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Con texto fotográfico

"En el 'ring' no hay una segunda oportunidad" Emanuele Brutti

 
Foto: Emanuele Brutti
19
JUL 2012
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La mejor forma de conocer un deporte es practicarlo. Y Emanuele Brutti sabe a la perfección qué experimenta un púgil durante el entrenamiento, instantes antes de subir al cuadrilátero y cuando pisa la lona. Boxeador y fotógrafo, conoce de primera mano todas estas sensaciones y las plasma en imágenes en las que se respira la tensión del momento. Las instantáneas de este italiano, lejos de los cánones que marca la fotografía de deportes, acercan al espectador a situaciones tan insólitas como auténticas.

Emanuele Brutti

Desde noviembre del año pasado viajo por todo el norte de Italia fotografiando a los boxeadores de la Academia Pugilistica Ruga, de la cual formo parte, para realizar un reportaje sobre el boxeo 'amateur'. Intento centrar la atención sobre un aspecto poco conocido del boxeo: los instantes que se viven en el vestuario y durante la preparación previa al combate. Quiero que los espectadores entiendan las sensaciones que se experimentan y cómo se siente un púgil justo antes de subir al 'ring'.

Los últimos quince minutos antes del comienzo de la pelea son los más tensos. El púgil se juega en tres asaltos de tres minutos cada uno el sacrificio de horas y horas de entrenamiento extenuante, y la agitación que surge y se te mete en el estómago puede ser negativamente decisiva y condicionar la victoria final.

Porque, aparte de saber mover las manos, un púgil debe tener aliento suficiente para llegar al final del combate con soltura y darlo todo en los últimos minutos de la lucha. Y, naturalmente, estar nervioso te puede dejar sin aliento y restarte energía para el combate.

En esta fotografía que tomé en mayo durante un torneo de boxeo en Cremona el púgil protagonista estaba visiblemente preocupado y no conseguía realizar el calentamiento adecuado porque conocía a su adversario y sabía bien que era más joven y netamente más fuerte que él. En el momento en que tomé la foto se respiraba un aire de tensión y miedo. A las recomendaciones y la determinación del entrenador, en la izquierda, se contrapone el otro boxeador apoyado a la pared derecha, que mira a su compañero como si ya lo viera perder.

La foto la hice en el pasillo que lleva de los vestuarios al centro del gimnasio. La luz de la tarde que entraba por la ventana situada encima del sujeto era perfecta: no impedía que se le viese el rostro y además formaba una silueta que le hacía destacar del fondo. Las dos personas a los lados, además de crear un marco en la propia escena que lleva la mirada hacia el boxeador, con su expresión aumentan la carga de tensión en la atmósfera que se respiraba en el momento del disparo.

Para mí el boxeo no es sólo un deporte: es una escuela de vida. Practicar un deporte tan individual te hace crecer temperamentalmente, porque te responsabiliza muchísimo. Una vez que decides dar el salto de aficionado y subirte al 'ring', tú mismo te pones tus propias reglas y adaptas tu estilo de vida a este deporte, porque cuando estás en el 'ring' tu adversario no atiende a posibles equivocaciones.

Hay que saber aceptar tus responsabilidades, entrenarte con constancia en función de la pelea, porque no tienes compañeros de equipo que puedan entrar en tu lugar y sustituirte si te sientes fatigado. Tu adversario no te ofrece una segunda oportunidad como hace la vida.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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