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Con texto fotográfico

"Occidente desconoce este lugar" Sergi Reboredo

 
Foto: Sergi Reboredo
12
NOV 2009
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Iraq. Siete meses después del derrocamiento de Saddam Hussein. Sergi Reboredo apunta con su cámara por la ventanilla del coche del ejército español en el que viaja y cree dar con una imagen que explica la relación entre las fuerzas ocupantes y la población iraquí. Colaborador habitual de la Agencia EFE, este galardonado fotoperiodista catalán de 38 años de edad puede decir que sobrevivió a Iraq.

Sergi Reboredo

En diciembre de 2003 decidí viajar a Iraq para realizar varios temas colaborando con la sección de reportajes de la Agencia EFE, que distribuye sobre todo a magazines.

Estuve durante un mes, trabajando en historias cortas y en dos reportajes grandes: uno sobre la vida diaria de la población en Bagdad y otro sobre la labor del contingente de tropas españolas en Iraq, reportaje al cual pertenece esta foto. Dediqué quince días a cada uno de ellos.

Los soldados españoles estaban en la ciudad de Diwaniya, entre Bagdad y Basora, un lugar mayoritariamente contrario a Saddam Hussein, ya que había sido bastante olvidado por la administración de su gobierno.

En Diwaniya la gente estaba muy abierta a todo lo que representase la caída de Saddam, y por este motivo las tropas eran bien recibidas. Además, parte de su labor fue montar un centro de atención primaria. Sin embargo, en Bagdad lo habitual era que te ignorasen y en algunas situaciones se hacía más complicado trabajar.

La contraposición de la silueta desenfocada de la mujer iraquí de la fotografía con el soldado español, que se ve nítido, representa la visión poco clara que se tiene en Occidente de la población iraquí y el desconocimiento generalizado sobre este lugar.

Hice varias tomas desde dentro del vehículo, y esta con movimiento me ayudaba a enfatizar esa idea. Busqué esta misma simbología en otras situaciones, pero ésta me pareció muy interesante.

Acompañar al ejército español en sus tareas no fue excesivamente complicado. Solicité un permiso con el carné de prensa. El chaleco antibalas y el casco, obligatorios para formar parte del convoy, te los prestaban ellos. Pese a estas medidas, creo que no tomé conciencia real del peligro.

En las fechas en las que estuve ahí podías trabajar con cierta tranquilidad con tu 'fixer', pero al cabo de un mes de mi vuelta comenzaron los secuestros y asesinatos de periodistas de forma bastante común.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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