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Porfolio

La feria de los Pomak

 

Sadik Üçok documenta la vida de una feria nómada a medio camino entre un parque de atracciones, un mercadillo de segunda mano y una feria de ganado

18
MAY 2016

Inaugurada en 1910, la feria Pavli se celebra cada mes de septiembre en la localidad turca de Pehlivanköy, cerca de la frontera con Grecia. Las gentes del lugar conocen esta feria nómada por el nombre de Pomak, ya que muchos de sus integrantes pertenecen a este grupo étnico originario de los Balcanes orientales y de religión musulmana.

Como en otras muchas regiones, este tipo de ferias tienden a desaparecer, y esa es precisamente la razón que llevó al fotógrafo turco Sadik Üçok a documentarla. “Hacer un registro fotográfico de la feria Pavli, una de las pocas ferias tradicionales que quedan en Turquía, fue apasionante”, nos cuenta. Durante más de un siglo y de forma ininterrumpida, la gente de Pehlivanköy y de la región de Kirklareli, además de los propios feriantes, se congregan aquí para divertirse y hacer negocios.

“Los habitantes de Pehlivanköy aguardan la llegada de septiembre como quien espera a un amante"

Las fotografías de Sadik, principalmente en blanco y negro, se centran en esta doble faceta: jóvenes y mayores participando en las atracciones, y mercaderes que venden sus productos a ras de suelo. Pero hay también un buen puñado de imágenes que ilustran cómo es la vida de estos feriantes nómadas: “Son gente muy amigable y no reaccionan mal cuando les fotografías.”

Sadik, confeso seguidor de los fotógrafos turcos Ara Güler y Ozan Sagdic y de otros nombres más clásicos como Josef Koudelka, Henri Cartier-Bresson, Bruno Barbey, Brassaï, Elliott Erwitt o Eugene Smith, ha asistido durante cuatro años a la feria, y su trabajo refleja un ambiente relajado, de diversión y de proximidad hacia quien se ha ganado la confianza del fotografiado a base de pasar tiempo con él.

“Hablo con la gente de manera respetuosa y la fotografío después. Por supuesto, en ocasiones tomo fotos de repente y sin pedir permiso.” Esa cercanía le permite usar un gran angular “para mostrar a la gente y el fondo en el mismo encuadre”.

Destacan en su repertorio fotografías como la del niño que mira curioso a través la ventanilla de la caseta de venta de fichas con una atracción de cadenas al fondo. Una atracción que tiene un protagonismo importante y que Sadik utiliza como fondo de varios primeros planos de algún feriante o músico. El uso de focales cortas lo lleva a contextualizar casi todos sus retratos, dejando para el fondo de sus composiciones elementos de la propia feria.

Menos espectaculares pero sin duda de mayor interés documental son las fotografías en las que Sadik se adentra más en la vida de estos nómadas y deja de lado la propia feria. Les fotografía en sus carromatos (algunos tirados por caballos), en momentos de descanso o incluso cocinando con lumbre en el suelo. “A pesar de su pobreza, los nómadas que viven en la zona disfrutan la vida.”

Parte del interés de este reportaje radica también en el cambio que experimenta la pequeña y tranquila localidad de 2.000 habitantes, que durante el tiempo que dura la feria se transforma en un hervidero: “Los habitantes de Pehlivanköy aguardan la llegada de septiembre como quien espera a un amante.”

Hay que tener también en cuenta la importancia que este tipo de congregaciones tenían en el pasado heleno de la región: “El término panegysis se usa para referirse a grandes encuentros, congresos y festivales en los que participan semejante multitud de personas.” A día de hoy, la feria de Pavli ayuda a estos estos Pomak migrantes de origen búlgaro a proteger sus tradiciones y su forma de vida. Más allá de ser “un lugar para el entretenimiento y un mercado al aire libre, también es un entorno social para que la gente de los alrededores se reúna al menos una vez al año”.

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