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10 consejos para iniciarse (o mejorar) en fotografía submarina

 
15
JUN 2011

Aunque en el ámbito profesional y de los grandes aficionados a la fotografía submarina cualquier época es buena para practicar esta especialidad, la proximidad del verano suele ser una buena excusa para iniciarse en este mundo o mejorar nuestra técnica. Y para ello, nada mejor que tomar buena nota de los diez consejos elaborados por Juan José Sáez, uno de los responsables de la tienda especializada Kanau y auténtico experto en la materia, que abordan desde el equipo necesario hasta los detalles fotográficos a tener en cuenta al sumergirnos.

Preparar un equipo nuevo

Lo primero que hay que hacer tras adquirir una carcasa estanca es realizar una inmersión con ella vacía, pulsando todos sus botones y activando todas sus palancas. Una vez verificada su estanqueidad, vía libre para introducir el equipo y empezar a trabajar. Aunque circula por ahí la idea de que hay que llenar la carcasa de papel higiénico al hacer la primera prueba de estanqueidad, con esto sólo conseguiremos dejar la caja repleta de restos de celulosa. Algo que, obviamente, no es nada aconsejable.

Foto: Juan José Sáez

La importancia de la luz y los flashes

Si en la superficie la luz es el elemento esencial para la fotografía, bajo el agua esta premisa cobra más sentido, pues debido a la absorción y dispersión de la misma los colores se van perdiendo. Desde los tres metros, el color rojo se torna pardo, y se pierden los naranjas y amarillos. A partir de 15 metros, el paisaje es azul y verde. Por tanto, la utilización de flashes externos es imprescindible para plasmar todo el cromatismo del fondo.

Aun así, la distancia de alcance del flash también es limitada, con lo que a la hora de la verdad sólo lo que está a menos de tres metros de distancia (dependiendo de la visibilidad del agua) aparecerá iluminado en la fotografía.

Foto: Juan José Sáez

Objetivo luminoso y sensibilidad baja

Bajo el agua la luz escasea. Un objetivo muy luminoso es un buen punto de partida para capturar buenas fotos, puesto que tener que subir la sensibilidad para compensar la falta de luz generará un ruido que se verá muy acentuado por las dominantes azules. Procuraremos trabajar siempre con valores de 100 o 200 ISO para maximizar la calidad.

Macro

La macrofotografía es muy "agradecida" en esta disciplina. La menor distancia con el sujeto redunda en una toma más limpia y en colores más vivos, ya que hay menos agua de por medio y la luz de nuestros flashes llega al motivo fotografiado sin problemas. Además, la densidad del agua y las partículas en suspensión actúan como un freno para la luz, con lo que nos acercaremos siempre todo lo que podamos a la escena.

Foto: Juan José Sáez

Trabajar en RAW

Siempre que nuestra cámara nos lo permita, no dudaremos en tomar las fotos en formato RAW. Bajo el agua, las condiciones de luz cambian continuamente según ganamos profundidad y con relación a la posición del Sol. Por otro lado, el tiempo de inmersión es limitado, por lo que es mejor aprovechar hasta el último segundo en componer y buscar imágenes o repetir una toma y dejar la edición para más tarde, delante del ordenador. Disparando en este formato las posibilidades de posproducción se multiplican.

Foto: Juan José Sáez

Aproximación y plano de la imagen

Para acercarse a la mayoría de la fauna submarina hay que hacerlo muy despacio y por debajo. Y mejor con el equipo ya encarado, pues cualquier movimiento brusco puede hacer que el animal huya. También es importante no tapar su vía de escape si está en una grieta y aprovechar el acercamiento para realizar algún disparo de prueba y comprobar si los flashes están bien colocados.

Respecto al encuadre, es mejor evitar fotografiar a los animales planos, por arriba o desde atrás. La toma un poco más baja y angulada resaltará el volumen y el azul del mar. Las tomas verticales de abajo arriba darán una idea de la profundidad a la que estamos, que es uno de los aspectos a transmitir.

Foto: Juan José Sáez

Los filtros correctores de color

Puesto que el alcance de la luz bajo el agua es limitado, en ocasiones es interesante usar filtros correctores de color (rojo anaranjado para aguas azules y magenta para aguas verdes) con el fin de conseguir unos tonos que, de otra manera, serían monocromos. Hay que tener en cuenta, eso sí, que el uso de estos filtros es incompatible con el disparo simultáneo de flashes.

Foto: Juan José Sáez

Mantenimiento de la carcasa

Todas las cajas estancas llevan juntas tóricas que garantizan su sellado. El mantenimiento es muy sencillo y consiste básicamente en asegurarse de que la junta esté lubricada. Una pequeña cantidad de grasa de silicona - equivalente a uno o dos granos de arroz, dependiendo del tamaño- será más que suficiente para que la junta quede perfecta.

Esta acción debe realizarse cada dos o tres inmersiones, y antes de cerrar la carcasa hay que verificar que en la junta tórica no hay restos de suciedad adherida. Sacar la junta de su alojamiento para engrasarla tampoco es una buena idea, puesto que tarde o temprano acabaría por dilatarse, con el consiguiente riesgo de inundación del equipo.

Flotabilidad

Es fundamental tener un buen control de la flotabilidad para conseguir quedarse estático en el momento de fotografiar. Hay que tener en cuenta que no es nada aconsejable apoyarse para sacar las fotos. Además de que el medio marino es muy vulnerable y un coral que dañemos tardaría cientos de años en recuperarse, también podemos tener problemas con animales camuflados que pueden resultar peligrosos. Ni que decir tiene que cambiar las cosas de sitio para mejorar la composición de la foto tampoco es procedente. Y es que ninguna foto es más importante que el medio donde se realiza.

Foto: Juan José Sáez

Seguridad personal y del equipo ante todo

Todas las carcasas disponen de algún sistema para poder asegurarlas a una de las anillas del chaleco de buceo mediante extensores específicos o incluso directamente a la muñeca. Estos métodos son una buena manera de no perder el equipo debido a una corriente marina o al subir al barco tras la inmersión.

Sin embargo, hay que tener presente que, si estamos fotografiando animales grandes y rápidos, como tiburones o delfines, este sistema puede ser peligroso. En estas circunstancias, el equipo debe de ir solamente sujeto por nuestras manos, puesto que si el animal lo atrapara por cualquier motivo y se alejara con él, tendríamos que poder soltarlo inmediatamente. Hay que tener muy claro antes de sumergirse que nuestra seguridad está por delante del equipo o de la mejor foto que podamos hacer.

Foto: Juan José Sáez
Fuentes y más información
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Con texto fotográfico
Francis Pérez
30 / ENE 2014
0
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