• "Marea Negra": la belleza del desastre
  • El Che de Alberto Korda se deja ver en Milán
Agenda fotográfica

Hoppé: fotografía natural a través del diálogo

 
21
MAR 2012
Eduardo Parra   |  Madrid

Si Emil Otto Hoppé hubiera vivido en una época más reciente, sus fotografías poblarían los carteles de cine y las revistas de moda, pero también las culturales e incluso los libros de texto. Alemán de nacimiento y británico de adopción, Hoppé fue un retratista atípico tan interesado por la fotografía como por la gente, lo que le permitió llegar a rincones del alma humana que otros fotógrafos de su época no lograron siquiera intuir. Un siglo después de dar sus primeros pasos en el arte del obturador, la Fundación Mapfre trae a Madrid una pequeña parte del trabajo de un fotógrafo que introdujo una herramienta imprescindible: el diálogo.

Hoppé. Detrás de ese apellido se esconde un maestro de la fotografía, la inspiración de algunos de los más grandes retratistas del siglo XX. Innovador, progresista y soñador, fue el hombre que tuvo la humildad de fotografiar a lo más alto y también a lo más bajo, de abrir su estudio a estrellas y a estrellados, de retratar la vida y hacer que hasta los que no tuvieron luz propia brillasen durante un instante.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

La exposición "Hoppé. El estudio y la calle" recoge decenas de imágenes del artista, muchas de ellas inéditas en España, que pueden verse en la madrileña sala Azca de la Fundación Mapfre. Compuesta en su mayor parte por copias en pequeño formato, la muestra se divide en cuatro partes.

"Master William Dennis Simmons de los 'Pearlis', Londres" (1922). | Foto: Emil Otto Hoppé

La primera de ellas lleva por título "El estudio", en referencia al local que abrió en 1907 en Londres, donde aterrizó pocos años antes proveniente de Múnich, su ciudad natal. Hoppé no tardó en hacerse acreedor de una fantástica reputación como retratista -logrando que las celebridades de la época hicieran cola a su puerta- al recurrir a lo que hoy día es parte del abecé de la fotografía: dialogar con el retratado.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Hoppé logró así dar a las personas a las que fotografiaba la confianza suficiente para que se mostrasen tal y como son, consiguiendo fotografías de gran naturalidad en una época donde las apariencias eran parte importante de la sociedad.

"Ezra Pound" (1918). | Foto: Emil Otto Hoppé

"Las bellas", que es la segunda parte de la muestra, toma su título de un libro fotográfico firmado por el propio Hoppé y publicado en 1922: "The book of fair women" ("El libro de las bellas"). Aquel trabajo le confirmó como maestro a la hora de retratar la feminidad, pues fue capaz de romper muchos estereotipos, tabúes y barreras sociales al afirmar, retratos mediante, que cualquier mujer podía ser bella independientemente de su estatus social, etnia o raza.

"Lady Diana Cooper" (1916). | Foto: Emil Otto Hoppé

La tercera parte, titulada "Los tipos", ofrece un recorrido por las "cacerías urbanas" que Hoppé realizó por ciudades de todo el mundo. El artista apuesta en estas fotografías por un recorte agresivo al centrar el encuadre únicamente en la cabeza. Se trata de imágenes cuyo hilo conductor está en los tipos sociales, un tema sobre el que Hoppé publicó varios libros fotográficos.

"Tipo neoyorquino" (1921). | Foto: Emil Otto Hoppé

"La calle" es el nombre de la cuarta y última parte de la exposición. Fascinado por la diversidad y los cambios sociales, especialmente en el caso de la capital londinense, Hoppé recorrió Gran Bretaña fotografiando a personas de todos los orígenes y con las más variopintas ocupaciones laborales. Tal era la obsesión del autor por retratar a la gente en su entorno de forma natural que en no pocas ocasiones ocultaba su cámara envolviéndola en papel para pasar lo más inadvertido posible.

"George Burchett tatuando la espalda de una mujer, Waterloo Road, Londres" (1931). | Foto: Emil Otto Hoppé

Aunque aquí acaba la exposición, que puede visitarse de forma gratuita hasta el próximo 20 de mayo, la trayectoria de Hoppé se alargó muchos años más. Durante la década de 1930 pasó gran parte de su tiempo viajando por todo el mundo, centrándose en trabajar desde Londres para la agencia Dorien Leigh tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La Kodak Gallery le rindió un homenaje en forma de exposición en 1968 con motivo de su 90 cumpleaños. En 1972, el mismo año en que fue nombrado miembro honorario de la Royal Photographic Society, falleció a los 94 años de edad.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar