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FOTOGRAFíA SILENCIOSA

Cuando el ruido no es sólo un montón de puntos

 
23
DIC 2009

Dicen de los fotografos que son el testigo mudo de la historia. Pero a veces sus escuetas palabras en ese idioma tan particular del clic-clic son suficientes para hacer retumbar los cimientos de una escena. Y es que cuando el silencio absoluto es necesario, un simple susurro es un vendaval. Si a los fotógrafos nos preocupaba el ruido electrónico, otro tipo de ruido, el de toda la vida, puede convertirse en incómodo invitado a nuestras fotos.

Las luces apagadas. El escenario en penumbra. ¡Retumba la tormenta! La actriz Amaia Salamanca pisa las tablas. Es una escena sin diálogo, pero con mucha fuerza visual. Apenas algún trueno enlatado lanzado por el equipo de sonido rompe el sepulcral silencio.

De repente, se oye un clic. Es de una cámara fotográfica. Un clic que en el más rotundo silencio retruena en el patio de butacas como un petardo en una iglesia. Las luces se encienden y los cámaras de televisión que grababan la escena para sus respectivos informativos cargan contra el despistado fotógrafo: ese molesto clic les ha arruinado la pieza.

La historia es real. Sucedió hace unos días en el pase gráfico de la obra "La Marquesa de O", en el teatro del madrileño Círculo de Bellas Artes. Desgraciadamente, sobre todo para los cámaras de televisión, no es la primera vez. Y no será la última.

La onomatopeya es clic, pero los aficionados a la fotografía saben que ese clic cada vez se asemeja menos al disparo de una cámara fotográfica. Los modernos arreglos digitales han propiciado un disparo virtualmente inaudible en las compactas y mucho más suave en los modelos réflex.

Los más veteranos saben que las cámaras fotográficas han mejorado mucho respecto a sus vetustas antepasadas, y las nuevas réflex digitales son más rápidas, más versátiles y más silenciosas.

El silencio
Este último punto, el silencio, es un aspecto probablemente menospreciado por el gran colectivo fotográfico, pero de vital importancia para un pequeño grupo de profesionales que pueden decantar la elección de un modelo u otro -e incluso de una marca u otra- sólo por ese detalle.

El silencio es de vital importancia para ciertos fotógrafos profesionales, que pueden elegir una cámara u otra sólo por este detalle

Imaginemos un buitre devorando su presa. Imaginemos un soldado a punto de sorprender a un enemigo en plena emboscada. Imaginemos un programa de radio o un quirófano con una operación a vida o muerte. Imaginemos un disputado "combate" de ajedrez. ¿Cómo les sentaría a los protagonistas de estas historias tener un delator clic en la espalda?

Como dábamos a entender al principio, el de los pases gráficos para teatro es uno de los campos de batalla entre el ruido y el silencio que los informadores gráficos visitan a diario. Los organizadores de este tipo de presentaciones saben bien de este fenómeno, y por ello se curan en salud convocando dos pases seguidos siempre que sea posible: uno para fotógrafos y otro sólo para operadores de vídeo.

"En entrevistas simultáneas con vídeo y fotografía cada clic es como tener una mancha en una fotografía", nos comenta un camarógrafo

Pero no sólo en el teatro el golpe del espejo y el abrir y cerrar del obturador pueden ponernos en un compromiso. "En entrevistas simultáneas con vídeo y fotografía", nos cuenta un camarógrafo, "cada clic de la máquina es como tener una mancha en una fotografía". Por ese motivo, piden que la toma se haga antes de grabar. Y si es imprescindible hacerla mientras se graba, que se haga desde lejos.

Las cámaras réflex más recientes cuentan ya con un modo de disparo silencioso que retrae el espejo con lentitud, de forma que el chasquido del obturador es lo único que se oye. Por desgracia, es un modo de trabajo limitado, ya que la velocidad de disparo se reduce considerablemente.

Además, muchos fotógrafos reconocen que no lo usan demasiado por falta de costumbre (cosa que consterna a algunos operadores de cámara, que aseguran que ese modo garantiza que "no se oiga nada" en la grabación).

Silencio: se rueda
Donde más a rajatabla hay que llevar eso del silencio es en el cine. No es lo mismo un clip de un informativo -que mañana probablemente nadie recordará- que un proyecto cinematográfico de cientos de miles de euros con una producción calculada al detalle. Los fotógrafos de cine saben que un simple clic puede arruinar una toma, y por eso se cuidan mucho de disparar sólo cuando tienen permiso.

Miguel Córdoba fue fotógrafo de la película "A golpes", y nos recuerda su sigiloso trabajo en el rodaje: "Hay quien usa una caja especial para silenciar la cámara, pero son pocos. Lo normal es fotografiar en los ensayos, en los descansos o usar un teleobjetivo largo para no molestar."

"A veces la escena es irrepetible -una de acción, por ejemplo-, y ahí a lo mejor sí tienes que usar una caja especial. El simple pitido de confirmación de enfoque ya se cuela en la grabación. Por suerte, en 'A golpes' las escenas de boxeo eran muy ruidosas y podías hacer ruido sin problemas."

Foto: Miguel Córdoba
En la fotografía de cine la discreción es una máxima para los fotógrafos. Afortunadamente para Miguel Córdoba, el rodaje de "A golpes" (en ambas imágenes) no se caracterizó precisamente por el silencio. | Foto: Miguel Córdoba

La radio también tiene su aquel a la hora de lidiar con la fotografía. En un entorno donde el sonido es el único canal de comunicación, meter un "parásito fotográfico" podría parecer contraproducente. Pero se ve que no lo es del todo.

Javier Casal, subdirector del programa Hora 25 de la Cadena SER, nos lo explica detalladamente: "Cuando viene algún invitado importante a la radio se plantan allí fotógrafos, cámaras de televisión... El estudio central de la SER -ahora mismo en obras- cuenta con un espacio habilitado para tomar imágenes sin entorpecer demasiado al presentador, una iluminación especial que se utiliza sólo en esos casos y toma de sonido directo."

"Los cámaras suelen entrar al estudio durante las pausas de publicidad para evitar ruidos con sus trípodes y demás. Siempre puede haber un accidente, pero normalmente no hay problemas. El clic del disparador no se suele colar en antena y queda solapado por la voz. Y si suena, es casi una bendición para el medio. Igual que cuando escuchas el ruido de una taza de café en la tertulia por la mañana o la puerta del estudio que se cierra. Transmite al oyente una 'fotografía sonora' de lo que está pasando: a Zapatero le están haciendo fotos mientras habla o los tertulianos se toman un café mientras debaten."

"La presencia de fotógrafos apenas molesta, porque se sitúan a tu derecha y tú siempre miras al control de sonido de frente. ¿Desconcentra? Honestamente, el primer día un poco. El segundo, ni te enteras", concluye Casal.

Concentración
Concentración, precisamente, es la clave en actividades como una partida de póquer o ajedrez y en deportes como el golf o incluso el billar. Aunque son disciplinas muy diferentes, José María Cuadrado, un veterano fotógrafo, recuerda que para realizar la cobertura gráfica de un campeonato de billar había que montar -hace ya unos cuantos años- un pequeño circo.

"Te tenías que ir un poco lejos, porque las cámaras de antes sonaban mucho; subirte a un taburete y disparar cuando el jugador empezaba a mover el taco. No antes, para no desconcentrarle. No sé cómo se hará ahora, pero desde luego mi actual cámara hace mucho menos ruido que las de antes."

¿Y cómo se hace ahora? Desde la Federación Madrileña de Billar nos explican que "no hay ninguna norma escrita acerca de la fotografía, sea en competición oficial o no". No obstante, recuerdan que aunque el trabajo de los fotógrafos queda "a discreción total del jugador, sí les pedimos que no usen flash y que tengan un poco de cabeza a la hora de situarse". El ruido de las cámaras -dicen- no molesta, y la norma utilizada en fotografía de golf que sólo permite al fotógrafo disparar cuando la bola ha sido golpeada, en billar "no se aplica".

Ya lo hemos dicho: los modelos SLR de hoy día son mucho más silenciosos que los de antaño, pero para algunas cosas siguen siendo aún demasiado ruidosos.

Foto: Pedro Armestre
Una cámara ingeniosamente camuflada permite a Pedro Armestre fotografiar unos buitres. | Foto: Pedro Armestre
Pedro Armestre, colaborador de Greenpeace, ha fotografiado buitres en libertad y ha podido comprobar que cualquier sonido ajeno al medio natural puede significar perder no una foto, sino todo un reportaje.

"Cuando empecé a trabajar en fotografía de buitres me di cuenta de que estos animales están pendientes de todo. En cuanto oyen un clic se ponen nerviosos y miran qué es eso que han oído y no conocen. Cuando empiezan a comer ya están más a lo suyo, pero hasta entonces..."

"Para solucionarlo fabriqué una piedra falsa para ocultar la cámara y de paso amortiguar el sonido. Así puedes irte lejos y disparar a distancia con la certeza de que el buitre no se va a enterar de que le estás retratando."

Cipriano Pastrano desmitifica el silencio que se respira en los quirófanos más "televisivos". | Foto: Cipriano Pastrano

Pero no todo es tan delicado como parece en un primer momento. Estar frente a un torso abierto y con varios cirujanos metiendo el bisturí puede ser fotográficamente impactante, pero no por ello el ambiente es tenso.

"Un quirófano de verdad no es como en la tele, donde sólo se oye el pitido del monitor y el médico pidiendo el bisturí", nos explica Cipriano Pastrano, fotógrafo de La Razón. "Yo he tomado fotos con un [objetivo de] 50 milímetros metido encima de la operación. Había hilo musical y no tuve problemas en tirar una foto tras otra."

¡Shhhhhht!
Desconocemos si los ingenieros de las diferentes marcas fotográficas estudian el sonido de sus espejos y obturadores para hacerlo simplemente más silencioso o también más armónico, más dulce, más seco o mas rítmico. Pero ahora sí sabemos que ese clic que no pocas veces nos suena a gloria es como el rechinar de los dientes a oídos de unos pocos.

La próxima vez que elijan cámara fotográfica y se estén preguntando si tendrá un sistema de enfoque rápido, si ofrecerá mucha o poca resolución o si falseará mucho los colores, pregúntese también si sus mecanismos harán mucho ruido o no. Tal vez, en un futuro, la foto de su vida dependa de eso.

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