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OpiniónContando píxeles

Crisis

 
21
JUL 2008

Impronunciable término para algunos, cruda realidad para la inmensa mayoría, crisis es, sin duda, la palabra de moda. Mientras el precio de los combustibles y la recesión económica tras la orgía inmobiliaria se convierten en la excusa perfecta para recortar plantillas y subirlo todo excepto los salarios, la pregunta no es si esta desaceleración -por sinónimos, que no falte- llegará al mercado fotográfico, sino cuánto tardará en hacerlo.

El problema es que la dichosa crisis es un concepto que lleva ya tantos años instalado de forma gratuita en este sector y ya ha perdido su tirón mediático.

El concepto crisis lleva tantos años instalado de forma gratuita en el sector fotográfico que ya ha perdido su tirón mediático

Y es que desde que el píxel jubiló a las sales de plata, muchas compañías y pequeños comercios no han conseguido acostumbrarse a la nueva coyuntura, en la que los beneficios ya no se cuentan por revelados de 24 ó 36.

Es como el cuento aquel de los pastores y el lobo. Hemos pasado tantos años escuchando los lamentos mientras las ventas de cámaras crecían exponencialmente y las firmas se enzarzaban en absurdas guerras de precios, megapíxeles y renovaciones mensuales, que ahora, cuando en realidad la bestia amenaza con enseñar sus fauces y poner de luto los escaparates, ya no suena creíble oír hablar de crisis.

Sin embargo, el otro día, uno de esos catálogos llenos de ofertas y colorines borró de mi cabeza cualquier tipo de escepticismo sobre las vacas flacas que acechan al mercado de la fotografía.

El director y fundador de una conocida franquicia de tiendas fotográficas saltaba a la primera página para explicar a los lectores -no sé si tan alucinados como un servidor- los trucos para comprarse una buena compacta y no un churro cualquiera. Sí, ya saben, de esos que las malvadas tiendas -de la competencia, claro- pretenden colarnos.

En círculos más íntimos se habla de reducciones en las ventas de hasta un 30%

Justo cuando estaba retorciéndome de risa en el suelo al ver con qué soltura explican ahora que la resolución no es tan importante los mismos que aleccionaban a sus vendedores que hay que vender megapíxeles sin demasiados miramientos, se me heló la sonrisa al ver la crisis materializarse con cristalina transparencia.

"Nosotros vendemos material fotográfico, no lavadoras", dejaba caer en su discurso. Un bonito dardo envenenado para quien se quiera dar por aludido, que deja claro no sólo que esta vez sí que viene el lobo, sino que los pastores no van a dudar en ponerse la zancadillas unos a otros ante el inminente descenso de las ventas.

Y es que, aunque públicamente nadie dice nada, en círculos más íntimos ya se habla de reducciones en las ventas de hasta un 30%, mientras circulan por ahí estudios confidenciales sobre el comportamiento del mercado tecnológico en los últimos meses con gráficos descendentes que producen bastante vértigo.

¿Cómo reaccionarán las compañías del sector cuando esta más que segura crisis se materialice definitivamente? ¿Negarán la mayor como hacen las constructoras o inmobiliarias agarrándose a ese espejismo de una cola de cientos de personas ansiosas por hacerse con un iPhone?

¿Sustentará el segmento réflex las cifras del mercado? ¿Seremos testigos de fusiones o grandes compras?

Es una posibilidad, pero lo cierto es que no hace falta un comunicado oficial para deducir que lo mismo que las ventas de coches han caído estrepitosamente, también la gente se lo pensará dos veces antes de renovar su compacta, dar el salto a una SLR o invertir en una óptica en condiciones. El Euribor que aprieta o histeria colectiva, pero las cifras ahí están.

La respuesta del sector está por ver, pero la verdad es que cuesta imaginar una reacción acorde a la nueva situación. Apostar por modelos más exclusivos no parece el camino a seguir, habida cuenta de que ni los coches de lujo se han salvado de la crisis.

Subir el precio de las cámaras para compensar el aumento de las materias primas y el transporte -una técnica habitual para la película química- suena insostenible después de acostumbrar al usuario a pagar cada vez menos por más prestaciones, y sobre todo teniendo en cuenta que las más vendidas no suelen alejarse mucho de la franja de los 100 euros.

Una coyuntura complicada la que se avecina, y que obligará a los genios del marketing a afinar el ingenio para superar el bache.

¿Sustentará el segmento réflex las cifras del mercado como hasta ahora? ¿Caerá en el camino alguna de las marcas que últimamente no parecen desenvolverse con demasiada agilidad? ¿Seremos testigos de fusiones o grandes compras?

Sea como sea, uno no puede dejar de pensar, mientras termina de ojear ese divertido catálogo de ofertas que les comentaba, la maldita gracia que hace saber que, por culpa de los excesos de los de siempre y sus amigos del banco, ahora toque apretarse el cinturón y los megapíxeles.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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