| Por Eduardo Parra.- Cuando los rumores arrancan su insulsa carrera para ver quién es más creativo, los medios especializados en fotografía nos echamos a temblar. Si hace tres días un trabajadísimo montaje -con web propia y todo- pronosticaba una D3H nikonista, mientras escribo estas líneas salta a la palestra el rumor sobre la llegada de una D2Xs en menos de dos meses.
Ello, unido a las tímidas voces que apuestan por una nueva versión de la extendidísima EOS-1D después del verano, ponen en guardia al resto de compañías que no quieren perder el tren de las SLR digitales y a las decenas de medios deseosos de dar la noticia en primicia.
Mientras Olympus sigue sumando adeptos -tal vez de forma demasiado lenta- con su sistema Cuatro Tercios, Fujifilm anuncia el desarrollo de un CMOS con captura RGB real en tres capas. Sony, por su lado, da vida a la marca α, que identificará a las SLR digitales heredadas de Konica Minolta.
Casi ninguna marca dice nada realmente
importante, pero todas maquinan de cara
a una eterna final que nunca llega
Casi nadie dice nada realmente importante, pero todos continúan maquinando de cara a una eterna final que nunca llega y que no para de disputarse.
Y, de este modo, el mercado de las compactas empieza a desacelerarse. Superados hace ya tiempo los mitos de los megapíxeles y las baterías, las pantallas grandes parece que también están a punto de concluir su ciclo. Estamos ahora en una especie de "stand-by" en el que cada modelo nuevo es casi idéntico al anterior o al de la competencia.
Todas las cámaras funcionan bien, todas tienen poco ruido hasta 400 ISO y casi todas son bonitas… ¿Se acabó lo que se daba?
El mercado de las compactas empieza a
desacelerarse, y el mito de las pantallas
grandes también está a punto
de concluir su ciclo
Supongo que no. La irrupción de Sony en el mundo réflex digital es impredecible y tiene repercusiones tanto en las SLR como en las compactas. En otra información reciente en la que pronostica ráfagas de hasta 60 fotogramas por segundo -eso ya existe, aunque no en cámaras para el consumo masivo-, Sony hace una clara declaración de intenciones y certifica que ni ha llegado al límite de su capacidad en lo que a sensores se refiere ni pretende alcanzarlo a medio plazo. Hay Sony para rato.
Está claro que todo es mejorable. Una cámara puede funcionar perfectamente a 100 ISO, pero siempre se puede mejorar el 1600 ISO. Puede funcionar perfectamente a 8 fotogramas por segundo, pero se puede mejorar con un sistema -por ejemplo- que levante el espejo con la primera pulsación y empiece a tirar fotos hasta que el espejo baje al soltar el botón de obturación. Todo es mejorable.
La cuestión es si esas mejoras van a producirse poco a poco o todas a la vez. El lanzamiento de modelos cuasiabsurdos, como las compactas que sólo se diferencian en un megapíxel o réflex como la D2Hs de Nikon o la Mark II N de Canon, sólo consigue desestabilizar el mercado y relanzar los precios.
El lanzamiento de compactas que
sólo se diferencian en un megapíxel
sólo desestabiliza el mercado
y relanza los precios
Pongamos que una cámara vale X y en seis meses se devalúa a X-5. Si se lanza un modelo de la misma envergadura, con unas mínimas modificaciones, podría ofrecerse por X-2. El producto resultante, aun siendo más barato que el modelo precedente, continúa siendo caro: las modificaciones no justifican ese +3 que incrementa su precio.
La conclusión lógica es que los poseedores del modelo original se sienten defraudados; tienen una cámara ya desfasada que ahora no van a poder vender porque otra ligeramente similar y más nueva cuesta lo mismo que la suya de segunda mano. Las compañías se aseguran una venta y aplastan al mercado de segunda mano. Marketing puro y duro, y éxito económico para las marcas. El usuario pierde.
Una marca netamente electrónica
como Sony puede permitirse el lujo de
prescindir de valores ético-morales-
fotográficos e ir a lo que interesa
La cara positiva de todo esto es que cuantas más marcas, más competencia, y evidentemente a mayor competencia, precios más bajos. Una marca netamente electrónica y poco fotográfica como Sony puede permitirse el lujo de prescindir de valores ético-morales-fotográficos e ir directamente a lo que interesa. Otras, como Leica, Nikon o Canon tienen toda una historia fotográfica detrás que sus fieles seguidores quieren mantener viva.
Ver Leicas digitales fue considerado sacrilegio por algunos puristas, del mismo modo que lo fue ver objetivos EF-S de Canon o lo será el día que Nikon ceda al formato completo (si es que alguna vez lo hace). ¿Qué será lo que nos está preparando Sony? Habrá que ir haciendo hucha, por si acaso.
La columna de opinión "Enfoque diferencial" se publica, normalmente, el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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