• "Las cosas no tienen que cambiarlas las fotos sino las personas"
  • "Casi lo estropeo y no consigo la foto"
Entrevista
FERRAN FREIXA, FOTóGRAFO

"Me he dado cuenta de que llevo toda la vida buscando lo mismo"

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Foto: Ferran Freixa
26
MAR 2014

Casi medio siglo de trayectoria fotográfica le ha llevado a Ferran Freixa desarrollar una obra contemplativa, atemporal y muy centrada en las emociones. Desde sus inicios ligados al diseño gráfico hasta la actualidad, el autor barcelonés se ha interesado por la huella que el tiempo deja en todos los escenarios que ha retratado, transmitiendo al espectador una serie de sensaciones muy ligadas a la nostalgia. Su método de trabajo, preciso y pausado, es tan extemporáneo como su obra.

Te han colgado la etiqueta de fotógrafo de arquitectura e incluso han catalogado tu trabajo como “documentalismo formalista y subjetivo”. ¿Qué buscabas en la fotografía y qué has hallado en ella?

Yo soy antietiquetas, lo que pasa es que de alguna manera, para entendernos, tanto los críticos como la gente que está en el mundo del arte necesitan etiquetar el trabajo de cada persona. Parece ser que las etiquetas hacen que nos entiendan un poco más.

Sí es cierto que mi especialidad siempre ha sido la arquitectura y el interiorismo, tanto para mis encargos como para mi obra personal. Lo que yo busco son emociones, sensaciones. Cada uno tiene una mirada personal. Sin saber muy bien por qué, a uno le gustan unos temas concretos y no otros. No es que yo tenga unos objetivos muy claros y directos, si no que voy fotografiando cosas que me emocionan y que de alguna manera me enamoran y me cautivan.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Ferran Freixa nos habla del paso del tiempo, el Mediterráneo y la luz. Su exposición retrospectiva puede verse estos días en la localidad barcelonesa de L'Hospitalet de Llobregat.

¿Qué emociones son esas?

Son emociones personales. Si luego el resultado hace que los demás también se emocionen al verlo, habré conseguido algo. Pero uno hace fotos como quien escribe, dibuja, pinta o usa cualquier tipo de lenguaje artístico: básicamente para sí mismo. Luego, si hay alguien que sintoniza con esta emoción, pues perfecto.

Mis emociones están en la huella que deja el tiempo en los espacios y los objetos, en el paso del tiempo. Esto es lo que me motiva. La arquitectura contemporánea me gusta mucho, pero sin embargo no me inspira para mis fotos personales. En ellas siempre tiene que haber esa carga de historia, del paso del tiempo, de la ruina… que tengan este componente de lo que fue y ya no es.

Roma (2003) | Foto: Ferran Freixa

"Mis emociones están en la huella que deja el tiempo en los espacios y los objetos. Esto es lo que me motiva"

En la exposición del Tecla Sala [en L’Hospitalet de Llobregat, abierta hasta el 25 de mayo], revisando el archivo y viendo mi propia historia, me he dado cuenta de que llevo toda la vida buscando lo mismo. Inconscientemente. No ha sido un proceso de hacer esto o lo otro, sino que he ido haciendo las mismas cosas hace 40 años y ahora. Me ha sorprendido bastante.

Una parte muy importante de tu obra conjuga las dimensiones temporal, espacial y humana de una forma muy propia. ¿Cuál es el mensaje?

Es un mensaje de sensaciones. No le veo más.

La forma de llegar a él parece ser la contemplación.

Cualquier foto ha de ser contemplativa. Cada fotógrafo tiene su proceso: el mío es el de buscar la mejor luz, el mejor encuadre. El resultado de todo ello sí que son una serie de mensajes más o menos sublimes, unas veces muy directos y explícitos, otras veces implícitos. Yo soy muy intuitivo. No soy muy de analizar las cosas, no soy de teorías. Me gusta el trabajo más intuitivo.

Foto: Ferran Freixa
Arriba: Barcelona (1979). Debajo: Hotel María Cristina, San Sebastián (1985). | Foto: Ferran Freixa

Hablemos más en profundidad de esos tres aspectos tan importantes en tus fotografías. La ausencia de tiempo en tus fotos de Pompeya, Belchite o de una villa en Sicilia.

Estas fotos, de haberse hecho antes, serían distintas porque en ellas hay esa huella del tiempo que está en la piedra, en los jardines… En los espacios queda esa huella. Esas villas italianas hace 200 años eran más nuevas, tenían otro tipo de imagen.

A mí lo que me interesa es que se aprecie ese paso del tiempo, cómo se ha erosionado la piedra. Que se aprecie el abandono, la ruina, lo que fue y ya no es. Éstas son las cosas que me motivan. Lo que es muy nuevo ya no me llama tanto.

Un planteamiento totalmente contrapuesto al famoso momento decisivo de Cartier-Bresson.

El de Cartier-Bresson es otro tipo de trabajo: el reportaje, la foto muy rápida y directa. Tiene una fotografía más anecdótica. Yo huyo de la anécdota, quiero sugerir más que hacer algo evidente. Me interesa más la sugerencia que hacer un trabajo demasiado concreto. Por eso es tan distinto lo que hago yo con respecto al trabajo de Cartier-Bresson.

Volvamos a esas líneas maestras en tu obra: los espacios vacíos, ya sean naturales, urbanos, interiores… incluso el mar.

Es como antes: busco en esos espacios las sensaciones que me sugieren. No hay más. El paisaje para mí es muy difícil. Es muy complicado hacer buenas fotos de paisaje y que sean algo más que lo que ves, que es lo que se tiene que hacer.

"Hay que buscar ese algo que hace que una imagen te guste y te sugiera. Una especie de magia. Hay fotos, pinturas, músicas que están muy bien pero que no transmiten eso"

Edward Weston decía que al fotografiar una piedra había que hacer que pareciera una piedra, pero que transmitiera algo más que eso. De alguna manera eso era para él la definición de la fotografía: conseguir que el resultado se parezca a lo que fotografías, pero que aporte algo más. Ese algo es lo que hace que una imagen te guste y te sugiera. No hay una palabra para describirlo. Una especie de magia, a lo mejor. Hay fotos, pinturas, músicas que están muy bien hechas pero que no transmiten eso que comentamos.

La presencia humana está casi siempre implícita en tu obra, pero cuando es explícita queda empequeñecida. ¿Qué importancia tiene para ti?

Lo que no hay en mis fotografías son personas, o al menos hay muy pocas. El elemento humano está en algunas fotos como algo que es necesario. Lo cojo como referencia porque me da una escala: frente a una pared o un espacio determinado, la figura humana me da una proporción. Pero no es un elemento en sí mismo muy necesario.

Lo que hay es más que nada una presencia humana, pero sin que aparezca la persona. Me parece más sugerente eso que verla en la imagen. En mis fotos no es necesario. El retrato me interesa mucho, pero no para hacerlo yo. Me interesa verlo en los demás.

Macael, Almería (2006). | Foto: Ferran Freixa

Tu fotografía de la orilla del Cantábrico es como un retrato del mar, tiene presencia humana sin que en ella salga ninguna persona.

Estaba fotografiado el mar en el País Vasco y allí hay algunos puntos montañosos que llegan muy cerca del océano, dando una visión elevada. Además, el Cantábrico tiene un elemento muy propio, que son las mareas. Me sorprendieron porque en el Mediterráneo no existen o son mínimas, no se notan tanto. En unas horas, en zonas donde había una gran playa, ya apenas queda arena o ves los barcos que estaban en el agua y ahora acaban encima de la arena.

Fotografiando el mar vi el efecto de las mareas y el agua sobre la orilla, y por un momento esa ola dibujó el perfil de una cara. Tengo una secuencia, que son como tres o cuatro fotos. Fue algo que duró segundos.

Mar Cantábrico (1977). | Foto: Ferran Freixa

"En la foto del Cantábrico también hay esa huella del tiempo: fotografiar lo que un día fue una cosa y ahora ya es otra"

Ésta es de las únicas fotos que tengo en las que es importante haber estado ahí en el momento adecuado. Pero es algo que no busco, porque yo quiero trabajar con tranquilidad y sin prisas.

Estas fotografías suelen despertar en el observador cierta sensación de nostalgia.

Sí, pero es algo que no busco a propósito, sino que es un resultado de los temas que me gustan y de la manera en que los afronto, de cómo los fotografío. La nostalgia no es buscada pero sí que aparece. Yo creo que, como en todas [mis fotografías], aquí hay esa huella del tiempo, y aunque no lo quieras ya se vuelve nostálgico. Fotografiar lo que un día fue una cosa y ahora ya es otra.

Salvo contadas excepciones, el Mediterráneo está presente en muchas de tus fotografías. ¿Qué te inspira?

Sí, hay mucho de ese mar. Es mi entorno, me siento muy mediterráneo. Me motivan todos los países ribereños porque tienen bastantes cosas en común. Tienen mucha riqueza cultural. Me siento cómodo con ellos, me gusta el carácter de sus gentes.

Lugares como Creta o Sicilia. Me siento más cómodo cuando viajo por el Mediterráneo que, por ejemplo, en Alemania. De hecho pensé que a la larga podría hacer una publicación o un trabajo que fuese sobre el Mediterráneo.

Foto: Ferran Freixa
Arriba: Sicilia (2004). En la imagen inferior: Isla de Creta, Grecia (2002). | Foto: Ferran Freixa

¿Incluirías otras fotos, algún viaje más?

Tendría que hacer algún viaje más, sí. Me falta la zona del Norte de África, no la conozco y me gustaría viajar por allí. De Grecia sólo conozco Creta, y tiene miles de islas… Me gustaría viajar mucho más para poder hacer este trabajo.

¿Tenías pretensiones distintas respecto a tu obra fotográfica cuando emprendiste estos viajes?

No, algo diferente no. Yo iba buscando aquello que me gusta y me motiva, y a veces lo encontraba. En el caso de Creta me costó mucho encontrar imágenes porque quería hacer mucha arquitectura, y excepto algunas iglesias que quedan en algún pueblo, el resto de arquitectura popular o tradicional ha desaparecido. No hay nada: todo lo antiguo lo derriban y hacen casas de hormigón horrorosas. Hice muchos quilómetros para encontrar algo interesante.

Con la serie de las fotografías del Gran Teatre del Liceu de Barcelona hay un cambio de registro: uso de luz artificial, color, voluntad documentalista más objetiva.

Yo no veo tanto como un cambio de registro. Es verdad que es en color. Fue un trabajo en el que al principio simultaneé el blanco y negro y el color, pero vi que el color tenía más impacto, sobre todo por los colores que deja el fuego en las superficies. Pero la mirada es la misma que en el resto de mis fotografías. La manera de mirar, de encuadrar… no lo veo tan distinto.

Gran Teatre del Liceu, Barcelona (1994). | Foto: Ferran Freixa

¿Y tu intención documental?

También es el paso del tiempo, visto aquí a través de un accidente, que fue el fuego. Pero de nuevo es lo que fue y ya no es. La transformación de los espacios es lo mismo que en las demás fotografías.

Define el uso de los siguientes conceptos en tu obra. Empecemos por la luz.

Es básica. Para hacer una buena foto necesito una buena luz. Si no la hay, yo no hago nunca fotos. Para mí es una regla. Tiene que ser una luz que transmita sentimientos y emoción. Hago muy pocas fotos en días nublados. Necesito que el sol actúe de alguna manera en la escena. Hay muchas fotos en las que el secreto es la luz [Freixa pasa páginas de su libro y nos muestra algunas de ellas].

Menàrguens, Lleida (1977) | Foto: Ferran Freixa

Decadencia.

Es uno de los temas que me gustan y me inspiran. Encuentro que tiene una enorme riqueza, como en el caso de la foto de la casa en Mallorca con el camino que va hacia ella y ese perro que se colocó justo delante de la cámara.

Tiempo.

Es lo que hablábamos antes. Siempre he buscado la huella del paso del tiempo en mis fotos. En las últimas series de fotografías que he hecho hay unas colonias textiles, y también ahí hay una especie de arqueología del tiempo industrial: cómo han quedado esas fábricas con el paso del tiempo.

Foto: Ferran Freixa
Arriba: colonia Salou Baurier (2009). En la imagen inferior: colonia Vila-Seca (2007). | Foto: Ferran Freixa

Composición.

Siempre trabajo con trípode y nivel -la cámara ha de estar absolutamente nivelada- y estoy bastante tiempo encuadrando. Me gusta que la imagen esté lo más impecable y bien compuesta que pueda. Para mí, un milímetro más a la izquierda o la derecha ya no es la misma foto.

También actúa aquí el formato cuadrado, pues desde muy joven empecé a trabajar con una Rolleiflex de doble objetivo de 6 x 6. Me he acostumbrado mucho a componer dentro del cuadrado; lo encuentro muy equilibrado.

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