• Christopher Boffoli: "Nos hemos convertido en espectadores de la comida"
  • Massoud Hossaini: "Tenía que mostrar la realidad tal y como era"
Con texto fotográfico

"La conexión con la muerte y la vida es universal" Erika Larsen

 
Foto: Erika Larsen
6
DIC 2012
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Cuatro años dedicó Erika Larsen a su reportaje sobre los sami o lapones, uno de los pueblos más ancestrales de Europa. Su relación primitiva con el entorno; su singular idioma, capaz de representar la naturaleza de forma precisa, y un estilo de vida a caballo entre la tradición y la modernidad han sido el objetivo de la fotoperiodista estadounidense en su labor de documentar la esencia de este pueblo del Ártico europeo. Realizado íntegramente con una cámara de gran formato, el trabajo de Larsen tiene mucho de observación, de aprendizaje y de inmersión.

Erika Larsen

Hacía años que trabajaba con cazadores en América del Norte, y mi idea era documentar una sociedad original de nómadas cazadores y recolectores. También tenía interés en la medicina tradicional en el Ártico y en gente que pudiera interpretar el entorno natural con su idioma. Contacté con unas mujeres sami y una me invitó a pasar unas semanas con su familia.

Así fue como comencé el proyecto, en agosto de 2007. El primer año iba y volvía, el segundo estuve un poco más de tiempo y los dos últimos años los pasé allí, viviendo con ellos. Al principio no les fotografié; me dediqué a ayudarles en sus tareas habituales y conocerles mejor. Sólo a partir de entonces empecé a tomar algunas imágenes.

Durante un tiempo trabajé para una familia como ama de casa. Cuando estábamos en la tundra con los renos me dedicaba más a observar que a trabajar con ellos. Les fotografiaba no para contar algo, sino más bien para aprender cosas sobre ellos. Fue un proceso muy intuitivo, que permitió a los sami que me enseñaran lo que era importante fotografiar simplemente por formar parte de su vida diaria.

Lo que más me llamó la atención fueron los aspectos más básicos de su vida cotidiana: la conexión con la familia, la comunidad y por supuesto con el paisaje del Ártico. Creo que lo más importante -y esto puede verse en todo el reportaje- es cómo se relacionan con el medio y cómo trabajan en él.

He recibido algunas críticas por no tener fotografías suyas haciendo la compra o hablando por el móvil, pero no me interesaba porque puedo encontrar gente haciendo eso en cualquier parte del mundo. Me interesaba aquello que les hace interpretar su entorno de forma única.

Esta imagen responde, más que ninguna otra, mi principal cuestión: la conexión con los ciclos de la vida y la muerte. Sven Skaltje lleva toda su vida haciendo de ganadero de renos en Suecia. Durante dos semanas en invierno le seguí porque se encarga él solo de cuidar los renos. Prácticamente no veíamos nada más que nieve y renos.

Un día a lo lejos vimos un par de cadáveres: estaban congelados y tenían las cornamentas enganchadas. Le observé acercarse a los renos, mirar en sus orejas para saber a quién pertenecían e intentar separar las cornamentas. Me dijo que eran dos hembras que se habían quedado enganchadas en una pelea y al no poder separarse habían muerto de inanición. Una era suya y la otra, de su primo. Les quitó los cuernos para quedarse con el suyo y darle el otro a su primo. Se le veía bastante abatido, muy triste. Casi ni le hablé. Me limité a tomar las fotos.

Sólo tomé cuatro fotografías de esta escena, dos de los renos muertos y dos más de él: ésta en la que miraba hacia abajo y otra en la que está mirando hacia la cámara, con encuadres muy sencillos y un paisaje que me ayudaba bastante a comunicar esa conexión de la gente con el Ártico. En esta foto todo era perfecto para contar que la conexión con la muerte y la vida es universal, igual para todos nosotros. Quizás se exprese de forma distinta, pero muestra lo parecidos que somos todos.

En tres años le había visto despezar muchos renos. Para él era algo normal. Pero en este caso vi que estaba especialmente triste. Al preguntarle me respondió que los renos son parte de su familia y le produce tristeza cuando ve que han sufrido innecesariamente al morir. La muerte de esas dos hembras conllevaba un sufrimiento innecesario. Eso mismo me habían dicho algunos cazadores en Estados Unidos: que querían matar al animal directamente, y no dispararle y que escapara para sufrir durante dos días antes de morir. Es un sentimiento muy humano.

Tras haber convivido con los sami tengo más paz interior y más equilibrio. No veo el tiempo de la misma forma que antes: lo entiendo como algo que va a ocurrir ahora. A partir del segundo año comencé a aprender sami y pude entender mejor lo que estaba viendo y fotografiando.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
Artículos relacionados (1)
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar