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Entrevista
DARIA KORENIUSHKINA, FAIRPHONE

"Una única compañía no va a cambiar esto de la noche a la mañana"

 
Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)
Daria Koreniushkina, portavoz de Fairphone, durante el último Mobile World Congress de Barcelona.
25
MAR 2015
Alberto Ballestín   |  L'Hospitalet de Llobregat

No todo el mundo es consciente del drama humano que puede haber detrás de la fabricación de su smartphone. Desde el origen de las materias primas utilizadas en su producción hasta la mano de obra usada en la cadena de montaje, son numerosos los abusos que se pueden cometer hasta que el consumidor llega a la tienda y adquiere el móvil de sus sueños. Pero hay una alternativa llamada Fairphone, una firma holandesa que se hizo conocida en 2013 al anunciar el lanzamiento del primer teléfono "justo", un dispositivo fabricado con minerales libres de conflicto y montado en fábricas respetuosas con sus trabajadores con el que aspiraba a marcar un punto de inflexión. Con la primera generación totalmente vendida, la compañía ultima el lanzamiento de su segundo teléfono. Daria Koreniushkina, responsable de comunicación de Fairphone, habla sobre este nuevo dispositivo y cómo esta pequeña empresa aspira a cambiar el mundo de la electrónica de consumo.

El precio que pagamos por un teléfono móvil va más allá del importe que figura en la etiqueta. Desde las materias primas necesarias para fabricar sus componentes hasta las manos que lo montan, son numerosos los eslabones de la cadena donde seres humanos -personas tan de carne y hueso como el comprador de dicho dispositivo- son explotadas o sufren las consecuencias de conflictos alimentados por los intereses mineros.

La alternativa la plantea un teléfono inteligente socialmente responsable, puntero y económicamente competitivo abanderado por Fairphone.

La firma neerlandesa estuvo presente en el pasado Mobile World Congress de Barcelona, pero no como compañía expositora, sino buscando posibles socios para materializar el que será su segundo dispositivo. La primera generación del Fairphone logró vender rápidamente sus primeros 60.000 teléfonos; la segunda, orientada a la parte alta del mercado y con una previsión de ventas muy superior, requerirá un esfuerzo aún mayor.

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El primer modelo del Fairphone, lanzado en 2013. | Foto: Alberto Ballestín (Quesabesde)

Las reservas se abrirán este verano, con el propósito de vender 50.000 unidades antes de que acabe 2015 y 200.000 para el año 2016. Sus detalles técnicos todavía no han sido revelados, pero ya es posible comenzar a dibujar una imagen mental más detallada del proyecto.

Daria Koreniushkina, responsable de comunicación de la compañía, formaba parte del equipo de Fairphone destacado en Barcelona. De acuerdo con ella, la segunda generación del Fairphone aspira a ser un teléfono más justo que el primer dispositivo lanzado por la compañía, fabricado con un mayor número de materiales extraídos en zonas sin conflictos bélicos y producidos bajo condiciones éticas. ¿Cómo, exactamente?

"En primer lugar, el diseño del primer telefono fue comprado a uno de nuestros partners. Con el próximo Fairphone hemos conseguido tener los recursos suficientes para diseñar el telefono de principio a fin. Esto incrementa notablemente la transparencia en nuestra cadena de suministro y nuestra influencia a la hora de escoger a los proveedores de componentes", aclara Koreniushkina. Entre otras cosas, esto significa que la segunda generación del Fairphone no utilizará un procesador fabricado por MediaTek como sucedió con el primer teléfono, sino un chipset que esta vez contará con la firma de Qualcomm.

África fairphone minería
Lavado de mineral de cobre en algún lugar de África. | Foto: Fairphone

"El teléfono medio contiene más de 30 minerales, que vienen de distintas partes del mundo y pasan por una gran cantidad de procesos"

Pero el carácter ético del Fairphone va incluso más allá de la cadena de producción. También alcanza al propio usuario, que podrá reparar el teléfono sin necesidad de dejarlo en el servicio técnico y mantenerlo en funcionamiento, luchando al mismo tiempo contra el concepto de la obsolescencia programada.

No solo se podrá cambiar la batería por otra común sin mayor dificultad, sino que también se facilitará el acceso a los componentes internos del dispositivo. Asertiva, Koreniushkina señala que "el foco de atención ha sido cómo conseguir que el teléfono dure más tiempo". También su software.

Uno de los problemas con los que se encontró Fairphone poco después de lanzar su propio dispositivo es que el fabricante de los procesadores posee las llaves que permiten desarrollar versiones más actualizadas del sistema operativo, que es la razón por la que esta vez la compañía se ha inclinado por Qualcomm en lugar de MediaTek.

¿Volverá Fairphone a decantarse por Android? Según Koreniushkina, el nuevo teléfono de la compañía vendrá con la última versión de Android instalada, pero podría ser solo una de las múltiples posibilidades a disposición de los usuarios.

Contra la obsolescencia programada: Fairphone aspira a que los usuarios con los conocimientos técnicos necesarios puedan reparar sus teléfonos con sus propias manos

smartphones fairphone
Foto: Fairphone

La propia compañía está buscando posibles alternativas que le permitan mantener un calendario de actualizaciones prolongado, para lo cual es necesario una plataforma lo más abierta posible. Esto significa que alternativas minoritarias como Sailfish y Ubuntu también están siendo examinadas en aras de garantizar la máxima vida útil del dispositivo, incentivando de alguna forma el desarrollo de versiones de estas plataformas para el próximo teléfono de Fairphone.

Más allá del software, Fairphone también aspira a diferenciarse de otras compañías por el hecho de abrir la propia producción de accesorios al gran público. Un buen ejemplo de ello son sus fundas protectoras, cuyos planos han sido diseñados por la comunidad de usuarios de Fairphone y se encuentran disponibles libremente para que cualquiera pueda fabricar la suya usando una impresora 3D.

Capitalismo justo parece ser la máxima de Fairphone. Y es que, como reconoce abiertamente Koreniushkina, "Fairphone es una organización comercial, pero la meta principal es crear un cambio positivo usando estrategias comerciales. Esto significa que para existir y poder cambiar las cosas tenemos que ser un negocio sostenible. Lo uno no puede ser posible sin lo otro."

Sorprendentemente, Fairphone -que todavía opera como startup- ya logró mantener sus finanzas con la primera remesa de teléfonos a pesar de lo reducido de su producción. "Para nosotros puede ser aún más crítico que para muchas otras compañías ser independientes económicamente, porque solo así podemos garantizar que el cumplimiento de nuestra misión social es la meta y no maximizar los beneficios de los accionistas".

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Fairphone pone a disposición de los usuarios varios diseños de carcasa para que estos los impriman en 3D. | Foto: Fairphone

"El Fairphone todavía dista de ser un teléfono justo al 100%"

Esta misión social es precisamente el motivo por el que el Fairphone seguirá siendo fabricado en China. Una visión simplista de la situación llevaría a pedir a la compañía que montara su teléfono en un país del primer mundo por un contratista que tratara dignamente a sus trabajadores, pero entonces no podría llevar a cabo ese cambio al que tanto aspira. Por ello, Fairphone ha escogido un nuevo fabricante en el país de la Gran Muralla, no sin antes auditar la cadena para garantizar las condiciones de los operarios que fabricarán los teléfonos.

Con todo, el desafío no está únicamente en China, sino también en los países de donde proceden las materias chinas. "El Fairphone todavía dista de ser un teléfono justo al 100%", reconoce Koreniushkina.

"Un teléfono no es un plátano: la cadena de suministro es inmensa. El teléfono medio contiene más de 30 minerales, que vienen de distintas partes del mundo y pasan por una gran cantidad de procesos antes de convertirse en un componente, que después debe ser montado junto al resto en una fábrica", explica la portavoz de la compañía.

"Una única compañía no va a cambiar esto de la noche a la mañana. Fairphone es el punto de partida. Nos vemos como una compañía que puede ayudar a crear dispositivos más éticos, enseñar a los humanos cómo, de dónde y bajo qué condiciones estos se fabrican para crear una demanda de productos más justos."

Fe de erratas: El Fairphone de primera generación vendió 60.000 unidades hasta su cese de producción, y no 25.000 como se señalaba en el artículo. Esa fue la cifra de su tirada inicial.

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