© David Hogsholt


|
David Hogsholt: "Hace ya diez años que fotografío a Mia. Es drogadicta y se prostituye. La conocí en Copenhagen, a través de su novio, en mis primeros días fotografiando en una sala de venopunción, un lugar donde es muy difícil conseguir hacer fotos. Yo conté con la ayuda inestimable de mi tío, que es periodista, para tener acceso a ese sitio y comenzar el trabajo con los drogadictos.
Mia me pidió que les hiciera unas fotos a ella y su marido con ropa de calle, porque se habían casado hacía muy poco y sólo tenían fotografías con el traje de boda. Yo le expliqué mi propósito con este reportaje y poco a poco nos hicimos amigos.
Se trata de un proyecto de larga duración en el que trabajo muy lentamente. A veces es incluso mejor no tomar fotografías, porque se trata de gente a la que no conozco y les puede resultar violento.
Pese a todo, nunca he tenido ningún problema por dos razones. Para empezar, Mia entendió a la perfección lo que quiero hacer y me ayuda mucho: cuando hay gente a la que no conozco, ella me los presenta y les pide permiso por mí para fotografiarles. La otra razón es que no tengo prisa con nada en este tema; tengo muy claro que es a largo plazo y no fuerzo ningún tipo de situación, lo que me permite trabajar muy relajado.
La dificultad radica en comprender a Mia y su entorno. Mia es una chica adorable, pero los drogadictos son personas emocionalmente muy vulnerables, sin recursos y con muy poca energía vital, y por tanto buscan relaciones de amistad muy fuertes. No se trata de hacer un reportaje sobre una drogadicta, sino más bien sobre una persona que intenta llevar una vida normal.
Todo esto tiene que verse reflejado en las tomas, y al principio resultaba un poco complicado porque me centraba en dar imágenes muy informativas y gráficas. En esta fotografía, por ejemplo, Mia está inyectando una dosis de cocaína a Tascha, que por entonces era una de sus mejores amigas.
Lo chocante de la escena no es que la pinchara en el cuello, sino que se trataba de una acera en el mismo centro de Copenhagen. Eso me hizo comprender el verdadero poder que tiene la droga sobre los adictos. Tascha tenía tanta necesidad en ese momento, que no importaba nada más. Además, fue muy tenso porque Mia no es muy hábil con la jeringuilla y le estaba pinchando el cuello.
Con el tiempo he visto necesario incluir fotografías más emocionales, que retraten otros aspectos de su vida, como la fragilidad y la belleza, hasta el punto que ahora son las imágenes predominantes. Siempre escojo aquellas instantáneas que me hagan sentir lo mismo que siente mi sujeto. En fotoperiodismo, éste es mi auténtico dogma."
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez.
Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.
Más información acerca de esta noticia:
- Página personal de David Hogsholt
- Página del grupo Reportage (Getty Images) dedicada a David Hogsholt
Si deseas suscribirte vía RSS a los artículos de esta serie, haz clic aquí

|