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OpiniónEnfoque diferencial

Todo es cierto

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DIC 2013

De la fotografía digital se han dicho muchas cosas. Y en las listas de pros y contras casi siempre prestamos atención a los segundos. No es difícil que en una tertulia fotográfica salga el tema de las buenas cosas que la fotografía digital nos ha quitado o los malos hábitos que ésta nos ha contagiado.

Es cierto que ahora necesitamos cinco minutos más para abandonar un paisaje no sin hacer antes múltiples tomas hasta que quedamos satisfechos. Es cierto que ahora apenas conservamos una copia física de las imágenes. Es cierto que nos gastamos mucho dinero en cámaras que se vuelven obsoletas a los pocos años. Es cierto que ahora fotografiamos hasta lo más nimio que cruza por delante de nuestras narices. Todo eso es cierto.

Pero, por mucho que nos empeñemos, no es cierto que la fotografía química sea mejor –en términos absolutos- que la digital. Es otra cosa, pero en ningún caso podemos fijarnos en todo lo malo que nos ha traído el píxel dejando de lado todo lo bueno.

¿Que si hacemos diez fotos hasta que conseguimos la toma perfecta? De acuerdo, pero no hay nada malo en buscar la perfección en base a la repetición. Pero, oiga, si todo el mundo sabe que es mucho mejor llevarse a casa una foto torcida, mal medida o sin foco por no perder unos minutos en afinar el disparo.

En el cambio del haluro de plata por el píxel perdimos algunas cosas pero ganamos otras, y soy de los que piensa que el beneficio ha sido -con mucho- superior al perjuicio

¿Que si ya no tenemos copias en papel de nuestras fotos? Cierto, pero ahora en nuestros smartphones podemos llevar toda nuestra fototeca y compartir las imágenes con quien queramos, más fácilmente y por menos dinero. ¡Y sin que se deterioren! Porque el papel no es la panacea de los soportes físicos.

¿Que si las cámaras digitales son caras? Sí, pero no olvidemos lo que valían los carretes y sus revelados. ¿Que si fotografiamos mucho? Puede, pero cuántas veces hemos lamentado habernos dejado por fotografiar aquello que vimos en aquel viaje. Todo eso también es cierto.

Pretender cambiar un sistema por otro y que todo siga igual es una utopía. En el cambio del haluro de plata por el píxel perdimos algunas cosas pero ganamos otras, y soy de los que piensa que el beneficio ha sido -con mucho- superior al perjuicio. Tanto a nivel profesional como en la fotografía de andar por casa las cosas han mejorado, y ocurre que en muchas ocasiones no somos capaces de sacar todo el partido que la nueva tecnología nos brinda.

Poder hacer una fotografía y que prácticamente en tiempo real esté en cualquier parte del mundo nos ha abierto la puerta a negocios que antes sólo eran posibles con una carísima infraestructura. Por no hablar de lo fácil que es ahora para los padres compartir las evoluciones de nuestros retoños sin esperar a revelados, sin gastar dinero en copias, sin rezar para que la carta llegue a su destino…

Es una creencia común -creo que acertada- afirmar que antaño, en la época de la película, antes de apretar el botón de disparo pasaba por nuestra cabeza mucha más información. Hacíamos más cálculos de exposición y pensábamos y repensábamos el encuadre hasta estar seguros de tener en nuestra cámara lo que teníamos en nuestra cabeza.

Antes podíamos invertir tiempo en pensar la fotografía, y no sólo no se nos quejaban, sino que nos felicitaban por tomarnos nuestro tiempo. Hoy, en la era digital, si hacemos el mismo proceso sustituyendo nuestra intuición por el hecho de experimentar con la cámara -probando, fallando, corrigiendo y volviendo a probar-, es que perdemos demasiado tiempo.

La fotografía digital debe perder -creía que lo había perdido ya- la etiqueta de digital y quedarse únicamente en lo que es: fotografía. La técnica puede haber cambiado al haberlo hecho la herramienta, pero empeñarse en que cualquier tiempo pasado fue mejor es no querer mirar hacia delante por miedo a olvidar lo que vimos cuando miramos hacia atrás. La fotografía de hoy vive gracias a la fotografía de ayer, y el píxel y el haluro no son, nunca han sido y nunca serán enemigos.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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