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Corea del Norte prohíbe las redes Wi-Fi en las embajadas para evitar el acceso a Internet de sus ciudadanos

 

El gobierno ya ordenó anteriormente bloquear las redes Wi-Fi con contraseñas o reducir su potencia con el fin de evitar su uso no monitorizado

9
SEP 2014

El acceso a Internet en Corea del Norte es un privilegio al alcance de unos pocos. Solo los extranjeros y las clases altas de la denominada nación ermitaña pueden conectarse a la red de redes de forma relativamente libre, a pesar de que el gobierno de Pyongyang lanzó hace varios años un programa mediante el cual desea ofrecer cobertura 3G a través del operador de telefonía móvil Koryolink.

Esta obsesión con controlar las comunicaciones ha llevado a las autoridades a ordenar el cierre de las redes Wi-Wi en las embajadas.

Se especula que las embajadas extranjeras mantenían redes abiertas de gran alcance para facilitar el acceso a Internet a los ciudadanos norcoreanos

Según informa el sitio North Korea Tech, que recopila y analiza las últimas informaciones relacionadas con el mundo de la tecnología en Corea del Norte, el gobierno del país más aislado del mundo ordenó anteriormente a las representaciones diplomáticas extranjeras que cerraran sus redes Wi-Fi con contraseñas o que redujeran la intensidad de la señal con el fin de que nadie salvo los propios empleados de las embajadas pudieran conectarse a ellas.

Estas limitaciones se han recrudecido con la prohibición total de este tipo de redes inalámbricas.

Según el organismo que regula las emisiones de radio en el país, el uso de redes Wi-Fi ha sido prohibido por su capacidad para producir "algún efecto en sus inmediaciones", emplazando a las embajadas interesadas en utilizar este tipo de redes a ponerse en contacto con las autoridades. El castigo por mantener una red Wi-Fi accesible por el público es de 1,5 millones de wones norcoreanos (unos 9.000 euros al cambio) y la confiscación de los equipos.

North Korea Tech especula que las embajadas con redes Wi-Fi de gran alcance estaban actuando de forma consciente. Las comunicaciones diplomáticas están cifradas para mantener su secreto, y dejar abierto un punto de acceso sin control aparente supone un importante riesgo de seguridad, por lo que estas redes inalámbricas habrían servido de punto de conexión para los ciudadanos interesados en recibir noticias del extranjero o acceder a páginas prohibidas.

Capitalismo de banda ancha

El acceso no restringido a Internet es tan codiciado en Corea del Norte que incluso llegó a crear una pequeña fiebre inmobiliaria en Pyongyang, a pesar de que este tipo operaciones entre particulares están prohibidas.

Según el diario The Diplomat, el pasado mes de agosto un ciudadano fue detenido tras ser descubierto facilitando operaciones de compraventa de apartamentos en la capital, ayudando a vender sus casas en los barrios ricos para mudarse a pisos cercanos a las embajadas y por tanto a las redes Wi-Fi.

El operador Koryolink también ha tomado medidas para evitar las conexiones no autorizadas a Internet. Actualmente los extranjeros que viajen a Corea del Norte pueden adquirir tarjetas SIM con conexión de datos 3G, pudiendo hacer uso de bonos de 2 y 4 GB por 150 y 400 euros, respectivamente. Además, estas tarjetas permiten hacer llamadas internacionales.

Las autoridades norcoreanas descubrieron que estas tarjetas estaban siendo utilizadas ilegalmente por los ciudadanos de a pie, por lo que en el mes de septiembre comenzaron a bloquearlas automáticamente cuando su comprador abandona el país, evitando así su introducción en el mercado negro.

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