• "Ha sido un verdadero lujo escuchar en primera persona a los excombatientes"
  • "Aspiramos a estar entre los tres primeros del mercado réflex europeo en ...
Entrevista
DIEGO ALQUERACHE, FOTOPERIODISTA

"Es como un ballet, todos con ese patético subir y bajar de la cabeza para mirar la pantalla"

 
10
SEP 2006

Con todas las fotografías de su última exposición recién empaquetadas, Diego Alquerache nos recibe con una sonrisa y un cálido apretón de manos, preámbulo de una fructífera entrevista. Argentino de nacimiento y cordobés de adopción, habla sin reparo con QUESABESDE.COM sobre la llegada de la era digital a la fotografía, aborda críticamente la situación del fotoperiodismo en conflictos bélicos y se confiesa fiel seguidor de la fotografía analógica y en blanco y negro.

¿Cuándo comenzó tu andadura fotográfica?

Empezó con la fotografía de un policía que se suicidó en la vía pública. Creo que fue por instinto. Salté el cordón policial, hice la foto y se publicó en portada. Ahí comenzó todo el tema, aunque yo ya había hecho algo de fotografía antes. Luego aplacé el fotoperiodismo durante un tiempo, porque me metí en publicidad, ilustración, pintura y dibujo. Pero más tarde lo volví a retomar.

Autodidacta de formación, ¿quiénes han sido tus referentes?

Siempre fui autodidacta. Desde los tres años ya pintaba, y eso siempre me había gustado. La fotografía fue el medio de hacer algo plástico de forma más inmediata.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

No soy muy idólatra, pero sí ha habido gente que me ha impactado y emocionado. Quizás los clásicos, por la publicidad que se les ha dado. En otros campos, McCurry por los viajes, Nachtwey por su forma de mostrar la tragedia de la guerra... y también Diane Arbus, de quien me impactó mucho la forma de llegar a los rincones más ocultos de las personas, de sacar el lado oscuro de cada persona de forma evidente e incluso violenta.

Has trabajado siempre como free-lance. ¿Es la fotografía para ti un trabajo o un modo de vida?

El hecho de ser free-lance es una excusa que utilizamos para no darnos cuenta de que trabajamos, aunque se trabaja muy duro y se juega mucho con las emociones, la desesperanza y las ilusiones. Sensaciones interiores y también exteriores, que hay que saber controlar para que no te dominen.

Foto: Diego Alquerache

Como me decía una amiga, somos free-lance en la vida también. El fotógrafo free-lance es un espíritu libre; no nos gusta asentarnos en ningún lugar, somos bastante nómadas, tenemos muchas inquietudes por las cosas que están lejos de nosotros, para acercárnoslas a nosotros y también a los lectores.

En España hay una tendencia creciente a no dramatizar en los magazines dominicales de los principales periódicos. Eso tiene que notarlo el free-lance que se financia proyectos de denuncia social...

El tema duro está muy duro de vender. Pero es con todo, y no sólo con el fotoperiodismo. Nos quieren vender una visión de la realidad bastante surrealista. Quieren meternos en nuestra burbuja y no sacarnos de ahí. Nos quieren hacer insensibles e inconscientes a lo que está pasando alrededor.

Foto: Diego Alquerache

Pero hay luchas de poder. Nos estamos matando los unos a otros y hay gente que se muere de hambre. Estas cosas hay que mostrarlas para que actuemos en consecuencia. A los gobiernos esto no les interesa, porque el desconocimiento y la ignorancia les permite a ellos operar libremente. Si ahora tirasen una bomba atómica en Sudán, por ejemplo, si no hubiese información no nos enteraríamos y no habría reacciones de protesta.

En tus reportajes se distinguen trabajos con un contenido de denuncia social y otros más lúdicos.

Es una cuestión de etapas. A veces tienes etapas más oscuras y crees que del ser humano no se puede aprovechar nada, y entonces te metes en tragedias humanas. Pero luego te das cuenta de que el ser humano también tiene cosas hermosas y bellas.

Foto: Diego Alquerache
Foto: Diego Alquerache

Mi obra es una especie de reportaje de la vida del ser humano. Es muy bonito saber que hay tribus en la selva amazónica que no se matan entre ellas y que viven en armonía. Hay glamour y tragedias, y estas cosas conviven con nosotros. Durante un tiempo sólo mostraba tragedias humanas, así que ahora voy alternando un poco.

Retratos, moda, publicidad, viajes... tu trayectoria fotográfica es muy diversa.

Todos tenemos muchos registros: desde una faceta tremendista y catastrofista hasta otra más vital y alegre, pasando por otra muy superflua y banal. Mi fotografía es como mi caligrafía; soy ese compendio de cosas.

Foto: Diego Alquerache

¿Cómo es cubrir un conflicto bélico? ¿Una escuela para la vida, para la técnica fotográfica?

En la guerra puedes pasar de puntillas o meterte en ella. Pasar de puntillas es ir diez días a un hotel a cubrir un conflicto y salir de vez en cuando a hacer fotos, que lo veas todo desde arriba.

Otro planteamiento es meterte dentro. Es más arriesgado, sí, pero aprendes mucho más porque te impregnas de todo, estás viviendo en las mismas condiciones, pasas el mismo miedo y las mismas necesidades que ellos. Es meterse en la guerra de forma comprometida, no combatiendo, pero conviviendo con los afectados mucho más. Así es como se aprende.

Foto: Diego Alquerache

La primera vez que fui a Sarajevo fui con periodistas al hotel de los periodistas e hice la vida de los periodistas. No me convenció. Así que la siguiente vez pasé la guerra viviendo en una casa con los mismos problemas que todo el mundo: sin agua, sin luz, sin comida, sin teléfono... hacía más frío dentro que fuera.

Foto: Diego Alquerache

En estas condiciones asimilas más estas cosas. En una guerra a veces los fotógrafos están como en un escenario, como si se estuviese rodando una película para ellos. Esto es lo que a mí no me gusta hacer.

Creo que tienes una anécdota "de película" en Sarajevo, mientras paseabas charlando con un chico...

Hablaba con un chico en la calle. En un momento dado hice el gesto de agacharme para escucharle mejor, y justo entonces noté que me pasaba una bala de gran calibre junto a la oreja. Me perforó el tímpano, porque la velocidad de la bala es superior a la velocidad del sonido. Ahí aprendí que primero la bala te da -aunque en ese caso no fe así- y luego la escuchas.

Cambiemos de registro. Utilizas el color y el blanco y negro: ¿en qué te basas para la elección de uno u otro?

Hay cosas a las que no les veo el color, sea por la parte técnica o por la parte emocional. Una escena trágica con colores muy vivos distrae, aturde. Por otra parte, el blanco y negro puede quitarle interés a la componente lúdica en determinados temas.

Foto: Diego Alquerache

En el caso de las fiestas de San Fermín tuve problemas técnicos, porque allí era todo blanco, rojo y azul. Sí que inicialmente me planteé hacerlo en color, por ser un tema de alegría y festividad, pero por otro lado era todo demasiado monocromo. Así que preferí hacerlo en blanco y negro, que además de preservar más las formas, le da un carácter más anacrónico.

Foto: Diego Alquerache

Quedó muy bonito, pero fue una excepción. En el resto de temas el color ha sido para la parte lúdica, y el blanco y negro para lo social.

En España hay una tendencia creciente a publicarlo casi todo en color. Parece que si no eres Sebastião Salgado, lo tienes muy difícil para publicar en blanco y negro.

Yo no soy Salgado y sigo vendiendo mis reportajes en blanco y negro. A mí me gusta el blanco y negro, y apuesto por ello. Sé que algún día los que hacemos blanco y negro estaremos de moda.

Según tengo entendido, sigues fiel al formato analógico. ¿Por qué?

La era digital me ha perjudicado mucho, y creo que a otros muchos fotógrafos también. Primero, porque hay mucho intrusismo profesional por culpa del [formato] digital. Segundo, porque se ha perdido mucho la capacidad de análisis de la imagen, ya que vas corrigiendo sobre la marcha. En el momento de disparar no te planteas si las sombras están bien expuestas o no, si los colores son los adecuados o si has de saturar más: disparas y corriges, pero no sabes por qué ha surgido ese cambio.

Foto: Diego Alquerache

Hay una frase que se ha hecho muy popular en la era digital: "Luego lo arreglo con el Photoshop". El Photoshop debería servir para que tu imagen escaneada se parezca al negativo original, no para cambiarla, y todo el trabajo que no hayas sido capaz de hacerlo en la toma no lo hagas después en el ordenador. Aprende a hacer mejores fotos antes.

Y también está el tema gestual. Es como un ballet: todos con ese subir y bajar de la cabeza para mirar la pantalla [de la cámara]. Eso lo considero patético.

Foto: Diego Alquerache

Yo utilizo cámaras de visor telemétrico para no perder nunca la conexión de lo que estoy fotografiando ni distraerme lo más mínimo, para no perder gestos que pasan en instantes de segundo. Ni siquiera me gustan las réflex, porque en el momento en que se levanta el espejo pierdo la visión de la escena. Me parece fundamental no perder de vista lo que ocurre mientras estoy trabajando.

Trabajas con una Leica.

Sí, con una Leica y una Rolleiflex de 6 x 6 de doble objetivo, con espejo fijo. Nunca pierdo la imagen.

¿Con cuál de tus trabajos te quedarías?

Creo que es como los hijos: es muy difícil decir cuál es tu preferido. Todos me han aportado alguna experiencia increíble y les estoy muy agradecido por haberme llevado a esas situaciones. El resultado me gusta más en unos que en otros, pero yo me quedo con todos, porque en todos he puesto entusiasmo y todos me han llenado.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

De toda la vida he sido un apasionado de las motos, y esa pasión ha corrido siempre paralela a la fotografía. Siempre que puedo intento mezclar las dos cosas: viajar en moto con mis cámaras.

Foto: Diego Alquerache

Ahora estoy preparando un viaje para este mes de noviembre, una expedición de carácter humanitario. Se trata de un recorrido por los Andes, de norte a sur y de más de 6.000 kilómetros, que haremos en un mes.

Prospectaremos pozos de agua para las poblaciones colindantes y depuraremos el arsénico de los pozos de agua que ya existen. Iremos con motos "trail" para campo y carretera, para poder acceder a zonas que con otros vehículos sería imposible. El proyecto se llama "Agua para los niños".

¿Tienes algún consejo para quienes empiezan en la fotografía?

Hay que intentar, aunque sea muy difícil, formarse como persona antes que como fotógrafo. Cuando tienes cosas que contar, las cuentas bien; cuando no tienes nada que contar, sólo hablas cosas vacías. Y esto se traduce en las fotografías. Hay que saber desarrollar la propia edición, que ya cuesta, y tener mucha capacidad de análisis.

Etiquetas
Fuentes y más información
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar