| Madrid.
Eduardo Parra.-
Autodefinido como cineasta pero con corazón de fotógrafo, Carlos Saura es el alma máter de la exposición que -como no podía ser de otro modo- lleva su nombre. En "Otras miradas de Carlos Saura", el observador descubre de primera mano la pasión del artista por la pintura, la escultura y -sobre todo- la fotografía.
© Concejalía de las Artes del Ayuntamiento de Madrid

 Saura, junto a una pequeña representación de su polifacética obra. |
Sita en el Teatro Fernán Gomez, en pleno centro de Madrid, e inaugurada hace una semana, esta exposición itinerante hace un nuevo alto en Madrid -hasta el 21 de marzo- en su periplo por varias ciudades españolas tras haber dejado su sello en Valladolid durante la última edición de la Seminci.
El origen de todo este montaje se remonta a los años cincuenta, cuando el Carlos Saura fotoperiodista comenzó a crear un libro de fotografías sobre las gentes de España. Ese volumen nunca llegó a publicarse, ya que el cine tuvo más peso para Saura que la imagen fija, pero sirvió para consolidar aún más -si es que era posible- el gusto por la fotografía que siempre había tenido.

 La Saurcam (arriba) y la Adricam, dos peculiares cámaras construidas por el propio Saura. |
Hasta tal punto llega la pasión de Saura por la fotografía que, en uno de los lugares destacados de la muestra, reposan diversas cámaras fotográficas con nombres tan pintorescos como Saurcam o Adricam, y que son en realidad máquinas fotográficas construidas por el propio Saura.
Obseso de la cámara
En efecto, Carlos Saura es un "obseso de la cámara", como él mismo reconoció durante la presentación a la prensa de esta colección, y se jacta de ir siempre con ella, evolucionando sin miedo del haluro de plata hasta el píxel como han hecho millones de fotografos en todo el mundo. De hecho, en los albores de la fotografía digital, en el lejano 2003, Saura ya sentenciaba a QUESABESDE.COM que "la fotografía digital es el presente".
© Carlos Saura


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Esta sana fijación por la fotografía desemboca en esta exposición, una colección de momentos distribuidos en seis grandes bloques que recorren las pequeñas obsesiones del aragonés, entre las que destaca su entrañable voyeurismo, la muerte o su pasión por las mujeres.
© Carlos Saura


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Con 78 años a sus espaldas, Saura aseguró durante la inauguración de la exposición que esta colección no es un punto y final en su carrera. Tiene un libro a punto de publicarse y diversos proyectos cinematográficos en marcha, y muchas fotos aún por tomar.
Más información acerca de esta noticia:
- Información del Teatro Fernán Gómez sobre la exposición
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