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Entrevista
JOSé MANUEL NAVIA, FOTóGRAFO

"Ser fotógrafo no es sólo una manera de ver el mundo sino también de estar en él"

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Foto: José Manuel Navia
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ENE 2014

José Manuel Navia es uno de los fotógrafos españoles más queridos y respetados. Tras la delicada sencillez de su mirada habita un fotógrafo excepcional, un maestro de fotógrafos que es un referente irrenunciable para varias generaciones. Su último libro, “Nóstos”, es un destilado de 12 años de trabajo en el que Navia descubre su particular universo fotográfico y literario, construido desde la experiencia, la reflexión y la fotografía. Con él hablamos de este largo y ambicioso proyecto que acaba de ver la luz.

¿Por qué “Nóstos”?

Puede que resulte un tanto sorprendente el que haya elegido como título una palabra griega. Me animé a utilizar nóstos porque tiene un significado muy potente, tanto desde el punto de vista literario como desde el visual. Nóstos es una palabra muy polisémica, igual que las imágenes, y a mí me interesa de forma especial esta faceta polisémica de la imagen en general y de la fotografía en particular. La fotografía es un lenguaje que puede ofrecernos lecturas y significados distintos para cada uno de nosotros en función de nuestras propias vivencias.

Según el diccionario nóstos significa camino, regreso, llegada, viaje y salida... pero sobre todo lo que significa nóstos es el viaje de retorno al hogar, la posibilidad de regresar. En otras lenguas latinas es un término que se usa para referirse a las grandes epopeyas griegas.

Navia, en una foto que le hizo su madre cuando "ya era viajero en potencia". El autor eligió esta imagen para la entrevista porque casa con la idea de nóstos. | Foto: José Manuel Navia

Como Ulises.

Efectivamente, “La Odisea” sería el primer nóstos, y “La Eneida” de Virgilio, ya en época romana, sería probablemente el último. Son unos viajes fundamentales no sólo en la historia de la literatura, sino en la historia de nuestra cultura, porque a partir de estas grandes obras el viaje se convierte en la metáfora de la vida humana, tomando un sentido que va mucho más allá del propio viaje: lo que importa no es tanto llegar sino la propia experiencia del viaje. En este sentido el viaje es importante porque significa el regreso al hogar. Todos viajamos para volver al hogar.

Pablo Antón Marín Estrada un escritor amigo presente en el libro dice que el camino más corto al hogar pasa por dar la vuelta al mundo, porque por muy lejos que vayamos siempre tratamos de volver a lo más cercano. Porque al final somos eso: el núcleo familiar, el lugar donde nacemos.

Por eso también nóstos me gustaba especialmente como título del trabajo, porque es la raíz de nuestra palabra nostalgia, y esto refleja muy bien lo que yo pretendía con este libro.

En tu fotografía puede leerse claramente esta idea tan tuya del viaje, del reconocimiento de lo propio, y a la vez también se percibe soledad, la soledad del fotógrafo. No hace mucho citabas a Raymond Depardon, que dice que para ser fotógrafo hay que amar la soledad.

Sí, sin duda. Además la soledad tiene mucho que ver con la nostalgia y con el viaje, y creo que sólo podemos hablar del verdadero viaje si viajamos solos. La soledad es una actitud y también es un estado mental, y es muy importante aprender a vivir la soledad porque esto es lo que nos prepara para vivir con los demás.

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Foto: José Manuel Navia

"La soledad tiene mucho que ver con la nostalgia y con el viaje, y creo que sólo podemos hablar del verdadero viaje si viajamos solos"

Por eso yo siempre digo que la fotografía tiene mucho más que ver con la palabra y con la literatura que con las bellas artes, entre otras cosas por esta posibilidad de producir en soledad y vivir la experiencia del contacto con el mundo, porque ser fotógrafo no es sólo una manera de ver el mundo sino también de estar en él. Y a través de esta experiencia de vivir la soledad podemos construir nuestras relaciones con los demás.

Regresemos al libro y a la nostalgia. Háblanos de esos retales de memoria con los que has moldeado “Nóstos”. Háblanos de esa lata de membrillo.

Digamos que el prólogo o la introducción de “Nóstos” son tres imágenes y la primera es la lata de membrillo. Para mí la lata de membrillo representa la memoria. Mi buen amigo y escritor Julio Llamazares escribió en uno de sus textos que la vida del fotógrafo consiste en ir llenando de fotografías esa lata de membrillo que previamente había ido llenando nuestra familia.

Foto: José Manuel Navia

"Julio Llamazares dijo que la vida del fotógrafo consiste en ir llenando de fotos esa lata de membrillo que había ido llenando nuestra familia"

La memoria me importa mucho porque tiene una relación potentísima con la fotografía, por esto pienso que tiene tanto que ver con la literatura, y para mí el símbolo esencial de la memoria era esa lata de carne de membrillo donde tantas familias del sur de España guardan sus fotografías.

Una metáfora muy interesante y una imagen preciosa.

Sí, es la primera vez que la he mostrado abierta. Hace unos años ya la fotografié, pero con cierto pudor, casi cerrada, y las fotos que guardaba en ella sólo se entreveían. Todo trabajo que sea muy personal, hecho por la pura necesidad de hacerlo, es autobiográfico necesariamente. Lo que pasa es que hay autores que son autobiográficos fotografiándose a ellos mismos, fotografiando su casa, su familia, sus amigos, y hay otros fotógrafos que lo que hacemos es fotografiarnos en lo que vemos, porque lo que vemos lo vemos desde lo que somos.

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Foto: José Manuel Navia

"Hay autores que son autobiográficos fotografiándose a ellos mismos, y hay otros que nos fotografiamos en lo que vemos, porque lo que vemos lo vemos desde lo que somos"

En el libro hay una doble página donde aparece la casa donde yo nací, que junto a la lata de membrillo son las únicas fotografías que realmente están ligadas a mi familia, y al lado de esta imagen de la casa familiar hay otra con un papel pintado de los años sesenta y un sillón tapizado con tachuelas. Esa segunda imagen podría decir que es el interior de la casa en la que yo nací, pero no es así: esa segunda imagen está tomada en Armenia a finales de los noventa.

Pero tú te reconoces perfectamente en esa fotografía de un espacio ajeno.

Claro, es exactamente igual que la casa de mi familia. Yo soy fotógrafo por eso, porque he encontrado en la fotografía la manera de ir reconstruyendo mi propio mundo a partir del mundo de los demás, y he llegado a la conclusión de que todos somos un poco iguales y de que todos los lugares se parecen.

En muchos lugares a los que he viajado a lo largo de estos años me he encontrado con cosas que tienen relación con mi propio pasado y las he hecho mías, de la misma forma que hago mías las palabras de los escritores y las distintas citas que van salpicando las páginas del libro.

Entonces “Nóstos” no sólo es un viaje de regreso: también lo dibujas como un recorrido a través de las huellas del pasado, de tu pasado.

Efectivamente, la huella es un concepto muy ligado a mi trabajo. Hay una definición muy interesante de Walter Benjamin que, simplificándola mucho, viene a decir que el aura es hacernos lejano algo que es o puede ser cercano y la huella es hacernos cercano algo que es o puede ser lejano.

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Foto: José Manuel Navia

"Yo soy fotógrafo porque he encontrado en la fotografía la manera de ir reconstruyendo mi propio mundo a partir del mundo de los demás"

Y es por esta razón que la gran obra de arte pretende el aura, para impresionarnos, para que la obra se convierta en algo lejano, casi inaccesible desde su pedestal. Sin embargo, la huella es todo lo contrario: que algo que pueda parecer lejano lo lleguemos a sentir cercano. A mí me interesa más la fotografía como huella que como aura. No me interesa tanto la fotografía como gran obra artística como el acercamiento al mundo que nos permite.

Pepe Baeza dijo de “Nóstos” que era un trabajo imposible para un editor porque sólo podía tener una dirección, la tuya. Pero ya sabemos que lo más difícil para un fotógrafo es precisamente la edición, elegir. Tú, que eres un maestro en la materia, ¿cómo lo has vivido? Editarte a ti mismo en esta obra con una carga emocional tan potente no habrá sido fácil.

Pepe, que aparte de ser una persona cultísima y estupenda es un editor como la copa de un pino, en este caso dijo una verdad indiscutible. En un trabajo tan personal como éste la responsabilidad final tiene que ser del autor, no es algo que se pueda pactar como se pacta un reportaje. En un trabajo de encargo tú eres solamente una pieza más de todo el proceso, es una suma de esfuerzos. Un trabajo de este tipo se parece más a cómo trabajaría un poeta o un novelista.

Pero eso no quiere decir que no participe gente en el proceso de edición. Lo que pasa es que tú como autor tienes que responder de ella más que en ningún otro caso. En mi caso yo siempre trabajo con apoyo. En edición trabajo siempre con mi mujer, Carmen, que es editora, y con Marta, que se ocupa de la posproducción de mi trabajo pero que también tiene mucho criterio fotográfico. Los tres damos muchas vueltas a la edición, y aunque prime mi criterio, me interesa mucho escuchar cómo son leídas las imágenes.

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Foto: José Manuel Navia
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Foto: José Manuel Navia

Este libro ha sido muy gozoso porque lo hemos podido elaborar a lo largo de 12 años. Además, para su edición he contado con el soporte de Ediciones Anómalas, de Barcelona. Conozco a su directora, Montse Puig, que ya me había oído hablar en alguna ocasión de “Nóstos”, y me propuso editar el libro en colaboración con el diseñador Fernando Fuentes, con el que ella ya había trabajado y que además es amigo.

Este trabajo en equipo me ha permitido seguir contrastando y depurando cosas, ya no sólo de edición fotográfica sino de puesta en página. Y es que una de las mayores dificultades de este libro -y sospecho que de todos los que yo haga- ha sido combinar el texto y la imagen, y en este proceso el trabajo en equipo ha sido muy importante, y siento que al mismo tiempo he trabajado con absoluta libertad.

Es muy tuyo integrar la imagen con la palabra escrita, y no sólo en tus libros: tus conferencias y talleres suelen estar salpicados de maravillosas frases y textos de poetas y escritores. Un encuentro contigo significa no sólo aprender mucho de fotografía, sino también de literatura y filosofía.

Bueno, no te pases tampoco [ríe]. Yo me considero heredero de la ilustración, y mi fotografía y las pocas ideas que yo pueda aportar no son mías, forman parte de un canon, de una historia de la fotografía, de la literatura. Yo soy un simple intérprete más de esa corriente ilustrada, de esas mentes que nos han iluminado y que nos iluminan, y en este sentido también soy un poco heredero de Walter Benjamin, que ya en los años veinte decía que todo lo que se podía decir ya estaba dicho, y que lo que quedaba era citar.

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Foto: José Manuel Navia

Porque cuando tú citas haces tuyas las palabras, las reinterpretas para ofrecerlas a los demás para que ellos a su vez las reinterpreten. Por eso hay que citar con respeto pero con libertad. Y esa idea me parece muy enriquecedora cuando parece que todo el mundo está lleno de ideas y luego te das cuenta de que el 90% de las ideas no pasan de ocurrencias, dicho con todo el respeto. Así que para evitar el peligro de tener malas ocurrencias prefiero compartir las ideas de los que de verdad las tuvieron y que no me ofrecen ninguna duda.

"Signos, figuras aparecen así como gérmenes de una razón que se esconde para dar señales de vida. Es múltiple la imagen siempre aunque sea una sola." Esta cita que aparece en “Nóstos” entronca con lo que decías antes del lenguaje de la fotografía.

Es la última cita del libro, de María Zambrano. Efectivamente la he puesto ahí porque yo quería que el libro no sólo hablara de mí y del mundo, sino que también hablara de la propia fotografía, del lenguaje, y por ello esta cita es fundamental.

¿Qué peso ha tenido la palabra escrita en “Nóstos”? ¿Cómo se encajan ambos lenguajes en un discurso visual como es el tuyo?

Lo de las citas en el libro es un tema al que le di muchas vueltas. Incluso pensé en publicar el libro sin los textos, sólo con una breve introducción y las imágenes, y que los textos quedaran sólo como el andamiaje que me había permitido construir el libro. Para mí ha sido esencial en la edición del libro que ninguna cita esté ahí porque le vaya bien a alguna imagen que yo quisiera poner, o viceversa. El discurso fotográfico ha sido construido desde la fotografia y con absoluta libertad.

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Foto: José Manuel Navia

"No necesito que haya textos al lado para disfrutar plenamente de una imagen, pero me da pena cuando, pudiendo haberlos, no los hay"

Al final del libro comento que los autores que cito son los que pusieron suelo bajo mis pies, y ésta es una idea que me importa mucho. Sentía que sin los textos se perdía algo, a pesar de que usar los textos era un problema y nunca iba a quedar contento del todo porque es muy complicado. Siempre me crea dudas en mi propio trabajo y en el de los demás.

Como espectador no necesito que haya textos al lado para disfrutar plenamente de una imagen, pero me da pena cuando, pudiendo haberlos, no los hay. Lo vivo como una pérdida. Así que entre el problema de usar textos y la pérdida de no usarlos, al final elegí el problema.

A pesar de toda esta carga intelectual, literaria y filosófica en la que se apoyan los cimientos de tu trabajo, vives la fotografía de una forma muy orgánica, casi primaria. Recuerdo una frase tuya que define bastante bien esta idea: "No quiero que un buen guion me arruine el momento."

Por supuesto. Soy fotógrafo al 100%, y todo esto que hemos hablado antes no es más que el andamiaje o el árnica que yo tomo para ser fotógrafo, pero lo que a mí me interesa es la fotografia y la lectura del mundo fotográficamente hablando. Y hay que tener mucho cuidado para que la reflexión teórica no te fuerce la mano.

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"En el libro hay una doble página donde aparece la casa donde yo nací [en esta imagen], que junto a la lata de membrillo son las únicas fotografías que realmente están ligadas a mi familia." | Foto: José Manuel Navia

Creo que el fotógrafo tiene que mirar el mundo con una cierta inocencia, pero inocencia no quiere decir ni simpleza ni incultura, como a veces se entiende. La inocencia también puede ser fruto de un ejercicio intelectual, de una búsqueda, la búsqueda de la pureza de la mirada, de la luz y de la propia fotografía. A mí me interesa construir mi fotografía desde la fotografía, no desde otros supuestos teóricos, pero tampoco me los quiero perder.

Evidentemente esto es un problema, y es complicado de resolver, pero por supuesto que mi discurso es fotográfico y tanto “Nóstos”, como mis otros libros son libros de fotografia. Creo firmemente que la fotografía es un lenguaje único, distinto y maravilloso para hablar del mundo.

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