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El Fairphone 2 se postula como un smartphone justo, de fácil reparación y duradero

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Fabricado con materiales libres de conflicto, ofrece una gran resistencia y prestaciones avanzadas. Su precio es de 525 euros

Fairphone 2
Fairphone 2
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JUN 2015

Fairphone es más que un teléfono o una compañía: es una herramienta para el cambio. Esta es la filosofía detrás de esta pequeña firma con sede en Ámsterdam, cuya misión es diseñar y comercializar dispositivos producidos con materiales libres de conflicto, fabricados por personal pagado dignamente y finalmente vendidos a un usuario que no será presa de la temida obsolescencia programada.

El propósito de Fairphone es demostrar que se pueden crear productos atractivos y éticos a un precio adecuado

Fairphone demostró al mundo que sus principios eran más que palabras vacías con el lanzamiento de su primer teléfono en 2013, y hoy renueva su compromiso ético con el lanzamiento de su segundo terminal.

Anunciado oficialmente, el nuevo Fairphone 2 es un smartphone de 5 pulgadas que no renuncia -a pesar de su marcado carácter ético- a algunas de las especificaciones comunes en la parte alta del segmento. La resolución de su pantalla, protegida con una capa de Gorilla Glass 3, es de 1920 x 1080 píxeles, posee 2 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento ampliables mediante tarjetas microSD, Wi-Fi 802.11 b/g/n/ac, conectividad LTE y Android 5.1 instalado de serie.

Vídeo promocional publicado por Fairphone.

Sus elementos técnicos más modestos son un procesador Snapdragon 801 (que pese a todo sigue ofreciendo un rendimiento muy superior a la media) y una cámara trasera con un sensor de 8 megapíxeles firmado por OmniVision.

Prácticamente punto por punto, el Fairphone 2 emula las especificaciones técnicas de los teléfonos móviles más importantes de 2014, pero con importantes beneficios como la presencia de una doble ranura SIM y una construcción tan resistente como fácil de reparar.

Protegido contra golpes y blindado frente al futuro

Cuando Fairphone avanzó que lanzaría un nuevo teléfono, lo hizo señalando que su segundo dispositivo haría un énfasis especial en combatir la obsolescencia programada con una larga vida útil y aún más fácil de reparar. Más allá de factores como un procesador más potente y soporte para redes LTE, el Fairphone 2 combatirá la obsolescencia programada gracias a una construcción modular que permite sustituir sus componentes sin herramientas especiales.

La pantalla del Fairphone 2 constituye un buen ejemplo de las premisas que han guiado el desarrollo del dispositivo. No solo se podrá cambiar en menos de un minuto con soltarla de las pestañas que la sujetan, sino que además Fairphone venderá directamente los repuestos al consumidor.

Fairphone 2
Fairphone 2
Foto: Fairphone
Un destornillador será todo lo que hará falta para reparar el Fairphone 2.

Y no es que el Fairphone vaya a ser un teléfono que pueda averiarse fácilmente: el panel LCD está sujeto a un subchasis de magnesio y cuenta con la protección de una carcasa que incluye su propia funda protectora en forma de un aro de goma pensado para reducir cualquier posible impacto. Tal es su resistencia que el Fairphone 2 aguanta caídas -en teoría- desde una altura de 1,85 metros sobre una superficie de hormigón.

Según indica Fairphone, ninguno de los subsistemas del teléfono ha sido soldado entre sí, haciendo extremadamente sencilla su reparación. Como ya era el caso en el teléfono de primera generación, la batería es totalmente desmontable y los usuarios podrán imprimir en 3D sus propias carcasas usando planos de dominio público. Más aún, el puerto interno de expansión permitiría añadir elementos como nuevas cámaras (Fairphone señala como ejemplo un posible sensor de infrarrojos) y carcasas con NFC.

La cuestión humana es también la cuestión económica

Fairphone reconoce que, a pesar de sus intenciones, todavía es imposible crear un teléfono móvil 100% justo. Resulta imposible controlar la cadena de suministro y el trabajo de todas las firmas que participan en la creación de un dispositivo tan complejo, pese a lo cual la compañía señala que el Fairphone 2 será un teléfono más ético.

La compañía recurrirá a un nuevo fabricante, y ha trabajado en encontrar nuevos proveedores de materias primas para los componentes del teléfono. La producción se seguirá llevando a cabo en China, porque como explican desde Fairphone, para cambiar la forma en la que funciona la industria es necesario atacar allí donde residen los problemas. No tendría por tanto sentido fabricar teléfonos éticos en Francia o Alemania, donde los derechos laborales gozan de un mayor respeto.

Fairphone seguirá fabricando sus teléfonos en China para propiciar un cambio positivo en las condiciones laborales

Asimismo, Fairphone ha establecido una red de proveedores de metales en la República Democrática del Congo que obtiene las materias primas a través de iniciativas locales con el fin de crear empleo y estimular la economía.

Con todo, Fairphone no es una compañía sin ánimo de lucro. Su propósito es generar un beneficio, en no escasa medida porque también quiere demostrar que es posible vender productos justos a precios de mercado, estimulando de esta forma al resto de la industria a seguir sus pasos. El Fairphone 2 costará 525 euros cuando salga este otoño. Las reservas podrán realizarse a partir de este mismo verano.

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