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OpiniónEnfoque diferencial

Blogs

 
9
NOV 2009

Hoy día cualquiera tiene un blog. No lo digo con afán faltón: es una realidad. Se juntan un ordenador e Internet y, "voilà", blog al canto. De hecho, últimamente lo raro es encontrar gente que no tenga blog. Es como cuando hace quince años tenías correo electrónico: al principio era cosa de "geeks", y ahora, ¿quién no lo tiene?

El problema de los blogs es que son como un saco de fruta sin cribar: hay unos cuantos -pocos- buenos, mucha morralla, algún bicho indeseable y piezas que dan el pego, pero que si las muerdes te dejan un regusto amargo en el paladar.

Los dos últimos no son problemáticos; basta con ignorarles. Los primeros son los que hay que guardar en nuestra selección de favoritos y leer a diario, pero el problema -¡ay, el problema!- el problema está en la morralla, que muchas veces nos engaña por su atractivo envoltorio.

Casi todos los fotógrafos profesionales con blog están muy lejos de convencernos para que lo guardemos entre nuestros favoritos

Entre la profesión fotográfica hay pocos buenos blogs y mucha morralla. En España, no sé si sorprendentemente, los mejores blogueros no son los mejores fotógrafos -aunque hay grandes fotógrafos que son grandes blogueros- y casi todos los fotógrafos profesionales que administran un blog están muy lejos -lejísimos- de convencernos para que lo guardemos entre nuestros favoritos.

Cuando comencé a escribir mi blog, buscaba principalmente dos cosas: desmitificar la profesión de reportero gráfico y ayudar a despejar el camino a los que empiezan. Para presumir de fotos -si es que puedo presumir- ya tengo una galería en mi web.

De momento, ya he conseguido desmitificar eso que dicen de que los fotógrafos van de farra en farra y ligan con supermodelos. Además, recientemente he sabido que un estudiante que fue el primero en hacer sus prácticas conmigo gracias al blog ha conseguido su primer trabajo como fotoperiodista.

Ya me puedo dar con un canto en los dientes. Hasta tengo trols y todo. Pero mis colegas... cuánto me decepcionan a veces con lo buenos profesionales que son.

No voy a decir nombres -porque mañana me quedaría sin café-, pero tampoco hace falta. Busquen blogs de fotoperiodistas, y a ver cuántos son algo más que un repositorio de fotos más o menos personales o profesionales adornadas de títulos falsamente intelectuales. Que si "ira", que si "tiempo", que si "el pasado"...

Apenas hay "feedback" con los lectores, unos mínimos consejos fotográficos y poca trastienda. Con lo interesante que sería ver qué fotos hizo ese profesional para una publicación y cuáles se descartaron, o cómo las hizo, o qué le dijo a aquel político para lograr capturar aquel gesto.

Con lo interesante que sería ver cómo hizo un fotógrafo esas fotos, o qué le dijo a aquel político para capturar aquel gesto

Los blogs son una grandísima herramienta de comunicación e información. Gracias a la "blogocosa" puedo ver la evolución del joven estudiante que descubre las maravillas del píxel para, acto seguido, descubrir el punto de vista del curtido fotógrafo que se resiste a abandonar su Leica de película los domingos por la mañana.

Por desgracia, los que más nos podrían enseñar, los profesionales, no lo hacen. ¿Será por hastío? ¿Será por pereza? ¿Será por dinero?

Mis colegas reporteros me dicen que no tienen tiempo. Otros opinan que no está el horno para ir revelando sus truquillos laborales. Y otros me confiesan que, simplemente, pasan del tema. Yo les sugiero que se trata de ayudar, que ojalá hubiera tenido yo un panel de comentarios cuando estaba en la escuela de fotografía intentando imitar las fotos de Gorka Lejarcegi o inspirándome en los trabajos de Juan Medina.

A lo mejor soy yo el bicho raro. Un blog personal no deja de ser eso: personal. A ver si va a resultar que a los fotógrafos de prensa les importa poco la trastienda y sólo quieren desahogarse. A ver si va a ser que lo que publican en sus blogs es lo que realmente quieren publicar y no les dejan.

A ver si voy a estar otra vez equivocado...

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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