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  • "Hoy día fotógrafo lo es casi cualquiera; lo difícil es vivir de ello"
CRISTóBAL BENAVENTE, SALES DE PLATA

"Si las grandes firmas abandonan la película es por su mala gestión, no por falta de interés del mercado"

 
17
DIC 2012

Mientras los filtros con estética retro triunfan en los móviles, la fotografía química hace ya años que está en claro retroceso. Pese a ello hay quienes resisten y no dudan al afirmar que el carrete fotográfico tiene muchos años de vida por delante. Convencido de ello, Cristóbal Benavente montó hace tiempo el blog Sales de Plata, que ahora se dedica también a la venta de película y accesorios para fotografía química desde Madrid. Un negocio singular en plena era digital pero para el que -asegura- sigue habiendo demanda más allá de la moda de la lomografía. Con él charlamos sobre el futuro de la película y descubrimos algunos carretes económicos de pequeños fabricantes.

Hace pocos años la discusión era si la película daba más calidad que las cámaras digitales. Ahora la pregunta del millón es si la fotografía química sobrevivirá.

Claro que sobrevivirá. Los dos medios hablan de lo mismo pero emplean lenguajes diferentes. Ambos tienen sus respectivas ventajas e inconvenientes, y desde luego no son incompatibles para nada. Es parecido a comparar un vinilo con un MP3: ambos dan lo mismo, pero uno de ellos tiene algo especial.

Citando a mi amigo y fotógrafo Alberto Fernández de Agirre: "El digital, de momento, es limitado. Crea píxeles, información. Mucha, pero es mensurable, geométrica y predecible. El analógico tiene la capacidad de ir más allá. También tiene sus límites, pero éstos están muy difusos. Y quizás es en esas zonas alejadas donde encontramos trazos de auténtica belleza. Las cosas demasiado perfectas no suelen serlo."

Foto: Cristóbal Benavente
Benavente, en un autorretrato.

Pero, ¿qué tipo de ventajas aporta el uso del carrete respecto a una cámara digital? Por lo que comentas, da la sensación de que es sobre todo una cuestión de romanticismo, estética, discurso artístico...

Hace poco más de un año, cuando inauguramos el blog, lo hicimos con un artículo titulado "El sentido del carrete hoy" en el que surgieron algunas de las ideas que comentas, como el romanticismo (recuerdos para toda una vida), la estética (el grano), el discurso artístico (blanco y negro real). Pero también otras como la calidad de imagen (la latitud de exposición) o incluso la comodidad (poder olvidarse de las baterías). No estoy barriendo para casa diciendo que sea el único medio correcto, pero sí creo que, igual que el digital aporta ventajas, no hay que considerar de entrada que el soporte químico no aporte también algo.

¿No te parece que el uso de cámaras de carrete se percibe más como una moda o una tendencia puntual que como una cuestión fotográfica?

Habría que ver de qué cámaras hablamos. La lomografía, por ejemplo, a pesar de su estatus de culto en ciertos círculos, sí que la veo como una moda. Aunque siempre haya excepciones, claro. Sin embargo aquellos que disparan con cámaras de gran formato eligen el medio según lo que esperan obtener y que no podrían conseguir con una cámara digital.

No hay que olvidar que la elección del medio artístico limita y define el resultado, y hay gente para la que en un caso concreto, sea por las razones que sea, sencillamente la película es la única opción.

Así que estás convencido de que hay vida más allá de la lomografía para la fotografía química.

Sin duda. La diapositiva lo tiene muy difícil, principalmente porque es cara, difícil de revelar en casa y aporta pocas ventajas frente al digital, pero acarrea con casi todos sus inconvenientes, como "quemar" las luces altas con relativa facilidad. Sin embargo, casi todo el mundo coincide en que el blanco y negro químico tiene algo que el digital no consigue imitar del todo.

Además, por mucho que intentemos copiar el grano y la estética, siempre estará la mayor latitud de exposición de los negativos, tanto en color como en blanco y negro. Por otro lado, hay terrenos como el formato medio que, a pesar de la democratización que ha pretendido la Pentax 645D, siguen estando vedados al digital por su alto precio. Y en cuanto al gran formato digital aún sigue en pañales... Así que, sí, más allá del mundo Lomo sigue habiendo vida.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
En el almacén de Sales de Plata se amontonan todo tipo de carretes, papeles y químicos para el revelado.

Sales de Plata comenzó como un blog dedicado a la fotografía química y ahora está centrado también en la fotografía documental. De ahí disteis el salto a una tienda. ¿Había demanda para este tipo de productos?

Había un espacio sin cubrir. En Madrid se pueden contar con los dedos de la mano las tiendas que venden el material que nosotros tenemos. De hecho algunas ni siquiera se molestan en traerlo ya.

Nuestros clientes son gente que vuelve a la película y sobre todo fotógrafos nuevos que quieren experimentar. Lo que más se vende ahora mismo es película de formato medio y papel. Y claro, también se pide mucho material para enviar fuera de Madrid.

Con Kodak a punto de desaparecer y Fujifilm e Ildford como los dos últimos grandes fabricantes, ¿el futuro de la película pasa por pequeños productores?

Kodak tomó una estrategia muy mala en su tiempo y ahora mismo no parece que lo estén enmendando. Ilford se ha posicionado ahora mejor a costa de -curiosamente- hacerse algo más pequeño, y Fujifilm ha sabido compatibilizar de forma ejemplar los mundos digital y de la película química.

Pero sí, algunos pequeños productores están tomando el relevo. En ese sentido ellos son el futuro, pero eso no quiere decir que las grandes compañías vayan a desaparecer o abandonar este negocio. Si alguna lo hace será por su propia mala gestión interna, no por falta de interés del mercado en sus productos. Polaroid es el mejor ejemplo: despareció porque, según ellos, no había interés, y ahora The Impossible Project está triunfando con estos mismos productos.

¿Cuáles serían los nombres más destacados entre esos pequeños productores?

Hay unas cuantas. Foma, desde luego, cuyos papeles son los que más nos piden por dar muy buena calidad a un precio muy competitivo. Rollei, que hace lo mismo pero con los carretes. Impossible, gracias a la cual hemos podido desempolvar las Polaroids. Efke, que produce película de ISO 25. Kentmere, que conforma la línea económica de Ilford. I.D.S., Argenti... hay muchas más de las que la gente piensa.

¿Algún carrete en especial que recomendarías a los usuarios de cámaras de película?

En blanco y negro a mí me gusta mucho la película Rollei RPX 400, principalmente porque cada carrete sale a poco más de 2,50 euros, y da una calidad muy buena y se escanea muy bien. Además, se fabrica tanto en 35 milímetros como en formato medio. También es muy recomendable la película Kentmere 400, que produce Ilford en su misma fábrica, y básicamente ofrece un producto de calidad similar a la mítica HP5+ pero bastante más barata.

En cuanto al color, me gusta mucho una película casi desconocida que se llama Corporation 9,9. Es de ISO 200, cuesta 1,50 euros y la calidad es muy aceptable para lo que se paga por ella. Un clásico es la Fuji Superia 1600. Es cara, pero el grano que da tiene encanto y en parte tira por tierra el mito de que la película no funciona bien con sensibilidades altas.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Algunos de los carretes recomendados por Benavente.

Pese a que hay carretes económicos, se está instalando la idea de que en un futuro no muy lejano la película será casi un artículo de lujo, como de hecho ocurre en cierto modo con las cargas para Polaroid.

Gracias a todos esos fabricantes pequeños seguro que no será así. Se seguirán fabricando, y con ello no serán artículos de lujo, porque eso sólo ocurre cuando no hay oferta en el mercado y resulta imposible encontrar ciertas películas.

Cuando tome el relevo una generación que ha crecido directamente con la fotografía digital, ¿crees que se mantendrá el interés por algo que casi verán como un proceso antiguo?

El otro día mi primo, que tiene 17 años, me preguntó qué estaba haciendo al verme cambiar un carrete. Es muy difícil explicar qué es un negativo a alguien que no ha usado uno en su vida, así que al final tuve que tirar de la analogía de la tarjeta de memoria.

Sin embargo creo que ese desconocimiento podría motivar mucha más curiosidad y hacer que nueva gente que nunca lo ha vivido se acerque a este tema. Por otro lado, como finalidad didáctica creo que el analógico tiene una utilidad incuestionable al obligarte a hacerlo todo por ti mismo e interiorizar el proceso. A fin de cuentas, el digital sustituye la película por un sensor, pero los parámetros son los mismos y suele ser más fácil saber adónde se va si se sabe de dónde se viene.

Nos ha llamado la atención que en vuestra tienda se pueda pagar en pesetas. ¿Una broma, un guiño retro u os queréis adelantar a una eventual salida del euro?

Según el Banco de España aún hay más de 250 mil millones de pesetas circulando por ahí, y podemos cambiarlas hasta el 2020. Yo aún no he visto ninguna, pero me haría ilusión que alguien me pagara con ellas. Casi no entiendo de economía y no sé si saldremos del euro o no, así que diré que es un guiño retro. Puede que sea verdad que somos algo nostálgicos los que seguimos defendiendo la fotografía química.

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