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Con texto fotográfico

"Es una de las mayores maravillas del mundo natural" Danny Green

 
Foto: Danny Green
7
MAR 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Las islas británicas son un paraíso para las aves, y el porfolio de Danny Green así lo atestigua. Pese a la belleza y fascinación que este inglés dice sentir por algunas de las zonas más exóticas del mundo, admite que su destino favorito es su tierra natal. Con dos prestigiosos Wildlife Photographer of the Year en su haber, Green nos da la fórmula para obtener imágenes tan bellas como ésta, en la que vemos una inmensa bandada de estorninos maniobrando para evitar el ataque de un halcón peregrino: insistir en un sujeto con mucho potencial y darle un enfoque alternativo.

Danny Green

Durante el invierno de 2009 trabajé en un proyecto para documentar los grandes dormideros de estorninos, cosa que ocurre en los meses más fríos. He visitado muchos lugares a lo largo y ancho del Reino Unido en los que se da este fenómeno, con una variedad de hábitats que va desde los bancos de cañas hasta viejos embarcaderos. Todos ellos tenían un gran potencial fotográfico, pero ninguno se podía comparar con los grandes dormideros en Gretna, en Escocia, muy cerca de la frontera con Inglaterra. En su momento más álgido este dormidero puede albergar más de un millón de pájaros.

Ya había visitado esa zona muchas veces antes, pero nunca me había quedado del todo satisfecho con el resultado final de las imágenes, porque es muy difícil transmitir este espectáculo aviar en una sola fotografía. Tras un par de meses tenía la sensación que mis imágenes eran igual que el resto de imágenes que había visto antes, así que me decidí a probar un enfoque del tema totalmente diferente.

Empecé a usar velocidades de obturación lentas para transmitir una sensación de movimiento, pero aun así tuve que trabajar duro para encontrar un equilibrio en la imagen final. Entonces cambió mi suerte, porque los estorninos comenzaron a buscar un dormidero en un lugar diferente. Esta nueva ubicación me ofreció la posibilidad de fotografiar la bandada mientras se arremolinaba en torno a un campo abierto que tenía dos árboles prominentes.

Esta característica podía darle a la fotografía una dimensión más real de la escena, y además me permitía añadir los árboles en la composición, de forma que apareciesen muy nítidos, lo que acentuaba el movimiento de los estorninos mientras giraban en torno a ellos. Usé un trípode muy robusto para poder disparar con velocidades de obturación lentas y aun así conseguir que los árboles salieran muy enfocados. Pero si usaba velocidades demasiado lentas no se apreciaba el revoloteo de los pájaros, así que tras experimentar un poco decidí que 1/8 de segundo era el mejor ajuste posible.

Fotografié la escena pensando ya en el blanco y negro, porque de esta forma se enfatiza mucho el contraste general de la fotografía.

La última pieza del rompecabezas fue tener un halcón peregrino cazando: la presencia de este depredador había causado rizos de pánico en toda la bandada. Tener la ocasión de ver bailar así a los estorninos mientras se mezclaban y giraban para evitar al halcón peregrino fue una experiencia extraordinaria, una de las mayores maravillas del mundo natural.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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