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Diario de un fotógrafo nómada

Egipto: el enigma de las pirámides

 
21
JUL 2005

Desde hace miles de años, Egipto ha venido ejerciendo su hechizo sobre el resto del planeta. Una civilización codiciada por sus enemigos hititas, romanos, hyksos... y admirada por todos. Los faraones pretendieron perdurar en el tiempo, y a fe que lo consiguieron.

De la civilización egipcia se ha escrito casi todo. Desde las tesis más rigurosas basadas en la arqueología prehistórica y la paleoantropología, hasta las teorías que se basan en el esoterismo e incluso la ufología.

Se ha hablado de la magia de los antiguos egipcios, de los poderes ocultos de los esclavos o de su cultura extrañamente avanzada para su época, ya que mientras la era faraónica estaba en pleno esplendor, en Mesoamérica apenas se empezaban a fabricar las primeras cerámicas y en Europa se vivía en plena Edad de Piedra, siendo el complejo de Stonehenge la "catedral" de la cultura megalítica.

Foto: Nómada

Pero nada ha desatado tanto la imaginación, nada ha desafiado tanto a la ciencia como la construcción de las pirámides. No pasa un mes sin que algún egiptólogo desvele una nueva teoría acerca de cómo colocaban las piedras o para qué servían sus pasadizos interiores.

Tampoco faltan las interpretaciones que las relacionan con representaciones del universo, ya que se han hallado desconcertantes coincidencias entre la geometría de los elementos de las pirámides y constelaciones como el Cinturón de Orión, la Osa Menor, Andrómeda y otras.

Foto: Nómada

Desde el principio de los tiempos, existe un velo acerca del origen de estas construcciones. Fue el griego Herodoto, el primer historiador conocido, quien en el siglo V antes de Cristo atribuyó las pirámides de la meseta de Giza a Keops, Kefren y Micerinos. Pero si tenemos en cuenta que desde que se construyeron hasta que Herodoto escribió su crónica pasaron miles de años, ¿cómo supo el historiador este dato?

Si a nosotros nos preguntaran hoy en día, sin saber leer ni escribir, sin libros ni prensa, sin carreteras, quién mandó construir el acueducto de Segovia, ¿lo sabríamos?

Foto: Nómada

Se conocen cerca de 100 pirámides de tamaño y forma diferentes a lo largo del Nilo. De todas ellas, las más apasionantes son las de la meseta de Giza, en El Cairo, y sobre todas ellas, destaca la de Keops, con sus 147 metros de alto y sus dos millones y medio de bloques de piedra, cada uno con un peso de varias toneladas.

Desde la antigüedad, está considerada como una de las siete maravillas del mundo y se dice que 100.000 hombres se relevaron cada tres meses, durante veinte años, para acabar su construcción. Los últimos estudios aseguran que dichos hombres no eran esclavos, sino todo lo contrario: cobraban por su trabajo y se sentían muy orgullosos de contribuir a la mayor gloria de su rey.

De todas las pirámides, se cree que la más antigua es la del faraón Zoser en Saqqara, la necrópolis de la legendaria ciudad de Menfis. Se afirma que es la primera construcción levantada por la humanidad, por lo menos de esas dimensiones. En ella las mastabas forman la escalera que conducía el alma del faraón hasta el cielo.

Foto: Nómada

Todo en este lugar es enigmático, quizás porque desde la noche de los tiempos, hace más de 40 siglos, ya se enterraba allí a los muertos. Junto a la extraña pirámide, las hermosísimas tumbas persas, cuyas cámaras funerarias son las más profundas del mundo.

Aquí, en Saqqara, también ha tenido lugar recientemente el hallazgo de Inmaculada, bautizada así por los científicos por ser la momia más bella de la historia de Egipto.

Foto: Nómada

Pero hay pirámides casi desconocidas que son verdaderos quebraderos de cabeza para los investigadores, como la de Djedefre, tosca e inconclusa, que el faraón mandó construir en mitad de la abrasadora llanura de Abu Roash. ¿Por qué...?

Djedefre llegó al trono inmediatamente después de su hermano Keops, reinó durante nueve años y tras él lo hizo Kefrén. ¿Pero por qué no escogió Giza, como los otros, para levantar su pirámide? ¿Por qué está tan mal construida en comparación con las de su antecesor y predecesor?

Teniendo en cuenta que en tan breve espacio de tiempo los maestros canteros y obreros tuvieron que ser los mismos, ¿qué sucedió realmente?

Foto: Nómada

Las teorías más avanzadas aseguran que tanto Keops como Kefren no construyeron esas pirámides, sino que las ocuparon; por tanto, ya estaban allí mucho tiempo atrás. Djedefre no quiso ser un "okupa" y, deseando adquirir más relevancia, mandó construir su propia pirámide, sin hipotecar su gloria a "herencias prestadas".

Si esta tesis llega a demostrarse, significará que las pirámides de Giza llevan construidas muchos más años, tal vez siglos. Entonces... ¿qué edad tiene este complejo monumental?

Realmente, sigue siendo un dato desconocido, aunque los últimos estudios científicos las sitúan alrededor del 5.000 antes de Cristo, es decir, unos 7.000 años de edad, ¡cuando la Europa neolítica todavía tallaba hachas de sílex!

Foto: Nómada

Cuando construimos una casa tapamos los tabiques de ladrillo con madera, masa pintada o placas de cerámica. En las pirámides se hacía lo mismo: lo que vemos ahora no es en realidad su aspecto original, sino su cara oculta, ya que para terminarlas se revestían con una capa de losas de granito rosa traído desde las canteras de Nubia. Todavía pueden verse restos de este acabado en la pirámide de Kefren.

Foto: Nómada

Me dispongo a entrar en el interior de estas pirámides. El calor abrasador de la atmósfera se refleja en la ardiente arena y estoy deshidratado. Dentro de ellas está prohibido fotografiar, así que guardo la cámara en mi mochila al tiempo que compruebo con horror que las películas se me están deformando y derritiendo.

Desciendo a través de pasadizos y rampas hasta la cámara mortuoria. Allá abajo, tan sólo un sarcófago. Una vieja bombilla de luz tenue ilumina la cámara. A solas, frente al bloque de granito, bajo una bóveda de millones de toneladas de piedra, siento que la pirámide me cubre con su manto de magia y silencio.

Acurrucado en un rincón, no puedo evitar un escalofrío de fascinación.

Detrás del seudónimo Nómada se esconde un aficionado a la fotografía e inefable trotamundos.

Los artículos de la serie "Diario de un fotógrafo nómada" se publican, normalmente, el primer y tercer jueves de cada mes.

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