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OpiniónEnfoque diferencial

Fotografía, sí, pero no a cualquier precio

 
24
JUN 2013

Hace poco cayó en mis manos una oferta de trabajo. No es literal, pero más o menos rezaba así: "Joven pareja de novios busca fotógrafo aficionado o en paro para cubrir nuestra boda. Ofrecemos 100 euros tan sólo por fotografiarnos tarde y noche. Nosotros nos encargamos del resto." Un par de días después me llegó otra del mismo estilo que recito de memoria: "Grupo joven de música busca fotógrafo sin trabajo para nuestro concierto en el Máster de Tenis de Madrid. Ofrecemos pase VIP y poder ver los partidos del día." Insisto en que no es literal, pero no por ello es menos alucinante.

Que en tiempos de crisis se aguza el ingenio no es algo nuevo. Si uno quiere algo y no tiene dinero, se busca las vueltas para conseguirlo. Pero del honrado hecho de buscar una oferta lo más barata posible a utilizar las penurias de terceros para ahorrarse un dinero va un trecho. Ya he contado alguna vez que un jefe, al extenderle una factura por mis servicios durante la boda de los Príncipes de Asturias, me pidió una rebaja alegando que lo que yo había vivido era toda una experiencia. Como si las experiencias pagasen la luz y el agua.

Debido a la proliferación de estas "ofertas de empleo" con las que algunos se aprovechan de la mala situación económica, un pequeño grupo de usuarios de una red social propuso lo que vulgarmente se conoce como "trolear": aceptar el encargo para luego desentenderse. Acudir a la boda y marcharse a los diez minutos o aceptar fotografiar al grupo de música y largarse con la entrada VIP a ver el tenis. Que de buenas somos buenos, pero de malas somos peores.

"Luchar por unas condiciones laborales dignas para los fotógrafos -en realidad para todos- es de esas luchas que deprimen"

Aunque no me consta que al final aquel malévolo plan se llevase a cabo, reconozco que me pica la curiosidad por contemplar las caras de un par de novios viendo cómo el día más importante -se supone- de su vida se quedan sin fotógrafo mientras el desertor les grita en la lejanía: "¡Esto con un profesional no os hubiese ocurrido!" ¿Les parece tan cruel como a mí?

Puede que, en efecto, sea una actitud deplorable, pero en el fondo dan ganas de pagar con la misma moneda. O al menos con una moneda igual de repugnante al que apela a la necesidad cuando no hay necesidad para ello. Un fotógrafo es un gasto que se podría llamar secundario para quienes consideran que la fotografía -o la buena fotografía- no es un elemento imprescindible en una boda o un concierto. Es recomendable, apetecible y a la larga inteligente, pero la dura realidad para los fotógrafos es que en muchas ocasiones se puede vivir sin nosotros.

Si realmente no hay dinero, la solución es simple: olvídate del fotógrafo del mismo modo que te has olvidado de la limusina. ¿Le pedirían a un cocinero en paro que prepare aperitivo y banquete aprovechándose de que está en paro?

Pero no, la gente quiere estar al plato y a las tajadas. No quiere pagar lo justo y se aprovecha de los que lo están pasando mal para tentarles con unas migajas. Y no, la gente puede perder su empleo, pero no su dignidad, y trabajar toda la tarde, toda la noche y algo más haciendo y editando fotos por cien euros no es ni de lejos justo. Por no hablar de digno.

Luchar por unas condiciones laborales dignas para los fotógrafos -en realidad para todos- es de esas luchas que deprimen. Cuando damos un paso adelante es porque hemos dado tres para atrás. Siempre que un fotógrafo se planta y dice "de aquí no me muevo" alguien levanta la mano para decir "tranquilo, que ya me muevo yo si hace falta". Es algo que, desgraciadamente, pasa en muchas profesiones. La única diferencia es que mientras que en el resto de trabajos por regla general la competencia es intestina, entre los profesionales de la cámara ésta también viene de fuera.

Que un taxista tire los precios por los suelos, a ver qué le pasa. Que un particular se suba al taxi sin licencia, a ver cómo acaba. Que un tipo coja una cámara y haga fotos en una boda, en una empresa o incluso en un partido político. No. A ese no le pasa nada. Si tiene una cámara, es que ya es fotógrafo.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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