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OpiniónContando píxeles

¡Milagro, las fotos se retocan solas!

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MAR 2016

Desde hace ya tiempo ocurre un fenómeno curioso en el mundo de la moda. Las fotografías llegan a las agencias, portadas y archivos perfectas: pieles lisas y suaves, piernas y cuellos estirados, caderas estilizadas y ni rastro de bolsas bajo los ojos. Lo que viene a ser una fotografía de moda, vaya.

Sin embargo, desde que el fotógrafo aprieta el disparador hasta que la instantánea acaba en algún suplemento dominical o una de esas revistas de tendencias, se obra el milagro: nadie parece saber quién, cuándo o cómo se ha retocado la foto. Pero el caso es que nunca llega con arrugas a su destino final.

¿Un caso digno de Iker Jiménez y su nave del misterio o simple hipocresía de un sector que lleva muchos años haciendo lo mismo con el beneplácito de todos –modelos incluidos- y ahora de repente se siente señalado? Votamos por lo segundo.

No es que sea un tema nuevo, porque lo de Photoshop y la imagen de la mujer en los medios es una relación de amor-odio que se remonta unas cuantas décadas. Algunos países amagan con legislar sobre la materia, y de vez en cuando se pide que sea obligatorio indicarlo cuando una foto está retocada (todas los están, ¡sorpresa!), pero en general ahí están los muslos imposiblemente perfectos luciendo chicha en cada nueva portada.

La denuncia pública que hizo Inma Cuesta a través de su Instagram hace unos meses.

La actriz Inma Cuesta ya puso el tema sobre la mesa hace unos meses. O mejor dicho, sobre su cuenta de Instagram, donde denunció públicamente que la que aparecía en la portada del suplemento de El Periódico no era ella. O no se reconocía. Cabe suponer que se acababa de graduar la vista y descubrió, tras años en el mundo del cine, que sus fotos se publicaban retocadas. En este caso, al parecer, con más retoque de lo habitual.

La semana pasada la bronca llegó desde el otro lado del Atlántico. La actriz Lena Dunham envío a Tentaciones de El País un recado a través de su cuenta de Instagram. Que gracias por sacarme en portada, chicos, pero os habéis pasado con el retoque de la foto porque esa que sale ni soy yo ni tengo intención de parecerme a ella. Besis y tal.

Las fotos se editan. Y las de moda más. Hacerse los sorprendidos es un ejercicio de hipocresía entre quienes forman parte de este mundo

El caso de Dunham parecía especialmente grave. No por el nivel de retoque sino porque la directora, guionista y protagonista de la serie “Girls” nunca ha disimulado que se siente orgullosa de su cuerpo y sus curvas, y siempre ha sido especialmente combativa en este sentido.

Justo cuando empezábamos a divertirnos lanzando unas cuantas pedradas a los chicos más modernos de Prisa (¿hay algo mejor que rajar del imperio?), resulta que Dunham se pasó de frenada. La foto, explican desde Tentaciones en una carta abierta, la compraron ya así a la agencia Corbis, que la distribuye tal cual a partir de la sesión que el fotógrafo colombiano Ruven Afanador le hizo a la actriz en 2013.

Mientras en el suplemento de El País descorchaban algo para brindar por el repentino alud de visitas y popularidad que les había llegado por sorpresa y encima sin ser los malos de la película, Dunham reconocía su error, se sorprendía de que la foto ya estuviera así en la agencia que las distribuye y todos quedaban como amigos.

Foto: Tentaciones
Composición realizada por los responsables de la revista con la foto original de Ruven Afanador y la cubierta de Tentaciones superpuesta.

"Tengo un largo historial con las fotos retocadas", confesaba la actriz mientras pedía disculpas por su airada reacción. Ella y posiblemente todas las personas que trabajan en el mundo del cine, solo que la mayoría no dice nada y solo unas pocas se atreven a levantar la voz y señalar que sus carnes, en realidad, no están tan prietas como asegura esa foto.

El problema es, como siempre, que a la hora de la verdad aquí nadie sabe nada. La aplaudida crítica de Inma Cuesta fue interpretada por muchos como una bofetada al fotógrafo, que por supuesto siempre es el que acaba recibiendo. Aquí también es Afanador el único nombre que aparece en el juicio público y sumario que rápidamente se monta en cuanto aparece un caso de estos.

Las fotos se editan. Todas. Y las de moda más, en mayor o menor medida según para qué sea. Hacerse los sorprendidos a estas alturas, lejos de ser una forma de intentar cambiar las cosas, más parece un ejercicio de hipocresía por parte de quienes están dentro de este mundo y conocen de sobra sus normas.

¿Hay que cambiarlas? Por supuesto. ¿La imagen que se da de la mujer en los medios y la publicidad es lamentable? Sin duda. ¿La culpa es del fotógrafo? Eso siempre, claro. Que los modelos, sus representantes y las agencias pidan o al menos den el visto bueno a este tipo de retoques es un detalle menor.

"Quienes conocen y siguen nuestra revista saben que no utilizamos Photoshop ni otras herramientas digitales para cambiar el físico de las personas que aparecen en nuestra portada o en los reportajes interiores", prometen en Tentaciones. Ese es el problema. Que aquí nadie retoca nada y las pieles se estiran solas.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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