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Entrevista
DANY VIRGILI, FOTóGRAFO

"La decisión del Supremo es una sentencia de muerte no sólo para los fotógrafos, sino para todos los creadores"

 
22
JUN 2011

Tal vez no sea un fotógrafo mediático ni se deje caer por ArCo con una conferencia magistral año tras año, y es posible que por el nombre no le pongamos cara. Aun así, es muy probable que hayamos visto más de una fotografía suya. Es Dany Virgili, retratista con una larga trayectoria -ya concluida- como fotógrafo publicitario cuyo nombre saltaba recientemente a los titulares por convertirse involuntariamente en centro de una sentencia judicial que amenaza con derrumbar los pilares de la fotografía. Para hablar de ello y con motivo de la inauguración de su primera exposición ("Kron: ¿El Paso del Tiempo Produce Monstruos?"), QUESABESDE.COM ha intercambiado con este veterano fotógrafo barcelonés varias preguntas por correo electrónico.

¿Es cosa nuestra o no es muy dado Dany Virgili a las exposiciones?

Durante la mayor parte de mi carrera he estado principalmente centrado, junto a mi mujer y colaboradora Elita Muiños, en desarrollar los encargos publicitarios que llegaban al estudio y en una labor marcadamente institucional. Ambas cosas no me dejaban suficiente espacio para sumergirme en profundidad en otros proyectos.

¿Por qué una exposición ahora, que es cuando Madrid bulle con PhotoEspaña?

El hecho de que coincida en el tiempo con PhotoEspaña es una anécdota. Uno expone cuando tiene algo que contar. La mía es una respuesta a una necesidad personal de aportar reflexiones a una sociedad que está profundamente disgustada consigo misma. Y no me refiero sólo a lo que ha llevado en España a que algunos indignados se manifestaran.

Autorretrato de Virgili. | Foto: Dany Virgili

¿Son las exposiciones un regalo al visitante o una forma de mirarse el ombligo? ¿Qué tiene una exposición que no tenga un buen libro fotográfico?

Explicaba el día de la inauguración Pepe Corredor-Matheos, Premio Nacional de Poesía, entre otras muchas cosas, que ante una obra uno tiene la oportunidad de enfrentarse a sí mismo. Un visitante puede pasar de largo y otro, en cambio, puede sentirse profundamente conmovido ante la misma pieza.

Una de las grandes diferencias entre una exposición y un libro -bueno o malo- es la vivencial, la interrelación que se establece ya no con las obras, sino con el espacio. Incluso con la propia entidad. Nosotros no elegimos la Real Fábrica de Tapices por casualidad, sino por la especial relevancia que tuvo en la vida de Goya y porque entre la selección de retratos que explican mi trayectoria, muestro algunos de los que realizamos a Sus Majestades los Reyes y a Sus Altezas Reales los Príncipes.

Foto: Dany Virgili

En el caso de "Kron", he volcado más energía y creo que se puede entender mucho mejor lo que quiero transmitir con el libro (no es un simple catálogo), pero ambas cosas tienen funciones y momentos diferentes. La obra expuesta no es sólo una fotografía; es un objeto que tiene vida propia, en el que he jugado con los componentes principales de la corteza terrestre: hierro, aluminio, silicio, oxígeno... y con pigmentos. Además, la rotura de escalas es un elemento importantísimo que nos conduce a coger distancia respecto a los problemas que nos afectan, como camino imprescindible para poder descubrir lo que intento mostrar al espectador.

¿Qué buscabas con esta colección?

Bajo el concepto filosófico de que "lo único permanente es el cambio" y sobre la base de la contradicción humana, rindo homenaje a "Los Caprichos" de Goya, partiendo de uno de sus grabados más representativos , "El sueño de la razón produce monstruos", con similar intención crítica y reflexiva, ya que creo que nuestro actual paradigma está colapsado y por suerte hay luz al final de la gruta. Gente muy potente, como Stephen Covey, está dando pautas clarísimas para superar la era de la industrialización, incluso la de la información. Propongo ir en esa dirección, viendo el mundo con unas gafas nuevas, mejor graduadas.

Foto: Dany Virgili

¿Te gusta o te intimida que otros fotógrafos visiten tu exposición?

¿Intimidarme? ¿Por qué habría de intimidarme? Estoy acostumbrado a que me juzguen [ríe].

Una pequeña encuesta que hicimos a colegas de profesión concluyó que se te conoce más por dos polémicas (las fotos del Príncipe y la reciente sentencia del Tribunal Supremo) que por tu extenso trabajo. ¿Te frustra o eres de los que opinan que lo que debe conocerse son las fotos y no los fotógrafos?

Hasta que lo has mencionado no me había considerado nunca como una persona controvertida. Lo que sí es cierto es que acostumbro a defender "mi verdad" con pasión. Está claro que a la prensa -y a parte de sus lectores- le gustan los titulares potentes.

Vengo del mundo anónimo de la publicidad. Es normal que el gran público no me conozca, aunque me sorprende negativamente que los autores que citas, si son del sector, desconozcan la labor institucional en defensa de nuestros derechos que durante tantos años he estado llevando a cabo. Aunque por los resultados... quizá tenía que haberme dedicado al parchís.

Has incluido una parte de la controvertida sentencia del Tribunal Supremo como eslogan de tu colección. Cuéntanos cómo se originó y en qué ha derivado este litigio. ¿Cómo se siente uno cuando le dicen que su trabajo no es "auténtico" trabajo?

Me gustaría puntualizar algunas cosas y pedir que se me perdone la visceralidad de algunas frases.

"Lo alucinante de esta comedia es que me enteré porque llamó un periodista para entrevistarme"

La colección, fruto de diez años de labor, tiene su propio discurso crítico, cuyo origen y naturaleza nada tienen que ver con el motivo de la demanda que interpuse para poner coto al uso no pactado de una serie de fotografías de productos alimenticios, práctica por desgracia demasiado habitual en nuestra profesión. El eslogan, que no está relacionado directamente con la muestra, fue una decisión de ultimísima hora para hacer patente mi monumental cabreo e intentar poner el dedo en la llaga sobre la cuestión que más comentarios ha suscitado: ¿quién decide qué tiene suficiente altura creativa?

Lo alucinante de esta comedia es que me enteré porque llamó un periodista solicitando entrevistarme. Esto sucedió el pasado 10 de mayo, a 15 días vista de la inauguración y justo cuando estaba acabando el libro que la complementa. Para mí, suponía un terremoto y lo que más necesitaba en esos momentos vertiginosos era tranquilidad. Rogué que me dejaran en paz. No quise ni hablar con mi abogado ni por supuesto leer la sentencia, para no desviarme de mi objetivo principal en esos momentos.

Una vez "cerrado" el libro, respiré hondo y tuve como una sacudida (si os digo que se abrió el cielo y apareció un ángel pensaréis que todo esto me ha trastocado más de lo que lo ha hecho). No creo en las casualidades. Cómo era posible que, una década después de haber iniciado una reclamación, justo en plena locura de los últimos preparativos, me cayera a bocajarro este palo... ¡por boca de un periodista!

"A última hora decidimos añadir este eslogan al libro: ¿Son estas también meras fotografías? ¿O son las otras sólo meras sentencias?"

Comprendí que no podía quedarme noqueado en el barro, que tenía que levantarme y seguir luchando. Lo comenté con Alberto Fregenal, de Wave Cap, diseñador del libro, y él me abrió una vía al sugerirme que aún podíamos aprovechar las sobrecubiertas. Redacté volando un texto nuevo para las solapas, y tras asegurarme con mi abogado de que no estaba incurriendo en ningún delito por las declaraciones que hacía, decidimos no sólo incluirlas, sino que Alberto diseñó una potente etiqueta con el eslogan "¿Son estas también meras fotografías? ¿O son las otras sólo meras sentencias?". Sacrificando la armonía estética que tenía la portada, la etiqueta está pegada en una esquina como un "parental advisory" [aviso que se incluye en los álbumes musicales que contienen letras que pueden ser ofensivas].

En mi web esta etiqueta me sirve de menú para llevarnos a una sección en la que incluyo documentación sobre el tema. Además de las citadas solapas, donde pido públicamente perdón a tod@s l@s fotógraf@s [el uso de la arroba es del entrevistado], se puede descargar la sentencia completa y no el simple extracto que ha salido en agencias.

Respecto a la pregunta, hay una frase típica que se usa en los círculos jurídicos y que, adaptada, responde perfectamente a la cuestión: "Las cosas son lo que son... y no lo que los jueces dicen que son."

La mayor parte de la comunidad fotográfica ha criticado la sentencia, pero parece que todo ha quedado ahí; nadie ha hecho nada más. ¿Qué repercusiones puede tener todo esto para los fotógrafos?

Ésa, por desgracia, es una tónica general que afortunadamente se ha roto precisamente estos días con la reacción de los indignados. No basta con quejarse en los foros o en la barra de un bar. Nosotros, como seres humanos, tenemos la maravillosa posibilidad, aunque asuste, de poder elegir, independientemente de cuáles sean las circunstancias en las que nos encontramos. Y en nuestra vida podemos escoger entre ser protagonistas o "meros" espectadores, y perdona la broma fácil. No sé si éste es el lugar adecuado, pero voy a intentar sintetizar.

Creo que en este caso hay dos vertientes bien diferenciadas. Por un lado, la mía como individuo "pisoteado" por la... ¿justicia? Por otro, la de integrante, y en muchas ocasiones y en diferentes entidades a lo largo de los últimos veinte años, representante de un colectivo.

No basta con quejarse en la barra de un bar: tenemos la maravillosa posibilidad de escoger entre ser protagonistas o meros espectadores

Todos estos años de "trabajo social" han conformado una personalidad algo paranoica: me tomo en serio la responsabilidad de mis actuaciones y soy muy consciente de que, si todo acabase aquí, habría metido una de las mayores cagadas de mi carrera profesional... y también personal. Mi temeridad por no desistir ante las demoledoras sentencias o la negligencia de los jueces por no haber juzgado el caso concreto ha supuesto una sentencia de muerte contra todos los creadores, no ya sólo para los fotógrafos. Además, con dicha actuación, hemos alimentado al indeseable "monstruo de la inseguridad jurídica", temible para las partes... incluidos ellos.

¿Que qué he hecho para intentar reconducirlo, aparte de pedir disculpas? De entrada, lo que "el sistema", por poco efectivo que me parezca, me permite. Es decir, he interpuesto un incidente de nulidad de actuaciones con el que, a través del afamado abogado constitucionalista Tomás Gui Mori, solicito la nulidad de la sentencia.

Por otro lado, y es más complejo de lo que parece, lo siguiente es valorar en profundidad qué es, de aquello que se podría hacer, lo más conveniente para el sector. No sé si recordaréis que, hace tres años, un grupo de fotógrafos redactó un "Manifiesto por un cambio en la protección legal de la fotografía" en el que se solicitaba la supresión de la figura de la "mera fotografía". Junto a Jordi Romaní, abogado especializado en derechos de propiedad intelectual e industrial que ha llevado mi complejo caso, y a quien conocí porque era el asesor de la Asociación de Fotógrafos de Publicidad y Moda de Cataluña en mi etapa en la junta de dicha entidad, participamos en su momento como invitados en una de las reuniones. Pero nos gustaría valorar si esa es la mejor solución.

Ambos nos hemos comprometido a analizar la situación, y con el respaldo explícito de algunos grupos nos hemos propuesto retomar el tema y hacerlo avanzar hasta que consigamos esa protección efectiva que el legislador nos quiso claramente dar en su día. Seguramente, en su momento será muy positivo conocer la opinión de los diferentes integrantes del sector para edificar sólidamente nuestra propuesta, y solicitaremos también vuestro apoyo para que se oiga bien fuerte nuestra voz.

¿Eres partidario del "copyleft"? ¿Cederías gratuitamente tus fotos?

El tema del "copyleft" es lo suficientemente enrevesado como para que no te pueda contestar sin antes informarme a fondo. No añadiría nada sustancial. Por mi parte, estoy encantado de haber colaborado en la edición del calendario Talita de 2011, retratando a un niño con síndrome de Down junto a Pep Guardiola, quien también ha participado de forma gratuita, al igual que una serie de famosos y de fotógrafos amigos, coordinados eficazmente por Elita [esposa de Virgili].

Foto: Dany Virgili

¿Ha perjudicado la cultura del "todo gratis" a la fotografía profesional?

Lo que ha perjudicado a la fotografía publicitaria, según mi limitado e imparcial punto de vista, viene de muy atrás y fue un proceso bastante genérico. La cultura del abaratamiento de costes, tras la guerra del Golfo y la resaca de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, importada por Superlópez [en referencia a Ignacio López de Arriortúa] cambió el panorama económico de este país de forma casi aniquilidora, deshumanizando parte de las relaciones comerciales.

"Los fotógrafos publicitarios pasamos de ser colaboradores a putos proveedores, donde lo único que parecía importar era la rebaja del precio que intentaban hacerte"

Para que nos entendamos, mi sensación fue que pasamos de ser colaboradores a putos proveedores, donde lo único que parecía importar era no ya el precio final, sino la rebaja que intentaban hacerte. Aunque los "administradores" parecían no darse cuenta, tratar así a las personas acaba perjudicando a la propia organización. Esa misma filosofía, aplicada a la esfera de las agencias, creo que les hizo mucho daño, porque como consecuencia inevitable de ello se crearon las centrales de medios, desde donde las propias compañías negociaban directamente con televisiones y prensa, dejando a las agencias con una porción de la tarta relativamente pequeña: la creatividad.

Y ahí volvemos a entrar los autores. Hubo una nueva vuelta de tuerca, y creo que en algún momento caímos irremediablemente en la incultura del pan para hoy, hambre para mañana. El trabajo que hicimos desde las asociaciones no fue suficientemente eficaz para revertir esa mentalidad.

También el auge de los archivos de imagen con sus "royalty free" y su utilización como si fueran "socios creativos" de las agencias publicitarias ha sido una estocada de la que difícilmente se recuperarán la mayoría de especialistas que no han querido o sabido entrar en el juego. Desconozco cuán saneadas están dichas empresas, pero lo que parece evidente es que se han adaptado a las "necesidades". ¿Crisis? ¿What crisis?

¿Cómo encararás tu siguiente proyecto tras una sentencia tan desfavorable? ¿Cambiarás la forma de trabajar?

"La sentencia no va a quedar sin respuesta porque es escandalosamente desastrosa y nefasta para los autores que no están en el Olimpo de los dioses"

Mi forma de trabajar creo que ha sido y seguirá siendo muy coherente. Ya he comentado antes que frecuentemente rozo la locura. O quizá es que nunca he aceptado al miedo como compañero de trabajo. Creo que el ser humano tiene un potencial enorme, ahogado en la mayoría de personas por la cantidad de basura que estamos acostumbrados a tragar.

Es más, te diré una cosa: no sé cuánto tiempo nos llevará revertirla, pero estoy convencido de que esta sentencia ha sido muy positiva (no te rías), y aunque no sé decirte el plazo, contribuirá notablemente a devolvernos la protección que la ley nos otorga. Me explico. Si hubiera sido simplemente mala, hubiera ayudado a seguir hundiendo a los fotógrafos. Pero como es tan escandalosamente desastrosa en sí y consecuentemente nefasta para la mayoría de autores que no están en el Olimpo de los dioses, ya sean diseñadores, ilustradores, escritores o pintores, no va a quedar sin respuesta.

Esto ha ido demasiado lejos, y confío en que el propio Supremo o el Constitucional... o incluso en Estrasburgo haya alguien con un poco de criterio que pueda juzgar las cosas por "lo que son".

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