| Por Eduardo Parra.- Cuando un servidor empezó a desenvolverse en esto del mundo de la fotografía la imagen digital andaba literalmente en pañales. Más bien era aún un embrión a medio gestar que empezaba a dar tímidas pataditas. Había quien le auguraba una larga y próspera vida, mientras que otros temían un aborto natural e inevitable.
Mas allá de eso, la fotografía digital permitió a quien escribe estas líneas vivir de ella. Una imagen que da la vuelta al mundo en cuestión de minutos es un lujo que mis padres fotográficos jamás soñaron y que me ha permitido mostrar un suceso, un instante o una anécdota a una parte importante del planeta con sólo hacer clic un par de veces.
Los fotógrafos "por accidente" suelen
ceder sus fotos a cambio de ver su
nombre publicado en un periódico
Pero igual que a mí, también al resto de personas. Hoy día, cualquiera con una cámara es un informador, y cualquiera con un ordenador es una ventana abierta al resto del mundo.
Ya casi no hace falta llamar a la prensa. La "prensa" está ahí y los hechos ocurren a su alrededor. Bombas, atracos, derrumbamientos, partos en la calle, abducciones… es difícil que ocurra algo y no exista una compacta digital o un móvil con cámara cerca que inmortalice el momento. Sólo falta que el interesado tenga bemoles para meterse donde no le llaman y consiga la foto.
La máxima del "todo vale si es
gratis" se cuela hasta la cocina
en las redacciones
Pero esta poderosa arma de la libertad de expresión tiene doble filo. Los fotógrafos "por accidente" suelen ceder sus fotos a cambio de ver su nombre publicado en un periódico, sin dinero de por medio. Los fotógrafos profesionales pierden, el medio de comunicación gana y el fotógrafo accidental sigue igual, pero más orgulloso al ver su nombre en negro sobre blanco.
Esto, aunque me molesta bastante, lo entiendo. Si la foto de un ciudadano cualquiera es mejor que la mía porque no he llegado a tiempo, ajo y agua. Si la mía es mejor, ya puede haberla hecho antes o más cerca, que gana un servidor.
La frase "dale una cámara y ya
es fotógrafo" se hace realidad
con nefastos resultados
Lo que ya no entiendo es el poco respeto que se le está dando a la fotografía en muchos medios de comunicación y cómo la máxima del "todo vale si es gratis" se cuela hasta la cocina en las redacciones.
Un diario generalista que puede presumir de ser el más leído de España ha empezado a extender lo que llama "periodismo ciudadano", o lo que es lo mismo, dejar que los lectores informen -en letras o fotos- de lo que ven día tras día y nadie cuenta.
Además, han comenzado a dar a sus redactores pequeñas cámaras digitales para que ilustren la información al tiempo que la cubren con la grabadora. La frase típica de "dale una cámara y ya es fotógrafo" se hace realidad, y como era previsible, con resultados nefastos.
Los responsables de algunos
medios pervierten la fotografía hasta
convertirla en un mero apretar de
botones que insulta a la vista
Si partimos de que la mayoría de ellos -ciudadanos y redactores literarios- no tienen mucha idea de fotografía -insito, no todos-, las consecuencias son previsibles. Tan previsibles, que en las últimas semanas hemos podido ver en ese periódico fotos desenfocadas, oscuras, con un pésimo balance de blancos, malísimos encuadres, aire por todas partes… fotografía basura. Y no es culpa de los autores. Ellos no saben. Les dan un apartado y les dicen: dispara.
La culpa es de los responsables de algunos medios, que lo consienten todo con tal de reducir gastos y pervierten la fotografía hasta convertirla en un mero apretar de botones que insulta a la vista y a los miles de aficionados que, con sus cámaras de cien euros, realizan cada semana auténticas obras de arte. Nadie les corrige, todo se permite.
Los fotógrafos -profesionales o
no- seguimos siendo el patito
feo de la información
Un servidor no puede presumir de tener la facilidad de la palabra escrita; no es mi fuerte. Por ese motivo está el señor R.B., que me corrige los textos y me da collejas día si, día no. Me dice cómo tengo que hacerlo la próxima vez y me tira a la papelera lo que está mal. Hace lo que se supone que tiene que hacer para que, al final, las cosas queden como deben de quedar. Muchos medios informativos dedicados a la fotografía no lo hacen.
Pero con las fotos de algunos medios de información general, no. Si llega la foto, se publica; da igual cómo llegue. No se edita, no se mira, no se evalúa. ¿Es gratis? Se pone, y punto. Los fotógrafos -profesionales o no- seguimos siendo el patito feo de la información.
La columna de opinión "Enfoque diferencial" se publica, normalmente, el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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