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Con texto fotográfico

"Algunas personas murieron delante de mí" Efrem Lukatsky

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Foto: Efrem Lukatsky (AP)
17
ABR 2014
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Tras la Revolución Naranja de 2004, Ucrania ha vivido en un estado permanente de calma tensa que finalmente ha estallado. Efrem Lukatsky documentó –asumiendo un enorme riesgo- la escalada de violencia en el centro de Kiev a principios de año entre la policía y los manifestantes, y sigue muy de cerca un conflicto que ahora se ha extendido a la región de Donetsk y que amenaza con desembocar en una guerra civil. El fotoperiodista de AP ha inmortalizado escenas que escriben la última página de la historia moderna en la Europa del Este. En el escenario bélico en que se ha convertido Ucrania, Lukatsky ha presenciado escenas de civiles abatidos por armas de fuego, ha sido testigo de la deposición y huída de un presidente y ha asistido a la declaración unilateral de independencia de Crimea y su posterior anexión por parte de Rusia.

Efrem Lukatsky

Los disturbios ocurrieron principalmente en Kiev, no exactamente en Maidán [la Plaza de la Independencia de la capital de Ucrania], sino muy cerca de allí, en la calle Grushevskogo, a poca distancia de los edificios ministeriales. La policía había bloqueado la calle con coches que después fueron incendiados por los manifestantes, y éste fue precisamente el detonante de los enfrentamientos en los que acabó corriendo la sangre hacia finales de enero de este año.

La policía lanzó granadas y disparó sus armas; los manifestantes lanzaron piedras y cócteles molotov contra la policía. El resultado dejó muchos heridos, porque la policía apuntaba a los ojos y las granadas segaban manos y pies.

"En una situación así disparo con prioridad a la velocidad para concentrarme más en la composición y el significado de la fotografía"

El hombre que aparece en la fotografía era uno de tantos que lanzaban cócteles molotov en Grushevskogo. Los enfrentamientos acababan de comenzar, así que no había muchos reporteros. En cambio estaba lleno de gente [fotografiando y grabando] con sus teléfonos móviles.

En una situación así disparo con prioridad a la velocidad. Eso me permite concentrarme más en la composición y el significado de la fotografía, tratando de hacerla más emotiva y que aporte el máximo de matices.

Fotografiar este tipo de escenas es muy peligroso. Algunas personas murieron delante de mí. Normalmente tengo la suficiente calma en el momento de fotografiar y tomo las precauciones necesarias gracias a mi experiencia en guerras y otros enfrentamientos violentos. Durante las protestas intentaba estar lo más alerta posible, pero aun así una bala me alcanzó en el casco.

Trabajando para una agencia este tipo de escenarios generan un gran dilema: por una parte tengo que enviar las fotos a la línea [desde donde la agencia las distribuye a los medios] lo más rápido posible; por otra parte, sin embargo, siempre temo perderme algo realmente importante.

Tras dos meses de protestas contra el gobierno, la Ucrania moderna nunca había estado tan amargamente polarizada. Dejémoslo claro: el país está absolutamente dividido. Rusia y Europa han competido por el dominio [de la antigua república soviética] durante siglos, causando profundas diferencias culturales entre las regiones occidental y central de habla ucraniana en su mayoría, por un lado, y las zonas de habla rusa al este y el sur, por el otro.

A medida que la crisis ha ido abriendo una brecha mayor, cada una de las partes se ha crecido en sus convicciones, y aquellos que estaban en una posición intermedia se han visto forzados a decantarse por un bando u otro.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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