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La luz del Chivo

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Emmanuel Lubezki entra en la historia del cine al recibir su tercer Óscar consecutivo a la mejor dirección de fotografía

Foto: 20th Century Fox
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FEB 2016

Finalmente se cumplieron los pronósticos: Emmanuel Lubezki, el Chivo, recogió anoche el Óscar a la mejor dirección de fotografía por su deslumbrante trabajo en “El renacido”. Concretamente el mexicano se ha convertido en el primer operador que consigue tres premios consecutivos a la mejor cinematografía, un hito sin precedentes que debe mucho a sus compatriotas Alejandro González Iñárritu y a Alfonso Cuarón, realizadores de sus tres últimas películas y compañeros de viaje en esta época dorada para el cine latinoamericano.

Aunque buena parte de las quinielas ya le daban como ganador, lo cierto es que Lubezki competía en esta edición contra algunos huesos duros de roer: ahí estaban John Seale y su apoteósico trabajo en “Mad Max: furia en la carretera”, la excelente fotografía en Ultra Panavision 70 de Robert Richardson para “Los odiosos ocho”, o el asombroso tratamiento del color de “Sicario” de Roger Deakins, un director que acumula ya la friolera de 13 nominaciones sin premio.

Emmanuel Lubezki en una de las gélidas jornadas del rodaje de "El renacido". | Foto: Kimberley French (20th Century Fox)

No nos extenderemos en el debate sobre lo acertado o no del galardón de Lubezki, puesto que cualquier buen aficionado al cine sabe que los Óscar están trufados de grandes injusticias históricas y premios conservadores y políticos. Aun así, es indiscutible que el trabajo del Chivo en “El renacido” es simplemente espectacular y merece todo tipo de elogios.

Tras exprimir al máximo las posibilidades de los efectos digitales en “Gravity” y rodar los alucinantes planos secuencia por el teatro de “Birdman”, el fotógrafo mexicano abandona la comodidad del estudio y se adentra en los vastos y gélidos paisajes de Canadá y Argentina con una Arri Alexa 65 y la única ayuda de la luz natural. El resultado quita literalmente el aliento y transmite a la perfección las condiciones extremas a las que tuvo que enfrentarse el Chivo, rodando a temperaturas bajo cero y aprovechando al máximo las escasas horas de luz invernal.

Foto: 20th Century Fox
Algunos fotogramas de "El renacido". | Foto: 20th Century Fox

Un trabajo, en definitiva, con un poder de inmersión brutal, capaz de transportarle a uno al centro de la acción gracias a su perfil visceral y naturalista, con una luz tenue que te envuelve desde el primer minuto del metraje. Y si la fotografía es una maravilla, no lo es menos el espectacular trabajo de cámara, que se mueve de inmensos planos abiertos a tomas tan cercanas que el aliento de los actores empaña la lente de la cámara. Y es que sin duda el trabajo del Chivo es lo mejor de “El renacido”.

Nacido en 1964 en Ciudad de México, Lubezki desembarcó en Hollywood en 1993 tras haber participado en algunas películas menores y haber rodado la exitosa “Como agua para chocolate” y “Solo con tu pareja”, su primer trabajo junto a su amigo Alfonso Cuarón y una de las primeras películas en llamar la atención internacional sobre el nuevo cine mexicano.

Foto: 20th Century Fox
Lubezki pegando literalmente la cámara a Leonardo DiCaprio en "El renacido". | Foto: 20th Century Fox

Tardó apenas dos años en recibir su primera nominación con “La princesita”, también de Cuarón, y no tardó en ser reclamado por directores tan reputados como Mike Nichols, Michael Mann o Tim Burton. La colaboración con este último en la gótica “Sleepy Hollow” supuso su segunda nominación en 1999.

En 2005 y 2006 recibió sendas nominaciones por “El nuevo mundo”, de Terence Malick, donde demostró su maestría a la hora de jugar con la luz natural, e “Hijos de los hombres”, de vuelta con Cuarón, en la que empezaba a hacer gala de su simpatía por las innovaciones técnicas y los planos secuencia. Su siguiente nominación volvió de la mano de Malick en 2011 con la preciosista “El árbol de la vida”.

Foto: Warner Bros. Pictures
En la imagen superior, una vista del set de rodaje de "Gravity", en la que el Chivo tuvo que echar mano de sofisticados recurso técnicos. Debajo, un ejemplo de uno de los rasgos estilísticos más reconocibles de Lubezki: los primeros planos realizados con objetivos angulares, en este caso en la película "Birdman". | Foto: Fox Searchlight Pictures / New Regency Pictures

Pero fue en 2013, de nuevo con su inseparable Cuarón, cuando el Chivo empezó a escribir su leyenda con “Gravity”, la película con la que millones de espectadores de todo el mundo consiguieron despegarse de sus butacas para flotar en el espacio durante 90 angustiosos minutos. El resto ya es historia.

Lubezki terminó tan agotado de su epopeya en “El renacido” que por el momento no ha dado pistas de cuál podría ser su siguiente trabajo. Los amantes de la luz y la fotografía podemos conformarnos de momento repasando su extensa filmografía o echándole un vistazo a su cuenta de Instagram, plataforma en la que el maestro mexicano comparte su pasión por la luz.

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