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Tan lejos, tan cerca

Practicando el digiscoping

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JUL 2007

Sólo mediante una insistente y disciplinada práctica sobre el terreno y adquiriendo progresivamente los conocimientos adecuados, conseguiremos llegar a dominar la complicada técnica del digiscoping. Y es que antes de que consigamos enfocar correctamente o demos con la combinación adecuada de velocidad y diafragma, sufriremos toda clase de frustraciones.

Hecha la elección de nuestro equipo, el siguiente paso no es otro que practicar sin descanso para aprender, ya que son muy pocos los que llegan a conseguir resultados satisfactorios en las primeras sesiones.

En función del grado de experiencia que tengamos en fotografía de naturaleza, durante nuestros primeros pinitos tendremos que ir superando varios problemas cuya resolución pasa por conocer exhaustivamente el equipo. Para ello, serán necesarias muchas horas de práctica, tanto en el campo para conseguir las fotos, como frente al ordenador para optimizarlas.

Efectivamente, aparte de los conocimientos fotográficos, tendremos que dominar el tratamiento de las imágenes: desde el manejo de los programas de edición, hasta la clasificación y el almacenaje de los archivos digitales.

El principal problema con el que tendremos que enfrentarnos al practicar el digiscoping es conseguir un buen enfoque que nos permita obtener imágenes nítidas.

Foto: Adolfo Marpez
El problema fundamental del digiscoping es conseguir un buen enfoque.

Si la falta de definición es una característica generalizada en los soportes digitales, todavía lo es más cuando se trata de utilizar -como en esta técnica- sistemas "afocales", que hacen que esta variable resulte irremediablemente crítica.

Cuando las condiciones de luz sean buenas, seleccionar la mayor velocidad de obturación posible es la mejor garantía -aunque no la única- para obtener una imagen bien enfocada y nítida.


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Eso sí, cuando nos enfrentemos a una menor luminosidad tendremos que compensar abriendo el diafragma, lo que va en detrimento de la profundidad de campo.

Congelar bien la instantánea de un sujeto en movimiento pasa por utilizar velocidades de al menos 1/500 segundos, siendo suficiente una de 1/125 segundos para posiciones estáticas. Como norma general, así pues, siempre aplicaremos la máxima velocidad que nos permitan las condiciones de luz en cada situación.

Foto: Adolfo Marpez
Disparando a una velocidad superior a 1/500 segundos hubiésemos congelado el movimiento de las alas.

Tal y como ya hemos indicado, ello supone controlar también la abertura del diafragma y, por tanto, la profundidad de campo. Al aumentar la abertura, haremos que incida una mayor cantidad de luz sobre el sensor, ya que es esta combinación de diafragma y velocidad de obturación la que determina la correcta exposición.

Cuando fotografiemos en horas de luz dura o cuando en el sujeto predomine el color blanco, resulta también muy aconsejable compensar siempre con valores de -0,7 a -1 EV.


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"Digiscoping. Técnica fotográfica con telescopio"
  Adolfo Marpez
  Nueva comunicación. 2006
En cualquier caso, todo depende de la cámara utilizada y del nivel de conocimiento que tengamos sobre sus prestaciones y ajustes.

Debemos tener en cuenta que hay ciertas horas especialmente adecuadas para realizar las fotografías; concretamente, durante los amaneceres y los atardeceres, cuando la luz es menos fuerte. Evitaremos, por tanto, aquellas horas en las que la luz es excesivamente dura, como al mediodía.

Foto: Adolfo Marpez
Los amaneceres y atardeceres nos brindan las mejores horas para fotografiar.

Esto también depende, lógicamente, de la estación del año y la situación geográfica, ya que tanto en invierno como en zonas norteñas disfrutaremos de menos horas de sol y muchas más de cielos nublados y temperaturas de color más frías.

En verano aprovecharemos las que van desde la salida del sol hasta el ecuador de la mañana, y desde la media tarde hasta la puesta de sol.

Fuera de esta franja horaria se producen altas reverberaciones de calor que, al acentuarse por las amplias focales que utilizamos, nos impedirán obtener tomas nítidas. Este efecto se agrava cuando estamos en lugares en los que se produce una fuerte evaporación de agua.

Foto: Adolfo Marpez
Una vez dominada la técnica, podremos emplazarnos en "hides" para acercarnos más.

Las lagunas -tanto de agua dulce como salada- y cualquier otro tipo de humedal son los entornos en los que las aves, primordialmente las acuáticas, están más acostumbradas a la presencia humana y resultan menos huidizas.

Es en estos parajes donde podremos acercarnos más fácilmente a todo tipo de especies, valiéndonos de los observatorios que generalmente hay emplazados para capturar nuestras fotos con cierta comodidad (condición imprescindible, sobre todo cuando realicemos las primeras prácticas).

Foto: Adolfo Marpez
Los humedales son los entornos más visitados para practicar el digiscoping.

Más adelante, cuando contemos con cierta experiencia y un mayor dominio del equipo, podremos emplear "hides" o redes de camuflaje para acercarnos aún más, si cabe. Aunque en el digiscoping nos valemos de grandes aumentos, también es cierto que, cuanta mayor proximidad consigamos, mayor calidad obtendremos.

Uno de los camuflajes más empleados en esta técnica es el propio vehículo de transporte, a modo de "hide" móvil. Muchas especies, tanto de aves como de mamíferos, permanecen estáticas sin prestar atención a los automóviles que circulan habitualmente por los caminos y pistas de tierra (aunque también es cierto que, en cuanto divisan la figura humana, huyen asustados).

Foto: Adolfo Marpez
Usar el propio vehículo de transporte a modo de "hide" es muy habitual en el digiscoping.

Uno de los mayores inconvenientes de trabajar desde un automóvil estriba en la gran incomodidad que supone moverse con el equipo acoplado en un habitáculo de reducidas dimensiones.

Una vez realizadas las primeras prácticas y obtenidos los resultados apetecidos, podremos introducirnos en disciplinas más complicadas.

Es el caso de fotografiar aves en vuelo, ya que el empleo de focales tan potentes amplía extremadamente la dificultad de este tipo de tomas. No obstante, las réflex digitales facilitan la tarea por dos importantes detalles: el disparo en ráfagas rápidas y la posibilidad de encuadrar con garantías a través del visor, y no por la pantalla LCD.

Foto: Adolfo Marpez
A pesar de la dificultad, las fotos en vuelo bien conseguidas dan muchas satisfacciones.

Practicando metódicamente se pueden conseguir resultados muy espectaculares. Además, serán muchas las satisfacciones obtenidas si llegamos a conseguir dominar esta faceta.

Adolfo Marpez es autor de "Digiscoping. Fotografiar la naturaleza a través del telescopio" y "Digiscoping. Técnica fotográfica con telescopio". Es también el responsable de fotodigiscoping.info, que congrega a los practicantes de esta técnica y en cuyo foro puede consultarse cualquier duda al respecto.

Los artículos de la serie "Tan lejos, tan cerca" salen publicados, normalmente, el segundo miércoles de cada mes.

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