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Entrevista
ENRIQUE MENESES, PERIODISTA

"Estamos un poco locos, pero tenemos la sensibilidad a flor de piel"

 
14
OCT 2007

Enrique Meneses, a sus casi 80 años, es una leyenda viva. Recientemente homenajeado por la Asociación de la Prensa de Madrid, este veterano -con todas las letras- del periodismo demuestra tener la mente tan clara y libre como en su juventud. Adaptado al presente, incluso más que muchos jóvenes reporteros, Meneses, no dudó en conceder a QUESABESDE.COM una entrevista de esas que marcan a quien hace las preguntas.

Casi ochenta años a sus espaldas... ¿Conserva la pasión por la fotografía?

Cumplo 78 el 21 de octubre. Bueno, no he sido sólo fotoperiodista: también escribo mis textos, y pueden ser hasta libros. Mi pasión es el periodismo, en cualquiera de sus facetas.

Distingo entre el fotoperiodista y el fotógrafo de prensa en que este último es notario de un hecho que explica un texto ("se dieron la mano", por ejemplo), mientras el primero narra una información en fotos. La cámara sustituye la máquina de escribir o el teclado del ordenador. Yo diría que conservo la pasión por el periodismo.

Foto: Enrique Meneses
Meneses, periodista todoterreno, abraza sin complejos los avances que ha supuesto la fotografía digital.

En cualquier caso, el periodismo ha ido evolucionando. ¿Qué ha cambiado, tanto a nivel de fotografía como de periodismo?

El periodismo sigue siendo, filosóficamente, lo mismo: ser los oídos, los ojos y la voz de quienes quieren saber y preguntar. Nos desplazamos para ver qué pasa en tal o cual lugar y recoger los testimonios necesarios para la comprensión del hecho por el mayor número de personas posible.

Han cambiado los instrumentos de trabajo y la transmisión de las informaciones, pero la fotografía necesitará siempre tener encuadre, equilibrio de volúmenes, nitidez y representar algo que, por sí mismo, sea un pequeño editorial. Uso procesador de textos y cámara digital.

Foto: Enrique Meneses
Foto: Enrique Meneses

Usted parece haberse adaptado a los cambios mucho mejor que otros fotoperiodistas mas jóvenes. Tiene blog, galería de imágenes en Flickr y no le tiembla el pulso al utilizar el correo electrónico. Incluso dijo que "es absurdo no adaptarse a las nuevas tecnologías". ¿Es también fotógrafo digital?

Soy fotógrafo digital y me encanta la posibilidad de poder ver tu trabajo cuando aún no has abandonado el lugar de la acción. Puedes repetir, borrar, buscar otro ángulo... No tienes que esperar el revelado en los laboratorios. Es la libertad para trabajar.

Foto: Enrique Meneses

Pero eso tiene su contrapartida. Antes, el que conservaba los negativos tenía la prueba de que era el dueño del trabajo. Ahora puede cambiar de manos y nadie sabe cuál es el verdadero autor.

¿Que ha supuesto para usted la fotografía digital?

Ya lo he dicho antes: la libertad total. Además, nosotros transmitíamos por paquetes en "airfreight" [aviones de mercancías], había censuras que salvar y tener los vuelos necesarios, con los temores de que hubiera cambios de avión en ruta y se perdiese el paquete con los negativos y el texto.

Foto: Enrique Meneses
Foto: Enrique Meneses

Ha pasado por múltiples medios de comunicación y ha escrito numerosos libros. ¿Es un hombre inquieto o simplemente le gusta cambiar de aires?

Siempre he sentido curiosidad por todo lo que atañe la información, su elaboración y transmisión. He sido editor y he cubierto desde el montaje de la red de distribución de Selecciones del Reader's Digest (Iberia), hasta la creación de revistas como Cosmópolis o Los Aventureros, que también fue programa pionero en Radio Nacional [de España] y que tuvo una versión de papel inglesa, The Adventurers.

Hola y Los Aventureros fueron las dos únicas publicaciones españolas que tuvieron ediciones realizadas en Londres para público británico.

Foto: Enrique Meneses

¿Le molesta que, a pesar de todo lo que ha vivido, muchos se interesen únicamente por su experiencia en Playboy?

LUI y Playboy fueron dos experiencias en una época en que el sexo en España era un gran desconocido al que todo el mundo tenía mucho miedo. En los primeros 18 números de LUI, tuve 18 juicios por escándalo público. Con eso lo he dicho todo.

Foto: Enrique Meneses

Estar con Fidel Castro y el Che al mismo tiempo es algo que pocos pueden decir. Ideologías al margen, ¿se siente algo especial, tanto tiempo después, al haber estado junto a dos figuras que forman ya parte de la historia?

Fidel y el Che no estaban juntos todo el tiempo por el asma del argentino, que le impedía seguir a Fidel en sus diarias y largas caminatas. Yo había elegido seguir a Fidel en la Sierra porque el Che era, para mí, un guerrillero más. Luego se creó la leyenda por la foto de Alberto Korda.

Foto: Enrique Meneses

Claro que, cuando has sido periodista de internacional durante 60 años, has conocido gente que ahora figura en los libros escolares de Historia. Además de Fidel y el Che, he entrevistado al Sha de Irán, a la emperatriz Farah Diba, al rey Hussein de Jordania, a Gamal Abdel Nasser, a Faisal II de Arabia, a Ian Smith, presidente de Rhodesia del Sur, hoy Zimbabwe...

Foto: Enrique Meneses

He fotografiado a John F. Kennedy, a su mujer Jackie, a Martin Luther King, y a una docena de actores muy conocidos de Hollywood, como Anthony Quinn, Marlon Brando, Paul Newman, Alfred Hitchcock, Peter O'Toole, Alec Guinness...

Foto: Enrique Meneses

Su frase "con el color, la sangre parece ketchup" ha dejado a más de uno sobrecogido. ¿Está hecho usted -o los reporteros de guerra- de otra pasta?

Estamos un poco locos, pero tenemos la sensibilidad a flor de piel. Odiamos las guerras, y nunca vamos a ellas por afán de aventuras. Nos parecemos al famoso montañero alemán, Reinhold Messner, al que preguntaron por qué le gustaba escalar montañas y contestó: "¡Porque están ahí!"

Nosotros íbamos, vamos e iremos porque las guerras están ahí y necesitan notarios que certifiquen lo salvaje que puede ser un hombre frente a los demás. Han muerto 1.200 periodistas en la última década.

Foto: Enrique Meneses
Foto: Enrique Meneses

Hace unos días, Kenji Nagai, un fotógrafo japonés, caía herido por un soldado de Myanmar. En el suelo enseñaba su cámara para demostrar que no era más que un informador. El soldado consideró que la cámara era un arma terrible, y no estaba equivocado. Lo remató el mismo soldado.

La sangre de las películas que ven nuestros hijos es artificial, es ketchup. De ahí que el blanco y negro distinga, hoy, el dramatismo del luto de la artificiosa muerte de un actor.

Dice usted que un periodista debe estar preparado para desenvolverse en cualquier medio, sea prensa, radio o televisión. ¿Qué le parece que últimamente se entreguen pequeñas cámaras digitales a redactores literarios para que hagan una fotografía sin saber hacerla?

Si no sabe hacerla, no debería coger esa cámara. Lo que yo digo es que un informador debe poder defenderse con todos los instrumentos a su alcance.

Le cuento una historia. En Colombo, Sri Lanka, me disponía a entrevistar a la primera ministra, la señora Bandaranaike. El cámara de televisión y sus ayudantes lo preparaban todo: focos, cámara, ubicación de pantallas... mientras yo, a petición de la primera ministra, le explicaba el tipo de preguntas que iba a hacer.

Foto: Enrique Meneses
Foto: Enrique Meneses

Mis compañeros aguardaban desde hacía un buen rato. "Ya podemos empezar!", dije al cámara. "¡Enrique, ya no me queda película!" Habían rodado toda la conversación de la señora Bandaranaike, creyendo que era la entrevista... por no saber inglés.

Más de una vez, un cámara tiene que escribir la crónica de lo que sucede. O uno tiene que realizar un reportaje para la radio. Ser free-lance te obliga a saberlo todo de la profesión. A nadie extrañará que Fernando Alonso sea un buen mecánico, ¿verdad?

Foto: Enrique Meneses

Dejémosnos de sindicalismo trasnochado. No crea puestos de trabajo, la especialización. Los idiomas y todas las formas de recoger y transmitir la información abren más oportunidades a los jóvenes periodistas que el negarse a salir de un estrecho encasillamiento profesional.

Comentó usted hace poco que en el entierro de Kennedy sus colegas le dieron los rollos de película porque sabían que no se los iba a quedar. ¿Los fotoperiodistas de hoy son compañeros o rivales?

Creo que no es cuestión de ayer o de hoy. Se puede ser un caballero aun naciendo en la chabola más humilde, y ser un cabrón de alta alcurnia.

La rivalidad en mis tiempos no significaba robar el trabajo de los compañeros. En tenis ves muchas veces que un jugador da por buena la bola del adversario, aunque le perjudique a él.

Foto: Enrique Meneses

Para mí, todos eran compañeros, y hoy sigue siendo igual. Aunque hay algunas excepciones, sobre todo en casos de misoginia, que se da bastante en nuestro país. Y no señalo a nadie.

Si le diesen la oportunidad de elegir puesto en un nuevo medio de comunicación, ¿por cuál se decantaría? ¿Fotógrafo? ¿Locutor radiofónico? ¿Editor de una web?

Ahora tengo mi web. Funciona bien; me mola, como dice Rosa Jiménez Cano, mi profesora de nuevas tecnologías. Si yo tuviese 25 años y hablase cuatro idiomas bien, supiese fotografiar, escribir, tuviese voz naturalmente educada y comprendiese el lenguaje radiofónico o el televisivo, no me importaría coger cualquiera de esos puestos de trabajo, el que más me ayudase en mi currículum.

El que se prepara para un puesto de trabajo concreto, se las va a ver negras para tener trabajo. El todoterreno, en cualquier profesión, siempre sale a flote. No comprendo cómo se empuja a jóvenes periodistas al paro diciéndoles: "Si sólo sabes escribir y rechazas fotografiar, llegarás a director de un periódico o un programa de televisión." No me cabe en la cabeza.

Foto: Enrique Meneses

Muchos medios exigen a los fotógrafos su propio equipo digital, su equipo de transmisión y su vehículo. Y todo ello por un sueldo ridículo o por un precio por fotografía escandalosamente bajo. ¿Está acabando el mercado con los fotoperiodistas "puros"?

Los fotógrafos tienen que estar organizados. Ahí sí que las asociaciones tienen un papel. Se fijan los precios no por fotos, sino por espacio ocupado. España es el único país del mundo donde se compran los reportajes al kilo, diciéndote que te hacen un favor, y luego ves que utilizan esas fotos tuyas para cubrir veinte páginas y la portada.

Fuera de España se utiliza el "page rate", o tarifa por página ocupada, con una tarifa para portada, para doble página y para página. Las revistas hacen públicas sus tarifas y los fotógrafos van a quien más les conviene.

Foto: Enrique Meneses

Un cuarto de página es el precio de una página mejorado en un 20%; la media es mejorando en 10% la mitad de la página. Pero eso necesita asociacionismo. Y aceptar las agencias: ellas tienen más fuerza de presión que nosotros solos. Yo tengo agente en Estados Unidos y Londres, pero también tuve en Francia, Alemania e Italia.

A pesar de su dilatada experiencia, ¿hay alguna foto que le quede por hacer?

¡Todas! Nadie piensa que hay una foto que tendría que hacer, salvo que sea retratista o coleccione fotos de monumentos.

Y de las que ha hecho y por la razón que sea, ¿con cuál se queda?

Con la de un nilótico en el sur del Sudán, tomada a unos 20 kilómetros de Nimulé [en la frontera con Uganda]. El hombre camina con dos azagayas en la mano, su único bagaje. La mujer anda dos metros detrás de él, con el ajuar de la casa sobre la cabeza y el niño sujeto a la espalda merced a un pañuelo anudado en el pecho.

Foto: Enrique Meneses

Un perro, amigo tradicional del hombre, sigue a la familia, y la sombra de todos va hacia atrás, porque caminan hacia el futuro. Están saliendo de la prehistoria para entrar en la Historia.

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