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VISA POUR L'IMAGE 2012

Corea del Norte, jornada de puertas abiertas

 
7
SEP 2012
Ivan Sánchez   |  Perpiñán

Es el país más aislado del planeta y el que pone más impedimentos a la prensa internacional. Sin embargo, Corea del Norte ha abierto recientemente sus puertas a centenares de periodistas. Bajo una estricta vigilancia, los fotógrafos Pedro Ugarte y Ed Jones (de Agence France-Presse) y Damir Sagolj (de Reuters) han fotografiado el país más hermético del mundo. El festival Visa pour l'Image muestra en Perpiñán sendos reportajes.

No es la primera vez que puede verse una exposición sobre la hermética Corea del Norte en Visa pour l'Image. Hace cinco ediciones el griego Yannis Kontos expuso "Utopía Roja. Corea del Norte", un reportaje que el fotoperiodista de la agencia Polaris realizó tras acceder al país comunista con un visado de turista. En esta ocasión, el festival de Perpiñán acoge dos muestras firmadas por tres fotógrafos, todos ellos invitados directamente por Pyongyang.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Albergadas ambas exposiciones en el Couvent des Minimes, qué mejor que empezar visitando la muestra del chileno Pedro Ugarte y el inglés Ed Jones para evitar malas interpretaciones respecto a lo que podría parecer un gesto aperturista del régimen. Estos dos fotógrafos de Agence France-Presse fueron invitados el pasado mes de abril junto a un buen puñado de periodistas para asistir a las celebraciones de conmemoración del centésimo aniversario del nacimiento de Kim-Il-Sung, fundador del país asiático.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Además del multitudinario y aparentemente festivo evento, tuvieron ocasión de presenciar el inquietante lanzamiento de un cohete, algo que Estados Unidos y Corea del Sur no dudaron en tildar de prueba balística con veleidades nucleares. Pyongyang mandaba un mensaje de fuerza al mundo y buscaba de paso asegurarse la atención de los medios internacionales.

Bajo control
Cuentan Ugarte y Jones que en el transcurso de su breve estancia en el país asiático tuvieron la sensación de haber retrocedido en el tiempo hasta los días de la Guerra Fría. Ambos fueron acompañados en todo momento por funcionarios del régimen, que se aseguraba así una cobertura sobre la realidad del país absolutamente bajo control.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Ugarte, afincado en Hong Kong y actual director de fotografía de Agence France-Presse en Asia, recuerda que "siempre había alguien vigilándote... Era casi imposible descubrir qué pensaba la gente". No sorprenden, pues, los comentarios de su compañero de agencia, establecido en Pekín, respecto a la citada conmemoración: "Hacia el final [de la ceremonia] nos permitieron bajar y mezclarnos con los bailarines, acróbatas y artistas de circo, bajo grandes retratos del líder. No tenías ni idea de hacia dónde apuntar con tu cámara."

Foto: Ed Jones (AFP)
Foto: Pedro Ugarte (AFP)

Las fotografías de esta muestra, titulada con un simple y llano "Corea del Norte", muestran mujeres trabajando en fábricas, hombres uniformados en instalaciones de comunicaciones, centros de recreo de dudosa estética, grises paisajes urbanos propios de un país comunista y paisajes rurales decadentes. Como no podía ser de otra manera, de las instantáneas de los actos oficiales se intuye el gusto por el orden milimétrico, sobre todo en lo que a muestras y desfiles militares se refiere.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

De sobras son conocidas las restricciones a las que son sometidos los fotoperiodistas que logran acceder a Corea del Norte. Al respecto de la dificultad de entrar en el país y la necesidad de documentar lo máximo posible, Ugarte recuerda que "en un viaje en tren de cinco o seis horas, nos pasábamos todo el tiempo fotografiando por la ventana, sintiéndonos responsables si nos relajábamos durante cinco minutos".

Hambre en Corea
Pero no es sólo la imposibilidad de contar la historia desde el punto de vista deseado lo que perturba. La censura va más allá e impone los lugares que se pueden visitar. Eso fue lo que vivió en octubre de 2011 el bosnio Damir Sagolj, autor de la segunda exposición sobre Corea del Norte que acoge la presente edición de Visa pour l'Image, y que versa sobre la hambruna que sufre el país asiático.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

A petición del propio régimen comunista, este fotoperiodista viajó al país bajo el escudo de Alertnet, un servicio de noticias humanitarias que pertenece a Reuters, y acompañado de Médicos Sin Fronteras. En un viaje muy diferente al que realizarían meses después Ugarte y Jones, Sagolj visitó durante una semana la región sureña de Hwanghae, principal centro productor de arroz de Corea del Norte.

Pese a tener acceso a granjas colectivas de aspecto poco halagüeño, escuelas, hospitales, enfermerías rurales y orfanatos (muchos de ellos nunca documentados anteriormente), el control era asfixiante. Bajo esas pautas, resulta especialmente admirable la capacidad de Sagolj para trabajar manteniendo un elevadísimo estándar de calidad. En efecto, las fotografías del fotoperiodista bosnio afincado en Bangkok muestran una gran variedad de matices, además de una riqueza compositiva y una cercanía a sus personajes que poco hacen pensar en las restricciones a las que se vio forzado.

Foto: Damir Sagolj (Reuters)
Foto: Damir Sagolj (Reuters)

La "Crisis alimentaria en Corea del Norte", como reza el descriptivo título de la exposición, se vio agravada por la negativa de Estados Unidos y Corea del Sur a continuar con sus programas de donación de alimentos hasta que Pyongyang diese garantías de que éstos se destinaban a nutrir a la población. Washington y Seúl exigieron, además, progresos en las negociaciones de desarme.

Pese a la creciente necesidad de recibir ayuda exterior y al leve ejercicio de apertura a los medios, la mayoría de las solicitudes realizadas por Corea del Norte no han tenido aún respuesta debido al escepticismo de la comunidad internacional.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Si bien estos reportajes se realizaron bajo una férrea censura, su valor documental es incalculable. Las fotografías expuestas en Perpiñán ponen de manifiesto el buen hacer de unos fotoperiodistas que han sabido desenvolverse con maestría en un escenario adverso.

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