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Hacer un downgrade para que nuestro móvil no termine en un cajón

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El trepidante ritmo de renovación de dispositivos y sistemas móviles ha dado vigencia al viejo dicho de que, si algo funciona, mejor no lo toques

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ENE 2014

Es probable que Steve Jobs hubiese tenido uno de sus legendarios arrebatos de cólera si se hubiese enterado de que el iPhone 4, el último modelo que él presentó, funciona tan lento con algunas aplicaciones al instalar en él la séptima versión de iOS. Tanto, que algunos incluso se sienten tentados a guardarlo en un cajón. Eso o hacer algo que es bastante complicado: instalar de nuevo iOS 6. En la jerga informática volver a una versión anterior de un sistema operativo o del firmware de un dispositivo se llama downgrade.

Pero el término por desgracia se está popularizando y ya no lo usan sólo los expertos. Sobre todo porque cada vez son más los aparatos, principalmente móviles y tablets, cuyo rendimiento se resiente al instalar en ellos actualizaciones que en teoría están concebidas para mejorarlos.

Si echamos mano de Google Trends -la herramienta para conocer las tendencias en las búsquedas-, nos encontramos que justo en septiembre pasado, cuando se lanzó la versión definitiva de iOS 7, aumentaron espectacularmente los que buscaron información sobre cómo realizar un downgrade en iOS.

Cada vez son más los móviles y tablets cuyo rendimiento se resiente al instalar en ellos actualizaciones que en teoría están concebidas para mejorarlos

El panorama no es mejor en el caso de Android. Usando la misma herramienta descubrimos que las búsquedas de los términos “downgrade Android” son prácticamente constantes en el tiempo. Algo que parece apuntar a que muchas actualizaciones de software con el sistema de Google, en vez de aumentar la vida útil de un dispositivo, la reducen. Además, casi ningún fabricante nos permite volver a la versión original de Android que traía el aparato al comprarlo.

Ante semejante fenómeno es fácil hacerse esta pregunta: ¿acortan las marcas adrede a través del software la vida útil de sus productos para que tengamos que renovarlos? Puestos a pensar maquiavélicamente, también parece que las actualizaciones de firmware pueden servir para bloquear accesorios de otros fabricantes. Algo de lo que, en el ámbito fotográfico, recientemente se ha acusado a Nikon, pues una actualización del software de algunas de sus cámaras impide usar baterías que no sean las de la propia marca.

Pero hay otros factores que explican el fenómeno del downgrade. En el caso de Apple se busca evitar la fragmentación que se produce en Android. Dicho de otra manera: que haya muchos iPhone y iPad con diferentes versiones del sistema operativo es algo que supone un quebradero de cabeza para los desarrolladores de aplicaciones.

Ése parece ser el argumento con el que desde Cupertino impiden volver desde iOS 7 a una versión anterior del sistema. La operación sólo es posible si disponemos de un iPhone 4 y sorteando muchas trabas. Esto ha causado tal irritación entre algunos que incluso se ha lanzado una campaña en Change.org -aunque sin mucho éxito- para que Apple permita hacer el downgrade de iOS 7 a iOS 6.

¿Acortan las marcas adrede a través del software la vida útil de sus productos para que tengamos que renovarlos?

Pero en Apple no parecen estar por la labor. Más bien al contrario, pues a partir del 1 de febrero las aplicaciones de la App Store que no estén actualizadas para iOS 7 ya no podrán recibir actualizaciones. Algo que casi equivale a despedirse de cualquier dispositivo móvil de Apple que no pueda cargar ese sistema. Como por ejemplo el iPad de primera generación o el iPhone 3GS.

Google parece estar intentando poner freno a la tradicional fragmentación de Android con el reciente lanzamiento de la versión 4.4 (KitKat), que reduce los requisitos del sistema para que pueda funcionar en móviles de gama media y baja porque sólo precisa de 512 MB de memoria RAM. De hecho, ya hay varios fabricantes que planean incorporarlo en terminales de gama media y no sólo en los de última generación. Como habitualmente sucede.

Google, con esa jugada, también parece intentar evitar que algunos usen versiones de Android que escapan a su control, como las de CyanogenMod. Éstas permiten alargar la vida útil de muchos teléfonos mediante –por ejemplo- la eliminación de las aplicaciones de Google que vienen por defecto en el sistema. La respuesta de los de Mountain View fue pedir recientemente a CyanogenMod que eliminase de Google Play la aplicación que permitía instalar sus versiones de Android. ¿La excusa? Que la operación anula la garantía.

¿Es fácil hacer un downgrade en Android?

Uno de los teléfonos de gama media-baja más vendidos en España durante los dos últimos años ha sido el Sony Xperia U, que en principio se comercializó con la versión 2.3 de Android. Con ella pudimos comprobar que funcionaba con fluidez. Pero tras ser actualizado a la versión 4, el teléfono se ralentizó bastante a la hora de hacer muchas tareas, algunas tan básicas como realizar o recibir una llamada telefónica.

Hay montones de webs y foros de debate con usuarios tremendamente enfadados por lo que había pasado y pidiendo soluciones. Algunos recomiendan cambiar el sistema del teléfono por uno que no sea el original mediante –por ejemplo- una ROM de CyanogenMod, aunque ésa no es una tarea sencilla para el usuario medio de un terminal como éste. Otros apuestan por realizar un downgrade a la versión 2.3.7 de Android.

Decidimos intentar esa última opción para ver hasta qué punto es complicado hacer un downgrade. Sony da soporte para realizar la operación usando su software para desarrolladores. Pero el problema de esa herramienta es que antes debemos tener el gestor de arranque del teléfono desbloqueado.

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Downgrade en Android

Tomamos como ejemplo de downgrade el proceso realizado con el Sony Xperia U. Lo primero que debemos hacer es instalar los controladores del teléfono (1) y el controlador específico para realizar el flasheo (2). En la carpeta destinada a almacenar el firmware, copiamos la versión 2.3.7 de Android (3). Seleccionamos en el programa la versión de Android que vamos a instalar (4). Comenzamos a realizar el flasheo (5) y seguimos las instrucciones que se nos piden para desconectar el móvil (6).

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Quesabesde
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Quesabesde
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downgrade
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downgrade

Una operación complicada, y por eso optamos por un plan más sencillo. Antes de detallarlo, una recomendación: quienes interesados en realizar un downgrade deben informarse con detalle en webs y foros especializados. Entre otras cosas porque en función de la marca del móvil los pasos que hay que seguir y los programas que debemos usar serán diferentes.

En nuestro caso descargamos la versión oficial de Sony de Android 2.3.7 para el Xperia U en el ordenador. La encontramos en XDA Developers, un sitio que fiable que incluso lo recomiendan desde la propia página para desarrolladores de Sony. Después descargamos e instalamos el programa Flashtool en un ordenador con Windows. Se trata de un software independiente que nos permite instalar fácilmente versiones de Android en teléfonos Xperia.

Una vez que tenemos ambas cosas, en una de las carpetas que se han instalado con Flashtool encontramos una herramienta con los drivers de numerosos móviles de Sony. Instalamos los del Xperia U junto con un par de extensiones que son necesarias para realizar el proceso. En la carpeta “firmware” de Flashtool que aparece en Windows copiamos la versión de Android que habíamos descargado.

Debemos asumir que, si retornamos a una versión relativamente antigua del sistema operativo, algunas aplicaciones pueden no funcionar

Reiniciamos el ordenador, abrimos Flashtool y nos aparece la versión de Android que hay que instalar. Conectamos el teléfono al ordenador y pulsamos en el botón del programa que realiza lo que viene a llamarse el flasheo. Al cabo de unos minutos nos pide, por este orden, que desconectemos el móvil del ordenador, lo apaguemos y pulsemos la tecla de bajar el volumen para volver a conectarlo.

A partir de ahí Flashtool sigue realizando la instalación. Cuando finaliza, encendemos el teléfono, y tras esperar unos minutos, ya podemos usarlo con Android 2.3.7. Parece complejo, pero en realidad el proceso es algo relativamente sencillo y sólo dura unos pocos minutos cuando disponemos del sistema descargado y el programa instalado en el ordenador.

En cualquier caso conviene tener en cuenta varias cosas antes de hacerle un downgrade a un dispositivo móvil. La primera es que es posible que el aparato deje de funcionar si algo falla. Y con este proceso podemos perder la garantía, aunque eso depende de cada fabricante. Al fin y al cabo, estamos usando un sistema operativo oficial.

Lo segundo es que hay que asegurarse de que tengamos la batería del teléfono cargada al máximo para evitar que el proceso se detenga. También debemos estar atentos a que el cable USB no se desconecte en pleno proceso. Pueden parecer obviedades, pero si mientras realizamos el downgrade algo falla, nos puede dar bastantes dolores de cabeza.

Casi sobra decir que si nos decidimos a devolver un teléfono o un tablet a una versión oficial anterior de Android, debemos hacer una copia de seguridad de nuestros datos antes de empezar. Algo que es relativamente sencillo con el software oficial para ordenadores que proporcionan los distintos fabricantes.

¿Merece la pena hacer un downgrade? Es muy probable que sí, pues con un terminal antiguo funcionando con fluidez haremos muchas de las cosas que haríamos con otro de última generación

Tampoco está de más sincronizar toda nuestra información con nuestra cuenta de Google. Eso nos devolverá los contactos que tuviésemos almacenados tras activarla con la nueva versión de Android que instalemos. También debemos asumir que, si retornamos a una versión relativamente antigua de Android, algunas aplicaciones pueden no funcionar. Algo que, por ejemplo, en esta prueba de downgrade con el Xperia U nos sucedió con Instagram.

Una vez realizadas todas estas advertencias la gran pregunta que quizá algunos se hagan es: ¿merece la pena hacer un downgrade? Es muy probable que sí, pues con un terminal con algo de tiempo a sus espaldas pero funcionando con fluidez, podremos hacer muchas de las cosas que haríamos con otro de última generación.

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