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Agenda fotográfica

Silicon Valley, año cero de la revolución digital

 
26
AGO 2013
Calvin Dexter   |  Barcelona

En 1985 Steve Jobs fue despedido de Apple. Ese mismo año el fotoperiodista Doug Menuez le propuso al malogrado genio hacerle un seguimiento para documentar gráficamente su "rentrée" en un mundo abocado a la digitalización. La relación entre ambos se alargó durante 15 años, y Menuez la acabó extendiendo a más de 70 empresas de Silicon Valley y a un sinfín de personajes que día tras día moldearon el mundo digital que hoy conocemos. La exposición "Doug Menuez. Un genio audaz. La revolución digital en Silicon Valley 1985-2000" presenta una selección de 50 de las más de 250.000 fotos que acabaron conformando el archivo final del autor neoyorquino.

Organizada por la Fundación Photographic Social Vision y aprovechando el inmejorable marco de la primera edición de Circuit 2013, la exposición que firma el estadounidense Doug Menuez sobre su dilatada trayectoria en Silicon Valley cámara al hombro brilla con luz propia hasta el 24 de septiembre en Barcelona.

Foto: Calvin Dexter (Quesabesde)
Foto: Calvin Dexter (Quesabesde)
Steve Jobs es el más célebre de los emprendedores de Silicon Valley a los que Doug Menuez fotografió durante años. En la imagen inferior, el cofundador de Apple en una imagen que Menuez comentó para QUESABESDE.COM.

Lo hace más concretamente en las paredes de La Virreina Centre de la Imatge, donde medio centenar de fotografías en un blanco y negro granulado y dos proyecciones de vídeo (una recopilación de 250 imágenes del archivo de Menuez y un compendio de entrevistas a antiguos colaboradores de Steve Jobs) conforman esta muestra. Hasta 15 años en imágenes que documentan cómo ingenieros y visionarios construyeron en el mítico emplazamiento californiano el mundo tecnológico en el que vivimos hoy en día.

Steve Jobs pensando una respuesta (1986). | Foto: Doug Menuez (Contour by Getty Images / Stanford University Libraries)

Si bien la exposición se centra en su mayor parte en la omnipresente figura de Jobs (su trabajo y sus colaboradores, sus amigos y enemigos...), entre las paredes de La Virreina también es posible descubrir cómo era la vida de algunos de los responsables de lo que acabarían siendo gigantes tecnológicos como Adobe, Amazon o HP, entre muchos otros.

En el sitio adecuado, en el momento adecuado

El trabajo de Menuez es respetuoso y sigiloso. Es una ventana sincera a un mundo de alianzas secretas, amistades y enemistades épicas, triunfos y fracasos, inventos y proyectos imposibles, milagros y finales trágicos. Una ventana que también muestra que objetos tan habituales a día de hoy como un smartphone empezaron a gestarse hace años y que fue la visión de unos pocos lo que ha cambiado para siempre nuestro mundo.

Dos miembros del equipo de Adobe Systems bromean (1991). | Foto: Doug Menuez (Contour by Getty Images / Stanford University Libraries)

El autor nos lleva de la mano en un viaje que termina demasiado pronto. Silicon Valley se vislumbra como un mundo mágico, pero el clásico blanco y negro de las fotografías y los elementos perennes que las conforman nos recuerdan que a veces no todo es tan cálido como parece. También la frialdad de las relaciones, la soledad de las inacabables jornadas de trabajo y las puñaladas traicioneras están a plena luz.

Foto: Calvin Dexter (Quesabesde)
Foto: Calvin Dexter (Quesabesde)

Menuez, que lleva una mochila cargada con más 25 años de fotoperiodismo e incontables trabajos para Newsweek, Life, USA Today y Fortune, entre otras publicaciones, muestra en "Un genio audaz" su intento por comprender en qué consistía el proceso innovador y de cambio en el que parecía estar sumida la familia tecnológica de Silicon Valley.

Steve Jobs explica los ciclos de desarrollo tecnológico de diez años (1986). | Foto: Doug Menuez (Contour by Getty Images / Stanford University Libraries)

La obsesión de Menuez era explorar la condición humana de aquellos genios mientras luchaban por superar lo imposible. Curioso y pertinaz en su labor documental, el fotoperiodista nos muestra cómo algunos individuos necesitan imperiosamente inventar nuevas herramientas a todas horas.

El día en que el magnate Ross Perot dio a Steve Jobs 20 millones de dólares (1986). | Foto: Doug Menuez (Contour by Getty Images / Stanford University Libraries)

Durante 15 años Menuez fue testigo de algo nuevo y difícil de controlar. Algo que acabaría por tener un destino claro y bien definido: cambiar el mundo.

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