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Eduardo Parra.-
Cuando el fotógrafo experimentado se plantea elegir cámara, la elección no es fácil ni barata. Actualmente, la línea que separa a las réflex digitales de bajo presupuesto de las compactas de gama alta es tan difusa que, si exceptuamos el hecho de que unas tienen objetivos intercambiables, casi no puede hablarse ni de línea.
Decantarse por uno u otro tipo de cámara va a depender de múltiples factores. Peso y portabilidad del equipo, posibilidad de ampliarlo con otras ópticas, rapidez de enfoque y disparo y calidad final son cuatro puntos a tener muy en cuenta. Y, por supuesto, el tipo de fotos que queramos hacer.
Así, antes de lanzarnos siquiera a elegir modelo en un catálogo, hemos de plantearnos si queremos -o necesitamos- una cámara compacta de gama alta o una máquina réflex digital de gama baja. Cada una de ellas tiene sus pros y sus contras.
Grosso modo, las cámaras compactas -aunque en algunos casos sea un decir- suelen ser de tamaño relativamente reducido. Sus posibilidades de ampliación, por otro lado, no van más allá de pequeños detalles, por lo que el desembolso suele ser único y limitado.

 La elección entre una réflex o una compacta de prestaciones similares dependerá de factores como la portabilidad o las expectativas de ampliar las posibilidades del equipo en un futuro. |
Por el contrario, un equipo réflex puede ampliarse con jugosos surtidos de objetivos y flashes, por si nuestras habilidades o necesidades cambian en el futuro. Dan una calidad soberbia, incluso en malas condiciones lumínicas, pero suelen ser pesados e incómodos de llevar.
Además, son más caros y muchas veces hay que invertir muchos cientos de euros en objetivos de elevado nivel para igualar la calidad óptica de algunas compactas de gama alta. Aunque cada uno acabará tomando la decisión que más le convenga, en las líneas que siguen trataremos de ordenar un poco las ideas para -al menos- poder pensar fríamente.
Un equipo completo
Las cámaras compactas de gama alta, cuyos precios oscilan actualmente entre los 700 y los 1.000 euros, son la elite del segmento de cámaras digitales para aficionados. Aunque en principio puede parecer que no son rival para las potentes SLR digitales, su gran baza es que son un todo perfectamente optimizado para rendir al cien por cien, convirtiendo sus carencias en ventajas.
Y la principal ventaja de una cámara compacta frente a un cuerpo SLR, para empezar, es su facilidad de transporte. Caben en una pequeña bolsa, no son muy aparatosas e incluso se pueden disimular bajo una chaqueta, si la situación lo requiere.
Samsung Digimax Pro815


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Además, su funcionamiento -aunque estén repletas de botones- suele ser muy intuitivo, y cuentan en general con una ergonomía bastante acertada. Pueden usarse, en suma, casi sin necesidad de leerse el manual.
Panasonic Lumix DMC-FZ30


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Amén de su tamaño, las cámaras compactas rivalizan de tú a tú en megapíxeles con las réflex, ofreciendo resoluciones incluso superiores. Véase, si no, la Samsung Digimax Pro815, de 8 megapíxeles, frente a la Nikon D50, de 6.
Sin embargo, el hecho de meter tantos píxeles en un sensor más pequeño provoca un excesivo ruido electrónico, por lo que es muy difícil encontrar cámaras compactas cuya sensibilidad permita obtener imágenes de buena calidad a partir de 400 ISO. Incluso ya a 400 ISO, la presencia de ruido puede ser muy notable y molesta en algunas compactas.
| Modelo |
Sensor |
Focal |
Diafragma |
Estabilizador |
Pantalla |
Mejor precio |
Actualmente sólo puede encontrarse en el mercado una cámara compacta cuyo sensor presuma de idénticas dimensiones a los de las réflex digitales de gama baja: la Sony Cyber-shot DSC-R1.
El resto de compactas dirigidas a fotógrafos avanzados presumen de sensores más pequeños, lo cual supone asimismo una ventaja respecto a las SLR digitales: la posibilidad de incorporar un objetivo muy luminoso y de un amplio rango focal, que en algunos casos lleva integrado un estabilizador óptico.
Nikon Coolpix 8800


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Todo ello convierte a estas ópticas en herramientas tremendamente versátiles, válidas para casi cualquier situación fotográfica, algo que ni los más caros objetivos para réflex pueden conseguir. Los objetivos de estas compactas, que no pueden intercambiarse con otros, sí se benefician de ligeros cambios con el empleo de convertidores adicionales.
Sony Cyber-shot DSC-R1


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 La Cyber-shot DSC-R1, de Sony, cuenta con dos lentes conversoras que pueden adquirirse por separado: una para aumentar su angular; la otra -en la imagen inferior- para incrementar su tele. |
Estos accesorios, los convertidores, son unas pequeñas lentes que se colocan en la parte frontal del objetivo, alterando su ángulo de cobertura y convirtiéndolo en más angular o más tele, según el modelo. Por desgracia, los convertidores suelen ser caros y poco efectivos, saturando la imagen de aberraciones y distorsiones por doquier.
Un sistema abierto
Por su parte, las cámaras réflex digitales destacan sin duda alguna porque ofrecen la posibilidad de intercambiar su objetivo a voluntad.
Canon EOS 350D


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Hace no mucho eran las reinas indiscutibles de la resolución, la velocidad -de enfoque y de ráfaga- y la sensibilidad. Aunque las dos últimas características siguen en su poder, las dSLR de gama baja están perdiendo terreno en lo que a megapíxeles se refiere.
Sus sensores de tipo APS -cuya superficie es más pequeña que la de la película de 35 milímetros, pero mucho más grande que la de los sensores de las cámaras compactas- ofrecen actualmente resoluciones de entre 6 y 8 megapíxeles. Son éstos unos números que poca envidia dan a las compactas digitales.
| Modelo |
Sensor |
Sensibilidad |
Memoria |
Pantalla |
Peso |
Mejor precio |
Sin embargo, de lo que sí pueden presumir las SLR digitales es de ofrecer sensibilidades mucho mayores -1600 ISO o más- con niveles de ruido mucho menores, facilitando de este modo la captura de tomas nocturnas sin flash.
Nikon D50


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El tamaño de las máquinas réflex es otro de sus grandes inconvenientes. Aunque las aleaciones de magnesio permiten diseñar cuerpos ligeros y resistentes, las réflex digitales siguen siendo mucho más incomodas de manejar y transportar que la mayoría de compactas.
El secreto de su éxito
Como decíamos al principio, las SLR digitales se diferencian principalmente de las compactas en que las primeras permiten intercambiar su objetivo, mientras que las segundas, no.
Konica Minolta Dynax 5D


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En las dSLR, elegir un objetivo es vital. Tan vital, o más, que la propia cámara. Probablemente, la primera idea que tenga un usuario que adquiere una réflex digital es si podrá utilizar sus viejos objetivos de su cámara de película. La respuesta es sí, siempre y cuando la montura sea compatible; es decir, un objetivo Tamron "químico" usado en una F50 funcionará también en una D50, pues ambas monturas son Nikon.
No obstante, es importante recalcar que el rendimiento de estas ópticas puede no ser el esperado. Los viejos objetivos de película no están optimizados para cámaras digitales, con lo que es posible encontrar efectos no deseados, como el "flare" o imágenes fantasma.

 Aunque con recortes de sus prestaciones, los objetivos de las antiguas cámaras "químicas" pueden utilizarse en las máquinas SLR digitales con la misma montura. |
Sin embargo, y gracias a que las SLR digitales de gama baja sólo utilizan la parte central del objetivo -fruto del llamado factor de multiplicación-, es posible encontrar imágenes de calidad superior, especialmente en los bordes de la foto, al usar un objetivo de 35 milímetros en una cámara réflex digital de tipo APS respecto a una máquina de película.
Así pues, las réflex de gama baja, debido al tamaño de su sensor, sufren el ya citado factor de multiplicación. Esto implica que la focal aparente de nuestros objetivos sufre un aumento, que es de 1,5x o 1,6x en las SLR de gama media (como la Nikon D200) y baja (como la Canon EOS 350D), y de 2x en las cámaras del sistema Cuatro Tercios de Olympus, como la E-500.
Pentax *ist DL


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Esta multiplicación "eleva" la focal de nuestros objetivos, por lo que hemos de tener presente que los ultraangulares químicos pasarán a ser angulares moderados en una dSLR; que los objetivos estándares se convertirán en teles cortos.
Como contrapartida, los amantes de los teleobjetivos verán con agrado cómo sus teles también multiplican su focal, convirtiéndose -por ejemplo- un 200 milímetros en un 300 milímetros. Hay cámaras dSLR que no sufren este efecto, pero son cámaras muy caras destinadas a un uso eminentemente profesional.
SLR nueva, objetivos nuevos
Una vez resuelto el dilema de los objetivos "heredados", el futuro comprador debe valorar lo que la cámara trae de serie. Al igual que la memoria, en las dSLR de gama baja los objetivos que se suministran de serie -salvo en contadas excepciones- son poco más que un pedazo de plástico que impedirá, a todas luces, disfrutar del máximo potencial del equipo.
Por este motivo, a la hora sopesar la elección de una cámara réflex digital de gama baja, hemos de poner el acento en las ópticas que van a acompañar el cuerpo, vengan en el kit de compra o no.
Canon 17-85 mm f4-5.6 EF-S IS USM


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Para un aficionado, lo habitual es descartar ópticas profesionales. Primero, por su precio -normalmente de más de 1.000 euros-, y segundo, porque el cuerpo de la cámara no es capaz de explotar todo el potencial de la lente.
La mayoría de fotógrafos aficionados tienen el punto de mira puesto en objetivos de gama media, y muy especialmente en segundas marcas como Sigma o Tamron. A buen precio, estas firmas ponen sobre la mesa objetivos de buena calidad para el gran público.
Nikon 18-70 mm f3.5-4.5 DX G AF-S


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Del mismo modo que a la hora de escoger cuerpo nos planteamos qué tipo de fotos vamos a hacer, la llegada de un objetivo tiene que estar precedida de una reflexión similar. ¿Haremos paisajes? ¿Fotografía macro? ¿Lejanas rapaces en vuelo? ¿Cuadros en un museo? ¿El crecimiento de nuestro hijo recién nacido, tal vez?
Además, un fotógrafo que invierte su dinero en una réflex digital debe preguntarse por su potencial de madurez -como fotógrafo, se entiende. Hay quien prefiere ir comprando objetivos poco a poco y renovar periódicamente su arsenal. Otros, en cambio, prefieren ir mucho más despacio y comprar sólo objetivos luminosos y de calidad; pocos, pero muy selectos.
Olympus Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5


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Aunque, evidentemente, la opción económicamente más favorable es la segunda -evitar gastar en lentes que caducan-, ésta nos priva de disfrutar de focales que, aun con baja calidad, podríamos usar si nuestra elección fuera la primera.
En el capítulo de focales, por último, hay opciones para todos los gustos. En general, cuanto menos rango focal, más calidad y mayor precio.
Sigma 70-200 mm f2.8 DG EX HSM


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Así, los objetivos de focal fija no sólo son los más luminosos y de mejor calidad -el Nikon 200 mm f2, por ejemplo. Suelen ser, además, los más caros y -evidentemente- los menos versátiles. Esta cualidad, la versatilidad, aumenta al sumar milímetros en el rango focal, al tiempo que disminuye su calidad -no así el precio.
Los objetivos con mayor rango focal se denominan ultrazooms y permiten disfrutar desde un angular hasta un tele, a costa -eso sí- de perder luminosidad y definición. Este tipo de ópticas son ideales para quienes no quieran trajinar con una bolsa demasiado pesada o deseen hacer un gasto único para tener todas las focales cubiertas.
Tamron 28-75 mm f2.8 Di XR


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Aquellos que busquen algo más de calidad sin renunciar a su economía, pueden buscar un zoom moderado de luminosidad y calidad medias. Estos objetivos ofrecen un rango medio de focales, aunque no hay que olvidar los efectos del factor de multiplicación. Normalmente, hacen falta tres para completar un buen equipo: un angular -17 milímetros ya estarían bien-, un estándar -de unos 50 milímetros- y otro para fotografía a larga distancia -de 200 milímetros, por ejemplo.
Aparte del precio y el peso, la principal desventaja de usar diferentes ópticas es que existe un riesgo mayor de que entre polvo en el sensor, uno de los grandes contratiempos de las réflex digitales.

 La Olympus E-500, en la imagen, es la más reciente de las tres únicas cámaras SLR digitales de Olympus. Todas ellas disfrutan del sistema de limpieza del sensor sin duda más eficaz de los que se han desarrollado hasta la fecha. |
Si somos especialmente críticos con el polvo (recordemos que las manchas se ven más cuanto más cerrado es el diafragma; por ejemplo, al hacer paisajes con luz día), nuestra elección pasa sin duda por las réflex de Olympus, cuya abanderada de gama baja es la E-500.
Son éstas las únicas SLR que incorporan un sistema que limpia el polvo del sensor con ultrasonidos, de forma tremendamente simple, sencilla y eficaz.
Gustos y opiniones para todo
Sin duda alguna, la decisión es difícil, ya que cada elección va a ir cargada de pros y contras. El mercado parece que empieza a apostar por escoger lo mejor de ambos mundos, y las cámaras que aúnan un cuerpo de tamaño reducido -que no pequeño- con un sensor grande, como la Cyber-shot DSC-R1 de Sony, empiezan a dar sus tímidos primeros pasos por el mundo fotográfico.
Hay, cierto es, muchos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir una cámara de este segmento, sea ésta una compacta de gama alta o una réflex de gama baja. Sin embargo, siempre tendremos que guiarnos por un principio básico: nuestras propias necesidades.
Todo el mundo dice que el flash es esencial... ¿Lo es para alguien que retrata estrellas?

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