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OpiniónContando píxeles

El alma de Leica

 
1
JUL 2013

Todas las Leica tienen alma. No lo digo en pleno ataque de éxtasis tras aquel corto pero intenso romance con la Leica M. Lo dice un anuncio bastante espectacular que hace meses lanzó la tienda de la compañía en Sao Paulo y que recientemente ha vuelto a saltar a los titulares tras haber arrasado en Cannes Lions, un prestigioso certamen dedicado a la publicidad.

En realidad no es un anuncio oficial, porque no está encargado ni cuenta con el beneplácito de Leica. Es simplemente una especie de corto encargado por la tienda brasileña de la compañía -por lo visto independiente de la central- y realizado por Sentimental Filmes para la agencia de publicidad F/Nazca Saatchi & Saatchi con motivo del lanzamiento de la M Monochrom.

Más allá de los matices, la historia narrada en primera persona y en alemán por una Leica III en manos del mismísimo Robert Capa es una auténtica maravilla. La Segunda Guerra Mundial, sus míticas imágenes de Omaha Beach el Día D, su fama de mujeriego y aventurero, su muerte en Indochina. "Una mina. Morí. Morimos. Un día fui una Leica III. Me reencarné y ahora me llamo Leica M Monochrom." Pelos de punta, ¿verdad? Yo también.

Da igual si es un anuncio o un corto. Si lo encargó Leica o el vecino del cuarto con un presupuesto para producción que ya les gustaría a muchos. Si el objetivo de la publicidad es emocionar y hacer que nos planteemos cosas un tanto absurdas -una cámara con alma-, hay que reconocerle el mérito.

Pero enjuagada la lagrimilla, toca el turno de las preguntas. ¿Todas las Leica tienen alma? El chiste es tan fácil que da hasta pereza. ¿La reciente D-Lux G-Star RAW también tiene alma de ésa? ¿Y la Leica Hermes Edition, que ya ni siquiera se molesta en disimular que no es una cámara sino un objeto de lujo para coleccionistas que sólo han oído hablar de la crisis en las páginas de color salmón?


El anuncio de la controversia en torno a Leica y la figura de Robert Capa.

¿Y la X Vario con la que tanto nos hemos metido? En este caso casi mejor que no tenga alma, porque de tenerla andará vagando por ese limbo destinado a las cámaras diseñadas por genios del "marketing" y no por fotógrafos.

Dejando a un lado el discutible pero estupendo lema comercial, a muchos tampoco les ha hecho gracia el uso de la guerra y de la figura de Capa para vender una cámara. Razón la verdad no les falta, y posiblemente por eso Leica no tardó en desmarcarse del anuncio en cuestión y señalar a los brasileños como sus únicos responsables.

Los más quisquillosos han ido un poco más allá, y como si esto fuera el anuncio del verano de Estrella Damm (que si ese arroz no es paella, que si hacer fuego en el monte...) han sacado punta a algunos detalles de la historia. Algunos son apuntes de listillo (por años y zona los Kalashnikov que se mencionan en el anuncio no pudieron cruzarse en la vida de este reportero) y otros detalles son, en fin, algo más importantes: Capa prácticamente dejó de usar Leica tras la Guerra Civil española para trabajar después con una Contax II y una Nikon S.

Ahora, con un montón de premios en el bolsillo, el vídeo ha vuelto a generar debate entre los que creen que es una maravilla y los que consideran que resulta insultante. Es sólo un anuncio, no un documental, defienden los primeros. Con la guerra y la memoria de Capa no se juega, apuntan los segundos mientras dedican algún piropo a Leica.

Y lo peor es que los dos tienen razón. Hace tiempo que las Leica perdieron su alma, suponiendo que las cámaras puedan tener de eso. Que hoy ningún reportero iría al frente con una de ellas, entre otras cosas porque no podría pagársela. Que Capa no llevaba una Leica entre las manos cuando pisó aquella mina. Y que, en cualquier caso, la cámara que usara es lo de menos.

Pero ha sido ver el dichoso vídeo y recordar que quiero una Leica. Eso sí, como los ateos no creemos en la reencarnación, mejor ir a por la original. ¿Alguien tiene por ahí una Leica III a buen precio?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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