| Madrid.
Eduardo Parra.-
Wim Wenders es, probablemente, mucho más conocido como director de cine que como fotógrafo. Sin embargo, la exposición que la semana pasada abría sus puertas en Madrid y que podrá visitarse hasta el próximo 13 de enero demuestra que si su talento como cineasta es indiscutible, su ojo fotográfico no le va a la zaga.
"Como si fuera la última vez" es el título de la muestra que reúne las obras de Wenders y su esposa Donata y que coloca bajo un mismo techo dos visiones: el color, el paisaje y el recuerdo del hombre, y el blanco y negro, la pasión y las personas de la mujer.
No son pocos los artistas -léase en el sentido más amplio de la palabra- que han aprovechado su fama para colgar sus fotos en las paredes más altas, muchas veces sin merecerlo y haciéndolo deprisa y corriendo.
© Wim Wenders


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Los Wenders no funcionan así. Instantáneas de hace quince años, fotografías que supuran sentimientos y que, a pesar de contar con rostros tan conocidos como los de Mila Jovovich o Jessica Lange, tienen fuerza por su composición y no por quien las compone.
© Donata Wenders


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El origen de esta colección data de 1995, fecha en que Donata Wenders da sus primeros pasos como directora de fotografía de su marido y empieza a hacer acopio de un privilegiado archivo fotográfico.
El fin del mundo
"Como si fuera la última vez", el título de la colección, es un consejo que Nicholas Ray solía sugerir a sus actores: "Incluso si estáis pidiendo fuego para el cigarrillo, es absolutamente necesario que lo hagáis como si fuera la última vez."
Estas palabras se grabaron a fuego en la memoria de Wim Wenders, que las adoptó como frase de cabecera y punto de apoyo de su faceta fotográfica: "La fotografía es el fin del mundo, de las cosas. Cuando tomo una fotografía, sé que será la primera y la última vez que veré esa cosa que capté con la cámara."
© Donata Wenders


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Aunque en cierto modo las fotos de Wim y Donata conservan inevitables similitudes, ambos tienen su propia visión del mundo fotográfico.
Así, mientras que ella fundamenta sus tomas en el respeto a los fotografiados, buscando el lenguaje corporal, él hace gala de una visión mucho más amplia. El cineasta, por su parte, califica su fotografía como una forma de viaje, de conservar un recuerdo físico de aquello que ha observado y que inevitablemente va a desaparecer.
Más información acerca de esta noticia:
- Información del Círculo de Bellas Artes de Madrid sobre la exposición
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