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OpiniónContando píxeles

De cada diez fotógrafos, cinco son la mitad

 
17
NOV 2008

¿A qué se dedican las agencias de comunicación cuando no tienen nada que hacer? A bombardear a los medios, blogs y otros especímenes con notas de prensa sobre apasionantes estudios de mercado que alguno de sus clientes les ha encargado.

Aunque lo normal es que la inmensa mayoría de ellos acaben haciendo bulto en el archivador general -ya saben, la papelera en versión virtual o física-, lo cierto es que al cabo de unos años uno acaba desarrollando cierta afición a este tipo de comunicados.

No me refiero a esos sesudos e inteligibles estudios de venta y mercado que últimamente amargan el desayuno a los responsables de ventas y marketing de todas las empresas al ver cómo el consumo se desmorona.

Abundan aquellos estudios en los que se gastan miles de euros para ratificar lo que ya todo el mundo sabe

Hablo de aquellas encuestas o estudios que, encargados por alguna compañía, van en busca de un tema concreto y normalmente terminan recabando el detalle anecdótico, divertido o curioso, que al fin y al cabo, es lo que mejor vende.

Incluso sería posible trazar una rápida tipología, clasificando los que a diario nos llegan por correo electrónico, gentileza de alguna agencia de comunicación vinculada al mercado de la tecnología de consumo.

Los de apariencia más seria y formal son aquéllos que cumplen a rajatabla el primer principio de todo estudio que se precie: dar la razón a quien lo ha encargado y lo está pagando. ¿Acaso han visto alguna vez un estudio de la marca X que vaticine el derrumbe del mercado en el que tiene un trozo de pastel? ¡Jamás!

Sin ir más lejos, Kodak reivindicaba el papel de la película química entre los profesionales de la fotografía estadounidenses enarbolando los datos de un estudio que acababa de realizar. El 75% de los preguntados juraban, pese a ser usuarios de sistemas digitales, mantenerse fieles a las sales de plata para ciertos trabajos.

La frontera entre lo anecdótico y lo que insulta la inteligencia se sobrepasa a menudo

¿Se imaginan que Phase One, por ejemplo, hiciera un análisis similar del mercado profesional? Estoy totalmente convencido de que los resultados serían distintos, o por lo menos, que la lectura sería diametralmente opuesta.

Pero lo habitual no es este tipo de información de la que -al fin y al cabo- siempre se puede extraer o adivinar algo interesante sobre la situación de tal o cual compañía. Lo que más abunda son aquellos estudios en los que se gastan miles de euros para ratificar lo que ya todo el mundo sabe o lo que absolutamente a nadie le importa un carajo.

La viagra sigue siendo el tema favorito de los correos "spam"; los adolescentes dicen que usan el ordenador para hacer trabajos de clase, aunque todos sabemos para qué sirve Internet; las mujeres no entienden bien los navegadores GPS; un montón de portátiles se pierden cada día en los aeropuertos; el 78% de los españoles están encantados con su acento regional. En este plan.

Pero como la frontera entre lo anecdótico o lo inútil y lo que ya directamente insulta la inteligencia es tan delgada, muchas veces se sobrepasa. El nivel es muy alto, pero nunca hay que subestimar la capacidad de algunas compañías para superarse a sí mismas a la hora de decir estupideces.

Un estudio sostiene que gracias a los discos duros podemos ahorrarnos hasta 25.000 euros en la compra de una vivienda

Obviaremos el nombre de los responsables -no son los únicos y es sólo un ejemplo-, pero hace poco, al abrir el correo, me encontré con algo que, con aspecto de comunicado de prensa, aseguraba que era posible ahorrarse hasta 25.000 euros en la compra de una vivienda gracias a la tecnología que la compañía en cuestión comercializa.

¿Buscadores de piso por Internet? ¿Un estudio sobre las regiones con los alquileres menos abusivos?¿Instrucciones para fabricarte tu propio kalashnikov y renegociar el Euribor con el banco? ¡No, mucho mejor!

Resulta que, tras arduos cálculos y aportando minuciosos datos, estos muchachos habían llegado a la conclusión de que el precio del metro cuadrado virtual era de 140 euros, hasta 55 veces más barato que el espacio real.

Es decir, que gracias a sus discos duros es posible almacenar un montón de películas, discos y documentos, ocupar menos espacio, comprarte un piso más pequeño -¿todavía más?- y ahorrarte una pasta. De nada.

Y encima se creerán graciosos o unos genios. Ya estoy impaciente esperando la siguiente entrega para ver si hay por ahí más temas hirientes que utilizar para vender sus productos de forma original.

A ver, no sé... el paro, por ejemplo. Un estudio demuestra que gracias a los miles de despedidos ahora más gente tendrá tiempo para quedarse en casa y disfrutar de lo lindo ordenando sus MP3 en tan maravillosos discos duros.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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