| Madrid.
Eduardo Parra.-
Apenas rozando la mayoría de edad, el berlinés Michael Ruetz capturó con su cámara la rebelión y la rabia contenida -o no- de un movimiento estudiantil que cambió el mundo, así como de los efectos colaterales que tras él surgieron.
Su muestra "1968. Tiempos incómodos" recoge las mejores imágenes de aquellos tiempos. Organizada por PHotoEspaña y el Instituto Goethe, puede verse en la sede madrileña de esta última institución hasta el próximo 24 de julio.
© Michael Ruetz


|
Estudiante de Filología Japonesa -nada menos- y Periodismo, Ruetz fue miembro de la redacción de Stern para, tras un largo periodo como free lance, hacerse con una cátedra de la Universidad de Bellas Artes de Braunscheweig.
Más que un fotoperiodista
Ruetz siempre fue un fotógrafo de prensa, pero al mismo tiempo se distinguía de ellos. No era un fotógrafo de gatillo fácil ni un reportero de llegar y disparar. Comprendía la escena, el frente y el trasfondo, capturando sus imágenes justo en el momento oportuno.
© Michael Ruetz


|
Sus escenas no son todas momentos tensos: también hay instantes de relax cargados de simbolismo y momentos de pausa llenos de pasión. En eso Ruetz era un maestro, siempre apretando el botón cuando había que hacerlo.
Las tomas de Ruetz, que ocupan una sala y tres rellanos de escalera -peculiar forma de ordenar una exposición fotográfica- no son de las que necesiten de un pie de foto para comprenderse.
© Michael Ruetz


|
La habilidad del germano para convertirse en un ojo ajeno a la acción, casi invisible -muchas veces usando trípodes y cámaras de formato mayor que el 35 milímetros-, le ha valido para granjearse una reputación de testigo de la historia y notario del tiempo con un trabajo -dicen los que más saben- que ya es arte.
Más información acerca de esta noticia:
- Página principal de PHotoEspaña
Si deseas suscribirte vía RSS a los artículos de esta serie, haz clic aquí

|