Crónica

D-IVE, la fotografía móvil hecha festival

 
22
ABR 2013
Iker Morán   |  Barcelona

Para unos es una especialidad fotográfica. Para otros, fotografía a secas, sin necesidad de aditivos. Algunos consideran que es una simple diversión, pero cada vez son más los que le buscan salidas profesionales. Sea como sea, el movimiento en torno a la fotografía con teléfonos móviles va más allá de esas imágenes de Instagram repletas de gatos y "cupcakes". Un universo muy activo que este fin de semana se ha dado cita en Barcelona en D-IVE, el primer festival de fotografía móvil del país.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿D-IVE? De "digital live", nos explica Jordi Ventura. Nos sentamos con él unos minutos a última hora del sábado mientras las actividades del festival enfilan la recta final de su primera jornada. Al menos en el recién inaugurado edificio Disseny Hub de Barcelona. Dentro de unas horas, la fiesta -nunca mejor dicho- se traslada a El Molino, el mítico teatro de la ciudad condal, y el domingo hay programadas varias rutas fotográficas por toda la ciudad.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La idea -recuerda Ventura- surgió el año pasado. Existen comunidades virtuales muy potentes y consolidadas alrededor de la llamada fotografía móvil, pero ninguna cita presencial de esta envergadura. Es uno de los pilares sobre los que ha surgido D-IVE, un evento con ganas de reunir a los aficionados a esta fotografía con algunos de los grandes especialistas en la materia.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

También aquí hay una especie de "star system". Carol de Britos, otra de las patas de este festival, es parte de él, aunque todo el mundo la conoce en la red como "sushi de tortilla". De hecho, aquí el nombre es casi lo de menos si no coincide con el usado en Instagram o EyeEm, las dos redes fotográficas más populares entre los asistentes a D-IVE.

No separar la vista de la pantalla

Cinco meses de trabajo separan aquella idea de las actividades que llenan la agenda de este sábado. Una decena de personas se han ocupado de la producción, lidiando con un presupuesto que, como ocurre siempre en estos tiempos de crisis, acaba siendo más ajustado de lo deseable pese a la larga lista de empresas colaboradoras y la notable presencia mediática que ha conseguido D-IVE.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Nos lo cuenta Elena Panzetta, a la que conocimos compartiendo fotos en papel hace unos meses en PicSharing y que también está embarcada en esta aventura. El resultado de ese trabajo de meses son las charlas, talleres y conferencias de este sábado, impartidas por más de una veintena de ponentes venidos de toda Europa. Auténticas estrellas en este mundo que suman decenas -centenares en algunos casos- de miles de seguidores.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

"No hay que separar la vista de la pantalla del teléfono, porque si no la persona se da cuenta de que le estamos sacando una foto", explica Andrés Altamarino durante su taller dedicado a la llamada "street photography", una de las especialidades más recurrentes cuando se trata de hacer fotos con el móvil. Incluso se puede concretar más. Lo suyo son las "candid photos" de mujeres.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Paralelamente discurren otros cuatro talleres, que se van sucediendo a lo largo del día hasta completar un programa bastante completo. Algunos explican su forma de trabajo, los programas de edición que emplean, los mejores filtros o los accesorios para el móvil. Toni Vegara, por ejemplo, habla de sus instantáneas en blanco y negro y de la aplicación AfterFocus para simular el desenfoque de la óptica al disparar con el móvil.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Para algunos es lo más interesante. O conocer en persona a VuThéara -auténtica eminencia de la fotografía móvil en Francia- o Alena Kh, con su curioso proyecto de refranes interpretados a base de fotografías con muñecas Barbie.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Otros asistentes confiesan que lo mejor es reunirse con amigos y conocidos de las diferentes redes. Con los pies bien puestos en la tierra recuerdan que es una simple afición y que las pretensiones de profesionalizarla no van con la mayoría de ellos. Opiniones para todos los gustos entre quienes han pagado la entrada del festival, con precios entre 20 y 100 euros.

Kalashnikov sí, pezones no

Las actividades tan variadas no son casualidad, apuntan los organizadores. Un puesto de "sushi" para quienes disfrutan con la fotografía gastronómica, otro de maquillaje -las uñas son uno de los fetiches fotográficos de Instagram- e incluso un desfile de moda. Y arquitectura, por supuesto, que estamos en uno de los nuevos edificios de diseño de Barcelona y con vistas a la torre Agbar. Sólo faltan los gatitos, bromeamos.

Si la idea es hacer presencial y físico lo virtual, tampoco falta una exposición de fotografías. Y propuestas para sacarlas del teléfono: impresas y enmarcadas en cartón, convertidas en imanes de nevera o incluso proyectadas con el minúsculo Projecteo, cuyos impulsores están recaudando fondos para llegar a fabricarlo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pese a esa desvirtualización, las cabezas agachadas buscan la pantalla del móvil. Es el gesto más repetido. Algunos grupos charlan en la terraza. Otros forman un círculo silencioso mientras comprueban en su teléfono la penúltima foto subida por uno de los presentes. Es parte de la liturgia.

En el auditorio, las conferencias también abarcan todos los aspectos de esta nueva asignatura. Philippe González habla de Instagramers, la mayor comunidad mundial de usuarios de Instagram -igers, según su terminología-, que fundó hace unos años. Y no todo es iPhone, defiende Atle Ronningen, creador del grupo DroidEdit de usuarios Android.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Mayka Navarro, de El Periódico, habla sobre periodismo y fotografía. "No hay problema para mostrar a un niño con un Kalashnikov, pero si se escapa un pezón la foto se censura en Instagram", protesta Luis Torres -editor de la revista Shooter, la primera del mundo dedicada a fotografía móvil- cuando sale el tema. Un fenómeno que, recordamos, no sólo ocurre en Instagram.

Fotografía... ¿móvil?

Navarro navega en su charla por ese complejo mar del fotoperiodismo a base de móvil, repasando algunas de las últimas portadas en las que las instantáneas hechas con un teléfono han sido noticia. La herramienta es lo de menos, concluye, lo que cuenta es la historia.

¿Tiene sentido entonces hablar de fotografía móvil? Lo comentábamos a primera hora con Jesús León, otro de los ponentes de D-IVE. Es fotografía a secas, sin necesidad de sufijos, coincidimos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tal vez haya que cambiar el nombre para la próxima edición. Es pronto, suponemos. También para las valoraciones sobre la acogida, aunque Jordi Ventura y todo el equipo están casi tan contentos como cansados. ¿Una edición anual? ¿Internacionalización? Ya se verá.

Lo que está claro es que móvil o no, la fotografía con teléfonos es capaz de generar su propio universo, movilizar a muchos usuarios y dinamizar un segmento que lo necesita. Eso sí, si el año que viene todo el mundo se presenta con unas Google Glass, habrá que ir pensando otro neologismo. ¿GlassPhotography?

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