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Entrevista
DAVID VIñUALES, ESPECIALISTA EN FOTOTERAPIA

"La fotografía tiene un poder curativo"

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Foto: David Viñuales
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FEB 2016

David Viñuales ve la fotografía como una herramienta terapéutica de posibilidades infinitas. Doctorado en Educación Artística, profesor de Psicología del Arte en la Universitat de Barcelona y de Fotografía Terapéutica y Participativa en la escuela GrisArt, y director del programa de Arteterapia de la Fundación Agustín Serrate, este joven fotógrafo cree que la imagen puede servir para facilitar los procesos personales y ayudar a gente con problemas de toda índole, acercándolas a la realidad de un modo que ningún otro arte es capaz de hacer. Con él hablamos del concepto de fototerapia, de la capacidad de descifrar conscientemente los mensajes visuales con los que nos bombardean las 24 horas del día y de la fotografía como puerta a mundos interiores cuya existencia desconocíamos.

La fotografía como herramienta terapéutica. ¿Es una idea nueva o algo que ya lleva años haciéndose y de lo que hasta ahora no nos habíamos enterado?

En el mundo anglosajón no es nuevo porque tienen una gran tradición en experimentar con las artes dentro de las terapias. Empezaron en los años 70 a hacer cosas con la fotografía en el marco de la psicoterapia, y llevan más de 20 años trabajando de forma profesional con este tema. En Europa y España es algo mucho más joven. La fotografía como algo que facilite procesos positivos para las personas no tiene más de un par de décadas. Es un campo muy reducido y hay muy poca fundamentación teórica.

¿En qué se basa y cómo funciona la fototerapia?

Hay dos fórmulas distintas. En una se incluye la fotografía en un proceso de psicoterapia y arteterapia. Son fórmulas reguladas con procesos creativos que facilitan los procesos personales y sirven para ayudar a personas con problemas concretos. Para esto hace falta una formación un poco específica.

Por otra parte, ahora está muy de moda la fotografía participativa. Es decir, hacer fotografía con colectivos que tienen necesidades especiales. Aquí la idea es facilitar sus procesos expresivos. Son personas, por ejemplo, con dificultades mentales y con el habla. A través de las imágenes se expresan mejor y están en contacto con el mundo.

La fotografía es un lenguaje único.

Sí. Llevo estudiando esto hace años para construir una base teórica con la que trabajar. Yo también soy fotógrafo, y he visto que los psicoterapeutas están interesados en los procesos mentales pero no en los procesos creativos que se dan con la fotografía y lo que pasa al hacer una foto. Al estar en los dos bandos he intentado trabajar y descubrir por qué funciona la fotografía, por qué funciona dentro de un proceso con psicólogos y en un taller con un fotógrafo y un grupo de gente con problemas, ya sean chavales de una escuela, personas con problemas de dependencia o riesgos de exclusión.

La fotografía va más allá de las palabras, no se queda solo en lo verbal. Esto facilita una compresión del mundo mucho más profunda, basada en lo emocional y lo interno. Es algo que además tiene un poder curativo.

"La fotografía va más allá de las palabras, no se queda solo en lo verbal. Esto facilita una compresión del mundo mucho más profunda, basada en lo emocional y lo interno"

Vivimos en una sociedad que es cada vez más eminentemente visual. Venimos de un mundo en el que ya había imágenes antes que palabras. Los niños, por ejemplo, son capaces de reconocer a sus padres al verlos aunque todavía no sepan decir ni papá ni mamá. El lenguaje visual existe en las personas antes que el verbal, y nos comunicamos a través de él tanto interna como externamente.

Con las redes sociales lo compartimos todo. Ahora nadie manda una carta para explicar un viaje: simplemente hace una foto y la comparte con los amigos. Consumimos muchas imágenes, y al estar en una sociedad visual, tenemos la oportunidad de reencontrarnos con unos lenguajes que son propios de las personas. La fotografía es una forma de generar imágenes y por tanto es una puerta que se abre para que las personas puedan crecer.

¿Corremos el peligro de quedar saturados con tanta imagen o por el contrario el bombardeo visual nos enriquece?

Depende de las decisiones que tomemos y de cómo manejemos la información que recibimos. Participamos de la experiencia de los amigos que tenemos por todo el mundo a través de las imágenes que comparten con nosotros. Podemos saturarnos, evidentemente, si no nos paramos para asimilar toda esa información e insertarla en nuestra propia experiencia de vida. De igual modo que somos responsables nosotros de lo que comemos, también lo somos de lo que vemos.

¿Cómo te metiste en esto de usar la fotografía como terapia?

Yo venía de estudiar Bellas Artes y de estar haciendo discurso en fotografía. La fotografía -y el arte en general- lo que hace es ponerte en pelotas delante de ti mismo. Te muestra y te ofrece la opción de ver todo lo que sucede. Durante esos procesos conocí la idea del arteterapia. Me interesó y empecé a estudiar el tema. Estudié Psicología para ampliar conocimientos, y empecé a investigar fuera de España todo lo que había sobre este ámbito.

¿Te ves más como fotógrafo o como psicoterapeuta?

Si miramos mi nivel de facturación quizás soy más fotógrafo que profesor o arteterapeuta, pero creo que estoy en un equilibrio. Aunque cada vez apuesto más por este campo que por la fotografía profesional.

¿A qué personas va dirigida la fototerapia?

Yo trabajo principalmente con personas con problemas de salud mental en un centro de día y en un hospital de día. Allí combino trabajos de fotografía terapéutica y arteterapia. Pero cada vez tengo más interés en el uso de la fotografía en ámbitos más cotidianos para promocionar y facilitar la salud en personas que no tengan problemas graves.

"La fotografía -y el arte en general- lo que hace es ponerte en pelotas delante de ti mismo"

Por ejemplo, ahora estoy colaborando en un proyecto con chavales con riesgo de exclusión. Son personas que necesitan un pequeño reenganche hacia lo social, y a través de la imagen pueden desarrollar cosas que tienen atascadas. La fotografía permite que las confronten, las reintegren y se atrevan a tirar hacia delante.

La fotografía es un medio de expresión estupendo. Seguro que muchas personas se expresan mucho mejor con una imagen que con la palabra.

Sin duda. Hay muchos grupos de personas que tienen problemas con el idioma, por ejemplo. A través de las imágenes se pueden reintegrar sus costumbres, gustos o inquietudes, que son diferentes a las del territorio nuevo en el que se encuentran. En casos así la palabra es un hándicap. La imagen no.

La imagen es una puesta en común, y este es uno de los poderes mágicos que tiene. Nos conecta de una forma muy directa y muy profunda, también emocionalmente. No sirve solo como facilitador de la expresión de cada uno, sino que como nace de un sistema de conocimiento diferente al verbal, muy estructurado, sirve también para compartir de un modo muy ágil construcciones emocionales, además de simbólicas.

Además de trabajar como fotógrafo y terapeuta, ahora también estoy dando clases en la escuela de fotografía GrisArt de Barcelona y en la Universitat de Barcelona, y allí estamos trabajando mucho la idea de mediación cultural. Cada vez se plantea más que todos los artefactos culturales, sean los que sean -pintar, fotografiar, etcétera- sirven para que las personas nos pongamos en contacto y nos liberemos de los conflictos que a veces afloran con la comunicación verbal. Es un tema que está ahora en el candelero, y la fotografía es un medio estupendo para trabajar la mediación.

Foto: David Viñuales

¿Nos puedes hablar de algún caso en el que la fototerapia haya tenido un gran impacto en una persona y la haya cambiado completamente?

No creo que deba hablar de casos concretos, pero en mi experiencia como profesor sí que he visto una evolución tremenda y los alumnos que vienen se sorprenden muchísimo de lo que les pasa con la fotografía. Descubren zonas sensibles de sí mismos que desconocían. Esto hace que se acerquen al mundo desde distintos puntos de vista. Al ser consciente de muchas cosas nuevas, también disfrutas más las emociones.

La fotografía como puerta de acceso a mundos interiores ocultos hasta entonces.

Exacto. La fotografía es una puerta a estos mundos interiores, y gracias a ella podemos reintegrarlos a nuestro día a día.

¿Es este poder de integrar esos mundos algo exclusivo de la fotografía o es compartido con otras artes?

El resto de las artes tienen el poder de activar ciertas cosas, ya que se promueven a través de los procesos creativos que se dan. Pero la fotografía tiene algo que no tiene el resto: nos acerca a la realidad. No hay ningún otro arte que haga eso como lo hace la fotografía. Y no hablo de la realidad en plan de que lo que vemos en una foto es real. No es esa la idea. Hablo de la forma de realidad a la que conseguirá que te acerques.

"La fotografía tiene algo que no tiene el resto de artes: nos acerca a la realidad. No hay ningún otro arte que haga eso como lo hace la fotografía"

Es un concepto bastante más complejo que todo esto y algo en lo que he estado trabajando y de lo que hablo en mi libro “El camino de la fotología”. Es un ensayo en el que hablo de todo este tema: la fotografía como forma de conocimiento, interior y exterior. Y lo trato desde la perspectiva de la fotografía como herramienta terapéutica.

Me interesa mucho la esencia de la fotografía porque es algo muy conocido por los fotógrafos pero no por los terapeutas. Es un mundo en el que se conectan varios mundos al mismo tiempo. La fotografía es un proceso de conocimiento con el que entramos en contacto con las personas, con el mundo y con nosotros mismos. Es un proceso que no es propio de la psicología y a lo mejor no puede ser propio solo de la profesión de fotógrafo. Quizás haya que buscar la cantidad de ingredientes necesaria de cada uno de los campos para poder formular esa idea.

¿Qué parte pesa más en fototerapia? ¿El análisis de una imagen o la creación de esa imagen?

Ambas partes son muy importantes y se retroalimentan. Si no hay una fundamentación teórica es muy difícil anclar después la experiencia de forma didáctica. La experiencia artística ya produce un efecto positivo en la persona que crea. Esa lucha es contigo mismo. Si a eso le añadimos una dosis de todos los procesos que tienen lugar allí, eso te puede ayudar a generar un sentido mayor, más amplio, para ti mismo. Las dos partes son necesarias. La fotografía es una experiencia visual y la teoría no puede prescindir de eso.

¿Qué fotos usáis en los cursos de fototerapia?

Tengo varias colecciones de imágenes que uso para hacer estimulación visual. También uso proyectos de otros artistas con un discurso interesante, y en ocasiones también utilizamos material de alumnos, siempre con el correspondiente consentimiento. Soy muy escrupuloso con el uso de las imágenes, y me gusta explicar a las personas que una foto es un documento en el que hay que tener en cuenta a las personas retratadas y al autor. Hay que tener siempre muy en cuenta la autoría de las imágenes.

Imagino que en fototerapia, más que la búsqueda de la foto perfecta, lo que se busca es una imagen que llegue, que le diga algo a uno.

Eso es. Lo que son buenas y malas fotos dentro del mundo de los fotógrafos no siempre coincide con lo que se considera buenas y malas fotos en el mundo del arte.

La fotógrafa Jo Spence fue una de las grandes precursoras de la fotografía terapéutica. Hacía fotos de una potencia tremenda y su intención era reentender su vida a través de la fotografía. Ella sabía de diafragmas y de todos los aspectos técnicos, pero su intención no era hacer buenas fotos en el sentido de composición o medición de luz, sino que buscaba sacar lo que tenía dentro y comprenderse un poco más a ella misma.

"La experiencia artística ya produce un efecto positivo en la persona que crea. Esa lucha es contigo mismo"

Pero es cierto que la técnica es un camino que facilita ciertos procesos. Si tú no tienes unos mínimos conocimientos sobre la técnica, es muy complicado que consigas representar aquello que buscas o entender lo que estás representando si es un accidente.

De David Lynch se dijo hace mucho tiempo que no sabía hacer películas normales. Evidentemente sí que sabía, pero prefería hacer las cosas a su manera y explorar otros terrenos.

Exacto. En el arte conceptual la abstracción total pierde la parte de sentimiento de las personas, la parte emocional. Entonces se convierte en arte de robot. Cada cosa tiene su espacio y su lugar. El arte expresionista tiene el suyo, claro está, pero el arte te tiene que tocar.

¿Qué importancia tiene el equipo fotográfico en un curso de fototerapia?

La importancia de la herramienta se define según el trabajo que se quiera realizar. En algunos casos es muy importante el equipo; en otros, no tanto. En el curso que estamos haciendo ahora en GrisArt hay un alumno que está documentando un proceso personal y está haciendo un trabajo muy bueno. Allí no hay ninguna búsqueda de equipo. Por otro lado, hay un fotógrafo que está haciendo un trabajo de calle, y en ese caso sí es importante el equipo que usa.

"Muchas veces se ha utilizado la fotografía como herramienta terapéutica, y al no haber ningún fotógrafo de por medio salen fotos que son un churro"

Yo soy de los que reivindican que la herramienta es importante en la medida de lo que se busca. Muchas veces se ha utilizado la fotografía como herramienta terapéutica, y al no haber ningún fotógrafo de por medio salen fotos que son un churro. Y al final no es que desmerezca, pero los alumnos no consiguen hacer lo que buscan porque no conocen el equipo.

La cámara es como el pincel con el que vamos a pintar lo que tenemos dentro o el lápiz con el que vamos a escribir lo que sentimos. Hay que conocer sus posibilidades si queremos explotarlas al máximo.

Los grandes artistas de todas las épocas de la historia del arte y la humanidad, aquellos que se han considerado genios porque han trascendido a su época y cultura, ante todo han sido personas que técnicamente eran muy buenas. Además, han conseguido aportar el toque personal que hace que su obra sea única.

Cuando trabajas en un proceso de crecimiento personal o terapia lo importante es que la persona se exprese, no aprender a manejar objetivos. Pero luego hay que ir definiéndolo todo para poder contar las cosas de distintas maneras.

¿Hacia dónde irá la fototerapia en el futuro? ¿La veremos como una asignatura en las escuelas e institutos?

¡Qué buena pregunta! Creo que cada vez habrá más presencia porque seremos cada vez más conscientes de los beneficios que tiene para nosotros. Lo que pasa es que todavía está empezando. Se empezó a hablar de ello hace 30 años, pero se ha escrito muy poco al respecto. Desde aquí lo estamos impulsando, y queremos que se impulse también desde el lado de los fotógrafos, y no solo desde el terreno de los terapeutas.

La escuela GrisArt se ha interesado por el tema, y cada vez recibo más llamadas y mensajes de gente interesada. De todas partes. La fotografía como forma de arteterapia ya está muy integrada, pero es fundamental sacarla del ámbito clínico. Tiene que ir mucho más allá. Ese es el camino que tenemos que abrir. Tendremos que hablar de aquí a diez años y ver cómo ha cambiado el asunto.

En el sistema educativo tiene que haber un momento en el que se enseñe a leer los mensajes visuales, porque nos están enchufando conceptos y arquetipos trabajados desde la publicidad cuando estamos bajos de defensa que nos comemos con patatas. A nivel inconsciente reconocemos los arquetipos, pero a nivel consciente no los manejamos. Hay que luchar contra ese analfabetismo visual. El sistema se está aprovechando de la herramienta de lo visual en las personas.

"Si se nos educara visualmente para detectar cómo se construyen los mensajes, ese sería un primer paso para una sociedad más sana"

En la Edad Media el conocimiento, la palabra, estaba en poder de unos pocos que manejaban el cotarro. Los demás trabajaban para estos. Ahora no es tan diferente, la verdad. Te enseñan a funcionar con patrones, pero no te dan la herramienta de conocimiento para que tú seas libre.

Si en las etapas tempranas de la educación se nos educara visualmente para detectar cómo se construyen los mensajes, ese sería un primer paso para una sociedad más sana. En los talleres que hago suelo hacer gimnasia visual para que los alumnos se den cuenta de cómo se crean las cosas, de cómo construimos la realidad.

En épocas navideñas los niños reciben un bombardeo visual que los vuelve locos y luego lo piden todo. Se les bloquea mentalmente sobreexcitándolos. A los adultos también nos pasa, pero es algo que puede jugar en nuestro favor. Si vamos a ver una exposición que nos gusta y la disfrutamos, eso ha ido en nuestro favor. Si haces fotos y consigues que las imágenes reflejen algo de ti mismo, eso va a tu favor. Ese es el camino que hay que buscar.

Siempre y cuando algo no nos inmovilice.

Sí. Y que la fuerza nos acompañe.

¿Por qué no podemos apartar la mirada de ciertas imágenes?

Porque te tocan en un momento concreto de tu vida y se anclan a la experiencia de ese momento de la existencia de las personas. Una imagen que en un momento dado te puede tocar, al año siguiente te puede pasar desapercibida. Es la experiencia del presente.

En mi práctica personal trabajo con un tipo de fotografía que parte de la idea de pensar en la fotografía como contacto con el presente. No hablo del presente como el aquí y el ahora, que se refiere al instante, a algo concreto y estático. Hablo del presente tal y como se entiende en la cultura oriental.

"La fotografía como forma de arteterapia ya está muy integrada, pero es fundamental sacarla del ámbito clínico. Tiene que ir mucho más allá"

Es decir, hablo de la desposesión de símbolos. En el momento en el que hay un proceso meditativo, de conciencia sobre uno mismo y sobre el entorno, no hay símbolos. Es un momento en el que te das cuenta de que ya estás inmerso en la realidad. Eso, a través de la fotografía, se puede trabajar, y es muy interesante.

Hay infinidad de cosas que tienen resonancia en lo que haces. Solo hay que fijarse para verlas y darse cuenta de ellas. Cuando sales a hacer fotos, por ejemplo, empiezas a disparar y te sumerges en un proceso de meditación activa. En la naturaleza es más fácil que en la ciudad conseguir eso. Es una forma de estar en contacto con el mundo y te sientes bien cuando lo haces.

Una fotografía también es un anclaje a algo pasado.

Por supuesto. Cuando haces una foto ese es un lugar al que puedes volver siempre. En terapia lo usamos así. Evidentemente el momento y el contexto han pasado, pero gracias a la fotografía puedes volver allí y revisar aquello como si fuera un sueño.

Lo mismo pasa con los olores, que pueden transportarnos a lugares o épocas pasadas con una facilidad pasmosa.

Exacto. A ese nivel de percepción de memoria es exactamente igual. Lo que pasa es que la fotografía luego también funciona como lenguaje y construcción. Se puede construir mucho más allá a partir de una fotografía. Hay muchas más opciones.

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