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Con texto fotográfico

"A la persona que retratas no la olvidas jamás" Enric Mestres

 
Foto: Enric Mestres
27
NOV 2008
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Tras una corta etapa como fotógrafo de espectáculos teatrales y colaborando con varios periódicos, Enric Mestres se decantó por el retrato. Actualmente, se dedica a la docencia impartiendo cursos sobre esta disciplina y de iniciación a la fotografía en varios centros cívicos de Barcelona y en el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, actividad que combina con el reportaje social en bodas y comuniones. Mestres ha seleccionado para QUESABESDE.COM este retrato de dos jóvenes sij realizado en la región india del Punjab.

Enric Mestres

He viajado seis veces a la India, y ésta era la segunda que iba a la región del Punjab. En esta ocasión, fui a visitar el Golden Temple, que está en la ciudad de Amritsar. Es el templo más sagrado de la religión sij y un punto de peregrinación obligado para los fieles del sijismo.

El Golden Temple es el lugar más espiritual que he conocido en mi vida, mucho más que el Vaticano o incluso el Ganges, y cuando entras en él te invade una sensación de calma y serenidad increíbles. La religión sij emana un positivismo que contagia incluso a quien no la practica -creo que podría adoptar sus doctrinas sin mayor problema-, y además está en contra del sistema de castas del hinduismo.

Viajo como turista, y llevo la cámara para hacer principalmente retratos de gente que me parece interesante. Siempre pido permiso antes de hacer un retrato, y considero que los momentos previos a hacer la foto, mientras hablo con quienes serán los personajes de mis retratos, son tan importantes como la propia fotografía. A veces se trata sólo de unos instantes, pero estoy convencido de que la gente a la que retratas, no la olvidas jamás.

En esta foto aparecen dos muchachos que me llamaron mucho la atención mientras tomaban un baño purificador en el lago artificial que rodea el templo, un acto ceremonial que realizan los feligreses. No se quitaron el turbante ni el kirpan, el pequeño puñal que sólo pueden desenvainar en defensa propia o para proteger a alguien, nunca para atacar.

Están agarrados a unas cadenas, porque la mayoría no saben nadar. Es un retrato muy interesante, porque personifican la ternura y la inocencia que se respiraba en el templo.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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