Dossier

Eugenio Recuenco: de la montaña fotográfica a la arena cinematográfica

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JUN 2015
Eduardo Parra   |  Madrid

Destacado mago de la fotografía publicitaria, por delante del objetivo de Eugenio Recuenco han desfilado no solo celebridades, sino también potentes marcas comerciales de calado internacional. El madrileño ha decidido dar ahora un paso más para evolucionar de la imagen fija al cine llevando al mundo del cortometraje una de las historias del relato “Los girasoles ciegos”.

Puede que para muchos sea sorprendente encontrarse a un fotógrafo dando el salto al cine, pero en realidad pasar de la imagen fija a la imagen en movimiento no es una maniobra tan extraña. Tal vez lo más sorprendente sea encontrarse a alguien que ya poco tiene que demostrar -profesionalmente hablando- metiéndose en una aventura como es la de rodar una película, y más aún cuando se trata de una de las historias de “Los girasoles ciegos”.

“Segunda derrota” es el segundo capítulo de la novela de Alberto Méndez “Los girasoles ciegos”, formada por cuatro historias que son cuatro derrotas, y también es el título del cortometraje del fotógrafo madrileño Eugenio Recuenco, un corto ya rodado y que actualmente se encuentra en la última fase de posproducción con la intención de desfilar durante un par de años por el apasionante mundo de los festivales cinematográficos.

eugenio recuenco
Recuenco, en sus oficinas de Madrid durante la entrevista con Quesabesde. | Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

“Yo soy de los que ve la gala de los Goya”, reconoce Recuenco mientras charla con Quesabesde en su estudio en Madrid. “Y es verdad que siempre que los veo te meten el veneno: una vez que empiezas a rodar, engancha.” El fotógrafo habla de su creación con respeto, pero también con cariño. De sus gestos y expresiones se deduce que solo quiere hablar de lo positivo, de lo bueno, de lo dulce, pero enseguida se da cuenta de que en el cine, como en la vida, ni siquiera los mejores hijos se escapan de darte algún sofoco.

“Segunda derrota: manuscrito encontrado en el olvido (1940)” es el título completo de la historia llevada al cine ahora por Recuenco. En este relato de aproximadamente 30 minutos el fotógrafo y ahora también director narra la huida tras la guerra de un poeta, a la postre soldado, junto a su novia embarazada, que se pondrá de parto en plena escapada de los vencedores de la contienda.

eugenio recuenco los girasoles ciegos
eugenio recuenco los girasoles ciegos
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Imágenes del rodaje de "Segunda derrota". Todas las fotos -menos el retrato de Eugenio Recuenco- han sido cedidas a Quesabesde por el equipo de rodaje.

El corto se está financiado mediante micromecenazgo, un recurso al que muchos se rinden cuando lo que se necesita no es simplemente dinero, sino ver cómo la gente se vuelca en algo en lo que cree. “Fue una necesidad”, reconoce sin embargo Recuenco, pero no oculta que también quería probar hasta dónde llegan esos fans que tiene detrás.

El madrileño reconoce que habían pensado regalar a todos los mecenas un fotograma firmado. “Parecía una historia muy bonita”, explica, “pero por lo visto a la gente le gustan más las camisetas”.

Recuenco y su equipo pretenden con esta financiación colaborativa no solo sufragar los costes de la película, sino también pagar de forma justa a los colaboradores y enviar una parte de lo recaudado a los niños de Sierra Leona. “Tenía esa ilusión, y al final a nosotros nos ha funcionado, aunque mucho menos de los esperado”, comenta un Recuenco que ha recaudado por ahora más de 24.000 euros de un presupuesto cercano a los 200.000.

Tráiler de "Segunda derrota".

205.000 euros, concretamente, es el presupuesto final del corto. Sogecine y José Luis Cuerda, director de la película “Los girasoles ciegos”, cedieron desinteresadamente los derechos del relato de Alberto Méndez siempre y cuando no hubiese ánimo de lucro, y por eso el dinero sobrante del micromecenazgo se destinará a la oenegé DYES, que trabaja en países como Sierra Leona, el Chad o Costa de Marfil.

Contar historias

A toro pasado, cuando se empieza a ver la luz al final del túnel, todo lo malo se olvida, pero es inevitable preguntarse qué ha llevado a uno de los reyes de la montaña fotográfica a bajar al barro del cine en plena crisis. “Yo no fui buscando hacer un corto. La idea surgió a partir de una conversación con David Kammenos”, explica haciendo referencia al actor y protagonista de la historia.

“David me habló de su hermano, que era cabrero, y de que le gustaría hacer algún personaje en esa línea. Cuando volví a Madrid repasé ‘Manuscrito encontrado en el olvido’ porque algo me llamó. Fue una necesidad hacer esta película como era una necesidad de David hacer algo diferente a lo que había hecho hasta ahora.”

eugenio recuenco los girasoles ciegos
eugenio recuenco los girasoles ciegos

"Notas lo mal que lo ha pasado el equipo en la cámara, en los actores... incluso en la rabia de los encuadres”

“No he hecho esto como camino a un largometraje”, aclara, aunque reconoce que la idea de la película lleva años rondándole por la cabeza. “Si no hubiera sido este, hubiese encontrado otro relato, pero cuando estás con la idea de un largo, que implica mucho dinero y muchos medios, y encuentras una historia que encaja dentro de tus posibilidades, aprovechas esta oportunidad porque lo que quieres es contar historias.”

Pero lo cierto es que la propia historia del rodaje podría ser el guion de otra película por derecho propio. “Nos quedamos sin productora antes de rodar cuando faltaban tres semanas para empezar”, explica Recuenco entre risas de resignación. “Decidí que ese era el momento de rodar porque aún estaba viva la llama.”

Y es que el madrileño siempre temió que aquello que hacía por una necesidad personal se convirtiese en una necesidad profesional. “Luego ocurrió que el trabajo estaba menos hecho de lo que pensábamos y el presupuesto se duplicó y se fue cavando un agujero.” Agujero que ahora Recuenco intenta llenar con la mencionada campaña.

eugenio recuenco los girasoles ciegos
eugenio recuenco los girasoles ciegos
Fotogramas de "Segunda derrota".

Es un presupuesto alto, tal vez por grabar sin recurrir a los trucos de la nueva escuela, algo que Recuenco explica reconociendo que no está habituado a rodar con cromas y efectos digitales. Pero sobre todo lo ha hecho así porque reconoce que quería que en la película se notase lo mal que lo ha pasado el equipo. Y según Recuenco, “lo notas en la cámara, en los actores… incluso lo notas en la rabia de los encuadres”.

“Soy un artesano de hacer películas”, responde entre risas Recuenco. “Hasta ahora mis fashion films eran pequeñas historias, pero no entrabas en un personaje y tenías además que vender un producto. Esto es un primer paso para convencer que podemos ir más allá. No tengo nada que perder”, concluye. Recuenco reniega de convertirse en director de cine de profesión, “pero sí quiero hacer películas, que son cosas distintas”.

Salga bien o mal, todo hace pensar que de aquí nadie saldrá con el sabor de la derrota en los labios. Más bien todo lo contrario: “Me mola todo esto porque es nuevo y tengo que aprender un montón. Me creo que puedo hacer mogollón de cosas que luego no podré hacer, pero todavía tengo esa ingenuidad infantil de querer meterse en cosas como esto.”

eugenio recuenco los girasoles ciegos
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