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Fotos (de) famosas de cuyo autor nadie se acuerda

 
28
AGO 2012

Los asiduos a la prensa del corazón o los programas de televisión con idéntica temática es posible que sepan quién es Raquel Jiménez, modelo relacionada últimamente con el cantante David Bisbal. Su foto ha aparecido en incontables publicaciones de la llamada prensa rosa sin que, por lo visto, nadie se haya molestado en identificar al autor de las mismas. Un clásico.

Se llama Ivan Raga, es fotógrafo publicitario y le ha contado su historia -una de tantas- a QUESABESDE.COM tras comprobar atónito cómo una instantánea suya realizada para un catálogo de joyas ha servido para ilustrar hasta la saciedad el penúltimo cotilleo en España.

Para muchos fotógrafos cobrar por sus instantáneas se ha convertido en motivo de pleitos y denuncias habituales. Con Internet en general y Flickr y otras redes sociales en particular convertidas en los bancos de imágenes gratuitos para muchos, facturar unos cuantos euros por clic no es tarea fácil. Pero pedir al menos que el autor de las fotos aparezca correctamente identificado debería ser factible. ¿O no?

La foto que ha aparecido en numerosos medios y el reconocimiento de cuya autoría reivindica Ivan Raga. | Foto: Ivan Raga

Tampoco es ésta una pelea nueva, como bien saben los fotógrafos de prensa, hartos de que muchos diarios se limiten a publicar sólo el nombre de la agencia que sirve la foto olvidándose del profesional que pulsó el obturador. Aunque en este terreno algo se ha avanzado, otros sectores lo tienen un poco más complicado.

Según nos explica Ivan Raga, la foto en cuestión fue realizada en 2010 durante una sesión con la citada modelo. El contrato tenía una vigencia de un año y las imágenes debían usarse en un catálogo de joyas, aunque posteriormente el autor envió algunas fotos de cortesía para "uso interno de la agencia".

"Tendría que estar encantado con que esta foto aparezca ahora por todos lados, pero mi nombre no figura ni por asomo", protesta Raga

A partir de ahí se pierde la pista de las fotos, algunas de las cuales pueden verse en la página oficial de la modelo. La de portada, en concreto, es la famosa foto de la famosa, valga la redundancia. Su autor no aparece mencionado, con lo que los medios impresos y de televisión que han recurrido a ella a la hora de hablar de Raquel Jiménez ni tenían este dato ni -por lo visto- se han molestado en buscarlo.

"Tendría que estar encantado con que esta foto aparezca ahora por todos lados, pero mi nombre no figura ni por asomo", protesta Raga. No se trata del típico caso de robo de una foto, sino más bien de un uso indiscriminado e indebido de la obra de un autor más allá del ámbito en el que fue realizada.

¿Cómo controlar la difusión o asegurarse la mención al autor? No parece fácil. Las marcas de agua -al menos las que están colocadas en un borde de la foto- pueden desaparecer con un simple recorte. Y los metadatos ya se sabe que también se los lleva el viento. Incluir una clausula en los contratos que obligue a citar al autor. Ése puede ser, según Raga, un buen camino.

Con tantos frentes abiertos en la profesión, la desaparición de la firma de una imagen puede que a muchos les parezca un detalle menor, pero es posiblemente una de las bases sobre las que se debe cimentar el respeto por la fotografía y quienes están detrás de la cámara.

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