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OpiniónContando píxeles

Salir en la foto

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ENE 2014

Se suele decir –con bastante mala leche- que cada país tiene el gobierno que se merece. Dejando a un lado cuánto de verdad hay en esto, una de las críticas recurrentes a lo que algunos llaman la clase política es la alegría con que sus miembros se reparten codazos con tal de salir en la foto. Si seguimos el hilo de la ecuación, las matemáticas nos confirmarán lo que nos temíamos: si a quienes votamos les gusta salir en la foto, tal vez sea porque a nosotros también nos tira un poco eso de chupar cámara.

O no, da igual. El caso es que el año pasado selfie fue la palabra de moda, así que los fabricantes han reaccionado rápido –cuando quieren son muy espabilados- ofreciendo una nueva solución para que podamos salir siempre en el encuadre: incluir una segunda cámara.

De esta forma, el que aprieta el disparador también puede colarse en la foto. Algo que ya ofrecían algunos móviles y que ahora llega al mercado fotográfico con la Canon PowerShot N100 y al de vídeo con la Panasonic HC-W850.

Como suele decirse, ya tenemos la solución, así que ahora habrá que buscar el problema. Porque ante la más que posible avalancha de compactas que integrarán esta fascinante novedad, tal vez sea el momento de que nos sentemos un rato a charlar sobre el tema.

Ahora la idea es incluir en la foto un recuadro con la imagen del que dispara, una función para la que cuesta imaginar un uso práctico más allá de estropear la toma

Que levante la mano el que alguna vez ha sentido la imperiosa necesidad de salir él también en la foto y no haya tenido suficiente con algunos de los aburridos remedios existentes hasta ahora: trípode, disparador remoto, pantalla articulada, un buen angular y disparar una ráfaga a ver qué sale, dejar la cámara apoyada en algún sitio y poner el autodisparador…

Sí, no es lo mismo. Ahora la idea es incluir en la foto un recuadro con la imagen del que dispara. Una especie de firma que igual podría convertirse en la nueva marca de agua para aquellos que siempre la estampan a metro por metro en el centro de la foto y en colores bien chillones. O para los que incluyen la firma rotulada abajo en Comic Sans. Visto así, igual tampoco sería tan malo el remedio.

Pero más allá de esta sugerencia, cuesta imaginar un uso práctico de esta función más allá de fastidiar una posible buena foto. Un uso práctico, repetimos, porque sólo de pensar en un vídeo de vacaciones en la Riviera Maya con el aliciente de poder ver la cara del narrador mientras nos cuenta sus batallitas nos entran sudores fríos.

Aunque está bien que de vez en cuando desatemos ese dominguero fotográfico que todos llevamos dentro (para eso ya está el HDR, ¿no?), no estaría de más repasar los clásicos para ver en cuántas de esas grandes fotos que se supone todos aspiramos hacer aparece el careto del que estaba al otro lado del visor. ¿Cuántas? Eso mismo. Que no somos Hitchcock colándonos en algún plano de la película, por favor.

Porque una cosa es andar con el ego desbordado –que ya sabemos que ocurre a veces entre las divinidades fotográficas- y otra llegar a este punto. ¿No se supone que ya es suficiente protagonismo saber que ha sido uno el que ha visto la foto, el que ha encuadrado y apretado el disparador?

Aunque, hablando de estrellas, tal vez no estaría de más usar esta función para comprobar que son ellos los que han hecho la foto y no el asistente de turno que andaba por allí. Que no digo yo que pasen estas cosas, pero imagínense qué bochorno.

Triunfe o no la idea, puede que este nuevo invento sólo sea un reflejo más de una de esas tonterías que, sin darnos cuenta, se nos han colado en los medios y sucedáneos de todo tipo. Periodistas estrella que creen que lo importante no es la historia, sino ellos. Bloggers de moda que nos deleitan con su conjuntito –outfit, sorry- diario. Críticos gastronómicos que se hacen la foto con el cocinero. Entrevistadores que se retratan con el entrevistado. Directores de periódicos que siempre quieren ser noticia, aunque sea a base de portadas que sólo demuestran su estupidez.

A todos ellos seguro que les encanta esta propuesta de futuro. ¡Por fin podréis salir en todas las fotos! Qué aproveche.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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