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10 cosas a tener en cuenta a la hora de comprar un tablet barato  

8
AGO 2011

Desde el año pasado, y al amparo del éxito del iPad, tiendas físicas y virtuales tratan de seducirnos con tablets de incluso menos de 200 euros. Si bien estos dispositivos pueden resultar válidos para ciertos usos, tienen muchas limitaciones y en muchos casos entran en esta categoría de producto casi cogidos con pinzas. Por ello, y para evitar disgustos, no está de más echarle un vistazo a este decálogo de consideraciones previas a la hora de comprarse un tablet barato o económico. El que avisa no es traidor.

No es tablet todo lo que reluce

Para empezar, conviene mantener cierto recelo ante los nombres comerciales de determinados productos. Si bien no deben ser considerados actos de mala fe por parte de los fabricantes (pues el término tablet se viene empleando desde hace años en dispositivos de diversa tipología), equipos como el Archos 43 Internet Tablet, por poner un ejemplo recientemente analizado en QUESABESDE.COM, entran más justamente en la categoría de reproductores de bolsillo a pesar de lo que su nombre pueda dar a entender.

Pantallas de clase B

Más allá de los distintos tamaños de pantalla por los que suelen optar los tablets (mayoritariamente entre 7 y 10 pulgadas), nuestros dedos nos agradecerán que optemos por un modelo con tecnología táctil capacitiva en lugar de resistiva. E incluso aplicando este filtro tendremos que enfrentarnos a una limitada fluidez gráfica a la hora de interpretar nuestros gestos y pulsaciones. La mejor vacuna contra esto consiste en probar in situ el producto para ver si nos convence su tacto, y de paso comprobar qué tal anda el panel en materias como el brillo y los ángulos de visión.

Android y poco más que elegir

Sistemas operativos como iOS, webOS o BlackBerry Tablet OS son de momento exclusivos de los modelos de gama alta. En los tablets baratos, la pauta la marcan versiones de Android como las 2.1 y 2.2 (pensadas para smartphones), y la excepción está en algunos ejemplares basados en Windows 7 (pensado para PC). En otras palabras: si uno quiere un tablet cuya interfaz esté realmente pensada para tablets, no encontrará mucho donde elegir por estas latitudes del mercado.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Modelos como el Archos 70 Internet Tablet, cuyas distintas versiones se pueden encontrar en las tiendas por entre 200 y 300 euros, suponen la "gama alta" de la parte baja del mercado de los tablets.

El idioma, una barrera potencial

Quienes dominen medianamente el inglés no tendrán problemas en este aspecto, pero es bastante usual que estos tablets no dispongan de una interfaz traducida al español. O que lo esté sólo en parte y de forma un tanto "macarrónica".

Soporte Flash inexistente o limitado

Si uno quiere reproducir contenidos como los vídeos incrustados de YouTube, puede encontrarse con tablets baratos que carezcan del soporte necesario para tecnología Flash. Y aun teniéndolo, la austeridad de componentes de estos dispositivos suele traducirse en una experiencia de reproducción algo pobre en términos de resolución y soltura gráfica.

Tiendas de aplicaciones "capadas"

Muchos tablets de corte económico basados en el sistema operativo de Google ni siquiera tienen habilitado el acceso a Android Market y optan por tiendas de aplicaciones propias con un catálogo de descargas mucho más limitado. Es el caso de Archos y su AppsLib.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Toshiba Market Place, la tienda de aplicaciones por la que debe pasar obligatoriamente el propietario de este Folio 100 basado en Android, tiene más limitaciones que ventajas.

Antes memoria flash que disco duro

Aunque los tablets suelen tener unos pocos GB de almacenamiento en memoria flash, algunos modelos cuentan con versiones equipadas con discos duros de plato magnético de hasta 250 GB. El problema no es sólo que estas ediciones sean siempre algo más caras, pesadas y gruesas, sino que además tienden a calentarse más y, en algunos casos, pueden sufrir ocasionalmente errores de lectura que dejen momentáneamente inoperativo el explorador de archivos del sistema.

Las ROM "cocinadas", una alternativa a tener en cuenta

Buena parte de las carencias hasta ahora señaladas pueden solucionarse mediante la instalación de una ROM no oficial elaborada por la comunidad de desarrolladores. Aunque siempre hay cierto riesgo al recurrir a este tipo de modificaciones, lo cierto es que son una buena alternativa al software a menudo limitado, inestable y -para qué engañarnos- algo cutre que suelen incluir de serie los tablets más económicos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En torno a los 150 euros de precio se sitúan modelos como el SuperPad, un tablet Android 2.2 con denominación de origen china.

Limitaciones USB

Como sucede en algunos modelos de gama alta, bastantes tablets de marcas poco o nada conocidas incluyen puertos USB estándares que aceptan sin problemas cualquier lápiz de memoria que insertemos. Pero en el caso de otros accesorios que también aprovechan esta conexión, como los módem 3G, es conveniente asegurarse de con qué modelos es compatible el tablet en cuestión (si es que el fabricante o distribuidor con el que contactemos puede proporcionarnos este tipo de informaciones).

Con el cargador a cuestas

Las modificaciones de software que señalábamos anteriormente pueden mejorar un poco la escasa autonomía que logran este tipo de tablets, pero tampoco hacen milagros. En la mayoría de casos, habrá que recargar el equipo diariamente y vigilar el estado de la batería si vamos a sacarlo de casa o de la oficina.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
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