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OpiniónContando píxeles

¿Crisis del fotoperiodismo?

 
29
OCT 2012

En realidad el periodismo no está en crisis, sino que goza de mejor salud que nunca gracias -entre otras cosas- a las nuevas posibilidades que ofrece Internet, el acceso a la información, la supuesta democratización de los sistemas de comunicación... Una teoría que viene a decir que lo que se está viviendo es una crisis laboral del sector periodístico y de los medios de comunicación, no del periodismo.

Pero, ¿es posible el periodismo sin periodistas? Según los capos de los grandes diarios es evidente que sí. Una opinión que, curiosamente, comparten esos gurús reinventores de una nueva forma de comunicación basada en gente con tanta pasión por lo suyo como para trabajar y escribir por cuatro duros. ¡Menos paga el Huffington Post, demagogo sindicalista!, te recordarán si osas criticar su chiringuito 2.0.

Pero, retomando el tema de la crisis y enfocándolo sobre el sector fotografico, ¿está en peligro el fotoperiodismo o simplemente lo está la profesión de fotoperiodista? El gran Gervasio Sánchez lo dejaba bastante claro hace unos días en Albarracín durante la duodécima edición del seminario sobre fotografía y periodismo que allí se celebra: "El mejor consejo que le puedo dar a alguien que se quiera dedicar a la fotografía es que se busque primero un trabajo asalariado que le permita vivir."

¿Estamos dispuestos a pagar por contenidos de calidad o la mierda sensacionalista de fácil digestión ya nos va bien?

Samuel Aranda, el último ganador del World Press Photo, ponía la puntilla: "En España hay una de las canteras más potentes del mundo [...] pero la mayoría lo estamos haciendo para medios extranjeros, y la verdad, no tengo ninguna esperanza de que las cosas cambien a mejor."

También estos días el fotógrafo David Airob publicaba en su blog una breve charla con Maysun, una de las contadas reporteras que está cubriendo el conflicto sirio. Como "free lance", por supuesto, porque como se encarga de aclarar ella misma "es más fácil para los medios tener a 'free lances' trabajando, porque obtienen un producto de calidad y no tienen que preocuparse por asumir gastos ni seguros."

El resultado es idéntico a lo que se comentaba en Albarracín: "Estamos publicando en los mejores periódicos y magacines del mundo gracias a agencias extranjeras, cuando en casa ni siquiera nos contestan a los mails", apunta Maysun.

Hay historias, hay grandes fotoperiodistas y excelentes reportajes, pero no hay dinero. O al menos ésta es la excusa que se esgrime para recortar plantillas y precarizar el trabajo de los que se quedan en la redacción o como colaboradores.

Pero sea una crisis periodística o simplemente de la profesión -suponiendo que se puedan desligar ambas ideas, que es mucho suponer- tal vez es el momento de aplicar un poco de autocrítica. Sí, esa especie en peligro de extinción en un país en el que, sin ir más lejos, nadie pierde las elecciones y casi todo el mundo -no, no todos son iguales- es capaz de darle una lectura positiva a sus resultados.

Aunque repartir bofetadas apuntando bien arriba es un ejercicio muy sano y reconfortante como también lo es recordar a muchos editores que -por decirlo suavemente- no gozan de muy buena fama entre los fotógrafos del país, también habría que asumir el papel que como lectores o profesionales de la tecla o la cámara estamos jugando en esta tragicomedia.

¿Estamos dispuestos a pagar por contenidos de calidad o la mierda sensacionalista de fácil digestión ya nos va bien? ¿Qué parte de culpa tenemos -aficionados o profesionales- cuando nos prestamos a publicar textos y fotos por la cara a cambio de ver nuestro nombre impreso para mayor gloria de nuestro ego? ¿De verdad somos inocentes en esa cultura del rápido, barato y como sea?

Si sobran ideas, grandes fotógrafos, iniciativas y ganas de trabajar o jugarse el tipo por cuatro duros, igual ha llegado el momento de dejar de repetir que la culpa es de los profesionales que no saben reinventarse y buscar otros responsables. Aunque en este reparto a todos nos acaba tocando un poco.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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