• Mayoría de edad
  • Modo vacaciones
OpiniónContando píxeles

Y sin embargo...

 
16
JUL 2007

Cada año se repite la misma historia cuando se acercan estas fechas. Mientras el tema habitual de conversación son los destinos veraniegos y los planes de vacaciones, en el sector fotográfico no es que no se respete el asueto estival, es que bombardearlo con un aluvión de novedades y citas a corto plazo para la prensa parece haberse convertido en el deporte nacional japonés.

¿Qué ocurre cuando nuestro silencio vale lo mismo que media hipoteca?

En esta tradición, la información embargada se ha convertido en una moneda común. Si son ustedes habituales de estos lares, seguramente ya habrán oído hablar mil veces de este procedimiento. Y si son personas con costumbres más sanas, se lo resumo: una compañía determinada adelanta información sobre próximos lanzamientos a un medio de comunicación a cambio de que éste no publique nada hasta una fecha determinada.

Aunque todos somos personas de palabra, en este proceso suele haber un contrato en el que el medio en cuestión se compromete a mantener la confidencialidad de la información. En caso de que alguien decida pasarse de listo, puede estar sujeto a una cuantiosa penalización y a soportar divertidas acciones legales.

Si bien trabajar de esta forma resulta muy ventajoso para poder tener lista una información completa el día de la presentación de un producto -aunque algunas marcas sigan sin entender este punto e insistan en las prácticas de la vieja escuela-, lo cierto es que últimamente el tema está adquiriendo ciertas dosis de surrealismo.

Por una tontería como que una nueva cámara se desvele antes de tiempo hay alguien que va al paro

Porque, ¿qué ocurre cuando nuestro silencio vale lo mismo que unas vacaciones inolvidables o, si me apuran, media hipoteca?

Las opciones son variadas, pero todas ellas divertidas por igual. La más clásica es aquella en la que alguien aprieta la tecla equivocada antes de tiempo y toda la información queda al descubierto en alguna remota página de Internet durante unos segundos.

Una publicidad aparecida antes de tiempo, una fecha y un nombre que no deberían esta ahí o, directamente, un completo informe comercial sobre la nueva cámara que algún simpático personaje decide filtrar.

La confidencialidad y el secretismo se han convertido en prioridades para los departamentos de comunicación

Fortuitas o planificadas (aunque estoy convencido de que, si fuera algo intencionado para crear expectación, no les saldría tan bien) lo más triste del asunto no es que el embargo no sea recíproco y la marca nos tenga que indemnizar a nosotros por un silencio -y un trabajo- que han resultado inútiles.

Lo peor es que por una tontería como que una nueva cámara se desvele antes de tiempo -oh, una marca que fabrica cámaras presentará un nuevo modelo, qué sorpresa- cada año hay alguien que pasa a engrosar las listas del paro.

Y es que la confidencialidad y el secretismo han pasado de ser un asunto más en la agenda de los departamentos de comunicación a convertirse en una de sus prioridades. Es tal el temor a que se filtre información sobre un producto y tanto el empeño que desde las centrales niponas se pone en este asunto, que uno llega a percibir temor al preguntar por tal o cual futura novedad.

Da mucha rabia tener que callar mientras todos parecen estar enteradísimos sobre cómo será la EOS 40D

El último episodio de esta dinámica un tanto paranoica es que ya no se embarga únicamente un nuevo producto, sino una fecha de embargo. Como lo oyen. No sabemos ni el nombre ni las características de la cámara. Sólo cuándo se dará a conocer esa información, pero eso tampoco podemos contarlo. Un embargo embargado, un metaembargo... Creo que todos necesitamos unas vacaciones.

Y, sin embargo, es en nuestra propia trinchera donde se alimenta con más saña tanta confusión y tanta tontería. No hay día en el que alguno de los miles de blogs dedicados a la tecnología y autoconvertidos -autoconvencidos, por lo menos- de forma milagrosa en medios de información, dediquen unas cuantas líneas a los rumores sobre los próximos productos que se lanzarán al mercado.

O, por lo menos, sobre lo que se supone que llegará. Porque luego, si los pronósticos no se cumplen o resulta que todo era un bulo, aquí no ha pasado nada y vaya usted a pedirle cuentas a otro, que yo sólo soy un blogger.

Lo único que podemos asegurar a ciencia cierta es que nos espera un verano y un otoño muy divertidos

Aunque al principio haga gracia, lo cierto es que la rumorología puede llegar a resultar cansina. Al menos en ciertas fechas.

O tal vez sea que da mucha rabia tener que callarse lo poco que sabemos mientras que aquí todo el mundo parece estar enteradísimo sobre cómo será la supuesta Canon EOS 40D -hace un año también lo sabían-, esa SLR de Panasonic de la que todo el mundo habla, la prometida réflex de Sony o todas esas novedades que -dicen- presentará Nikon.

Así que, con este panorama tan embargador -nótese el chiste- lo único que ya podemos asegurar a ciencia cierta -y para eso no hacen falta fuentes fiables- es que nos espera un verano y un otoño muy divertidos.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar