart

Moverse por una cueva no es fácil, y mucho menos si tienes que llevar luces, generadores, cables... Como siempre, las dificultades agudizan el ingenio, y los espeleólogos que -por seguridad- no pueden sacrificar movilidad tiran de paciencia para evitar el uso de focos, sustituyéndolos por linternas y exposiciones prolongadas.

Aunque es posible fotografiar con la escasa luz natural que se filtra bajo tierra, para obtener la imagen que acompaña estas líneas se utilizaron como fuentes de iluminación cinco linternas LED, una exposición de 5 segundos y una abertura de f11. Una combinación a todas luces -nunca mejor dicho- acertada.

Debajo del mar
Donde nunca se filtra luz es en el fondo marino. Muy en el fondo. Cualquier submarinista sabe que bajo el agua la luz tiene una vida escasa y su comportamiento no es el mismo que en el aire. "En cuanto bajas un poco -nos explica un experto fotógrafo y marinero-, hasta unos diez metros, los rojos se pierden y la sangre se ve verde. Un poco más abajo, empieza a ser necesario el uso de equipos especiales, pero en el fondo abisal estás perdido".

En el fondo abisal se utiliza más el vídeo, y el 99,9% de las fotos de criaturas que ahí habitan son montajes hechos en pecera

No le falta razón. A esas profundidades sólo se atreven a bajar un par de vehículos: los denominados ROV (Remote Operational Vehicle) y los batiscafos, y en ambos casos cuentan con un sistema de iluminación propio.

Igor Cruz, biólogo, nos explica que a esa profundidad se utiliza más el vídeo que la foto, y confiesa que el 99,9% de las fotos de criaturas abisales son montajes hechos en pecera.

Si ya de por sí debe ser complicado que uno de de estos monstruos marinos se esté quieto, nos explica, "imagínate lo difícil que sería manejar una cámara en un brazo robótico o evitar que los bichillos marinos no se crucen por delante o hagan sombras".

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar