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El mal tiempo, un buen momento para fotografiar

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Foto: Eduardo Blanco Mendizábal
20
ABR 2016

Comienzan a caer unas gotas y la mayoría de los fotógrafos recogen su equipo: mañana será otro día. Pero… ¿y si ahora comienza realmente lo más interesante? Para fotografiar el arcoíris muchas veces hay que mojarse, y para captar los detalles en el hielo a menudo nos dolerán los dedos. Pero el frío solo dura unos minutos y las imágenes que consigamos perdurarán para siempre.

“Como en la vida, en la fotografía siempre conviene buscar el lado positivo de las cosas, y me he dado cuenta de que cuando la atmósfera nos lo pone más difícil, a menudo conseguimos las tomas más espectaculares. Es cuestión de perseverancia y un poco de paciencia”, explica Eduardo Blanco Mendizábal.

Foto: Eduardo Blanco Mendizábal

Este fotógrafo navarro entregado desde hace más de diez años a inmortalizar paisajes naturales está empeñado en defender –con pruebas muy convincentes- que las adversidades meteorológicas plantean una inmejorable oportunidad para salir a por buenas fotos. Muchas de esas pruebas podrán hallarse en su próximo libro, “Fotografiar con mal tiempo, un buen momento”, que se está cociendo al calor de una campaña de micromecenazgo que en muy pocos días ya ha superado los objetivos mínimos de recaudación.

Un libro para el cual Blanco ha analizado las diversas condiciones climáticas y los fenómenos físicos que se producen en la naturaleza, y en el que ofrecerá todo tipo de consejos para sacar el máximo provecho fotográfico de ellos. “A menudo olvidamos el poder de la naturaleza, que consigue que se me ericen los pelillos de la nuca durante una tormenta, bajo la aurora polar, en medio de un bosque cubierto de niebla o en mitad de un amanecer con un cielo encendido”, explica.

Foto: Eduardo Blanco Mendizábal
Foto: Eduardo Blanco Mendizábal

“Cuando la atmósfera nos lo pone más difícil, a menudo conseguimos las tomas más espectaculares"

¿Su momento preferido? “Después de una copiosa nevada. Pasear sobre la nieve virgen es una experiencia muy agradable, y más si acaba de nevar sobre tu rincón favorito. Cualquier lugar nevado se hace mágico, pero en ocasiones dura muy poco.” Y precisamente ahí radica su valor fotográfico, asegura.

La planificación en este tipo de fotografía es clave, empezando por la previsión meteorológica y las particularidades de la ruta a seguir. “En ocasiones sabemos con exactitud por dónde saldrá la luna llena o en qué parte del horizonte debería ponerse el sol, pero las sorpresas que nos esperan suelen superar las expectativas con creces y conviene saber adaptarse a las particularidades del día.”

Foto: Eduardo Blanco Mendizábal
Foto: Eduardo Blanco Mendizábal

Conseguir que todas las fotos, por más bellas que sean, resulten originales es otro de los retos a los que nos enfrentamos cuando se fotografía –por ejemplo- una tormenta. “Ciertos fenómenos son de por sí un sujeto fotográfico de primer orden, pero en muchas ocasiones acompañarlos de motivos que encontremos en el lugar hará que la fotografía resulte mucho más inspiradora. Debemos cuidar muy bien la composición y la medición de la luz para conseguir la fotografía perfecta”, aconseja.

¿Algún truco para fotografiar tormentas? La pregunta es recurrente para un experto en el asunto, y la respuesta no puede ser más clarificadora: “En realidad lo realmente difícil es adivinar dónde va a caer el siguiente rayo.” Montar la cámara sobre un trípode y utilizar exposiciones largas (el modo B) son las recomendaciones técnicas preceptivas para este tipo de tomas.

Foto: Eduardo Blanco Mendizábal
Foto: Eduardo Blanco Mendizábal

“La maestría del fotógrafo es siempre la pieza más importante del conjunto”, concluye Blanco cuando se le pregunta por el equipo ideal. “Los fenómenos atmosféricos son la mayoría de las veces muy efímeros y no lograremos captarlos si no dominamos correctamente el equipo. En muchas ocasiones no habrá segunda oportunidad.”

Tampoco el escenario tiene que ser inalcanzable para el común de los fotógrafos, y Blanco asegura que no es necesario cargar con el trípode y la cámara de camino a paisajes privilegiados para obtener grandes resultados. “Lo bueno de fotografiar el tiempo es que podemos hacerlo en cualquier lugar del planeta, tanto en la naturaleza más prístina como en los entornos más urbanizados.” Y cita a Manolito Gafotas para confirmarlo: “Mi abuelo dice que el suelo de Carabanchel es horroroso, pero que el cielo es de los más bonitos del mundo.”

Buena predisposición, conocimiento técnico y del equipo y muchas ganas de mojarse. “Las mejores fotografías siempre se hacen en lugares cercanos porque es donde dedicamos más tiempo a fotografiar.” Ya no hay excusa para ir a sacar fotos –buenas fotos- cuando el tiempo no acompaña.

Foto: Eduardo Blanco Mendizábal
Foto: Eduardo Blanco Mendizábal

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