Crónica

Cocinando a 80 megapíxeles

 
14
FEB 2013
Iker Morán   |  Barcelona

Coinciden todos los grandes cocineros al asegurar que la clave, el principio de todo plato, está en la materia prima. Sin ella de nada sirven las espumas, el nitrógeno o los rollos moleculares. Aplicar esta incuestionable ecuación al mundo de la fotografía es más complicado y tal vez polémico. ¿Qué es más importante? ¿La luz, el equipo, la modelo...?

Por si acaso, en el taller sobre fotografía gastronómica organizado el pasado sábado por Meeatings23 junto al fotógrafo Joan Argelés no faltaba de nada. Para completar la luz natural de este espectacular espacio situado en el barrio de Gràcia de Barcelona, Innovafoto aportó su equipo de iluminación portátil AcuteB2.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Argelés, a la izquierda, en un momento del taller que tuvo lugar el pasado sábado en Barcelona.

Y para disparar, una flamante Mamiya 645DF armada con el respaldo Leaf Credo 80MP y su resolución de nada menos que 80 millones de píxeles. Archivos de casi 250 MB en TIFF para retratar la colorida ensalada y el salmón que preparaba en los fogones Lluís F. Carbonell, cuidando cada detalle. Nada aquí está improvisado, tal y como comprobamos al ver que este cocinero aprovecha su faceta artística para dibujar antes el plato y clavar después el resultado en los fogones.

Necesitamos tres puntos de luz para fotografiar un plato o un alimento, explica Argelés a la media docena de alumnos. Hay fotógrafos interesados en esta especialidad, pero también cocineros que quieren conocer lo que ocurre al otro lado de la cámara.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Carbonell, el cocinero con innegables dotes artísticas que preparó los platos.

La luz trasera es básica para dar volumen a la imagen, asegura, y a partir de ahí hay que organizarse con lo que se tenga. En este caso la luz de la ventana suavizada con un parasol, el foco portátil de Profoto -con un generador por si hay que improvisar un estudio donde sea- y un pequeño espejo para rellenar sombras son más que suficientes.

Con los años cada fotógrafo va encontrando sus pequeños trucos para su especialidad. No es lo mismo fotografiar un plato que un producto, asegura este experimentado fotógrafo, que explica cómo desde hace tiempo en su estudio se hacen todas las fotografías para los catálogos de una conocida cadena de supermercados. "A partir de marzo empezaremos con las producciones para la campaña de Navidad", confiesa para sorpresa de los asistentes.

Fotografía realizada con una Mamiya 645DF, un objetivo Mamiya Sekor AF 80 mm f2.8 LS D y un respaldo digital Leaf Credo 80MP. Imagen disparada en RAW y convertida a TIFF (240 MB) con Capture One, sin ningún ajuste. Haz clic aquí para descargar la imagen en JPEG (24 MB) a máxima resolución y calidad.

¿Estilistas para maquillar los platos? Depende del trabajo, el tiempo o el presupuesto. Fotografiar un plato es más fácil que tres hamburguesas crudas sobre un mármol y hacer que resulte atractivo a la vista, nos cuenta. ¿Lo más complicado de fotografiar? Helados y lasaña. En esos casos mejor contar con un "home economist", nombre con el que se conoce en el sector a los cocineros especializados también en el aspecto estético de los platos a la hora de aparecer en una foto o un rodaje.

¿Se cocina diferente para una foto?, le preguntamos a Lluís mientras trocea y escalda verdura. Sin duda. El cromatismo es lo más importante, nos explica, así que en lugar de saltear las verduras (más ricas pero con menos color) las deja así para la foto. A su alrededor, media docena de cámaras revoloteando y fotografiando cada paso del proceso.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tampoco es lo mismo fotografiar para Ferran Adrià ("te deja hacer lo que quieras: te ha contratado porque sabe cómo trabajas") que para una panadería que tiene claro que quiere una imagen de sus panes de tal o cual forma, añade Argelés,

Mientras habla va disparando, buscando el encuadre, recolocando la luz, midiendo con el fotómetro. "Esto sólo se usa para las clases", bromea refiriéndose a este aparato. Nicolás Jódar, de Innovafoto, amplía en pantalla las tomas para dejar constancia de la diferencia entre trabajar con una cámara de paso universal y un respaldo digital. El nivel de detalle es realmente espectacular, como se puede comprobar en la imagen de muestra que publicamos (extraída de la cámara, exportada a TIFF y después a JPEG en la máxima calidad). No todos los días se tiene la oportunidad de retratar un lomo de salmón sobre "chop-suey" de verduras con un respaldo de 80 megapíxeles que cuesta 24.000 euros.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Hace falta semejante equipo? No sólo es una cuestión de calidad y nivel de detalle respecto al formato de 35 milímetros -coinciden fotógrafo y técnico-, sino también de aportar un hecho diferencial respecto a la creciente competencia. En cualquier caso, Mamiya Leaf también dispone de versiones de este respaldo con 40 y 60 megapíxeles y con precios que parten de los 15.000 euros.

Con el teléfono tampoco quedan mal, bromeamos enseñándoles algunas de las fotos que hemos ido colgando en Instagram durante el taller. ¿Piden los clientes imágenes con filtros y efectos ahora que la gente parece haberse acostumbrado a ver fotos de comida pasadas por estas aplicaciones? "Eso es ya cosa de los creativos", dice Argelés. "Nosotros les entregamos las imágenes limpias, sin hacerles cosas raras."

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